Comunicado de la Asociación por la Tolerancia sobre la insumisión del gobierno catalánEl sábado pasado, 9 de julio, el presidente de la Generalidad, Sr. Montilla encabezó una manifestación secesionista en la que los asistentes corearon todo tipo de consignas contra la unidad de España como nación de ciudadanos libres e iguales, contra nuestra todavía joven Constitución (aprobada en su día por los catalanes en referéndum con el apoyo de más del 60% del censo electoral) y contra el Tribunal Constitucional que acaba de dictar una sentencia que rebaja ostensiblemente el carácter soberanista del Estatut del año 2006 pactado entre Zapatero y los nacionalistas catalanes. En la citada manifestación el Sr. Montilla fue agredido verbalmente por un nutrido grupo de manifestantes que, a gritos de botifler! (= traidor), espanyolista! fill de puta! etc., logró que acabara escondiéndose en la sede de la Consejería de Justicia. Eso es lo que pasa cuando, por mero oportunismo, el que debiera comportarse en su quehacer diario como presidente de todos los catalanes se pone al servicio de los nacionalistas identitarios, que anteponen su ideología reaccionaria a la separación de poderes que emana de nuestra Constitución, violentando así la legalidad vigente al servicio de sus intereses particularistas. Con este tipo de comportamiento, lo único que se consigue es envalentonar a partidos como ERC o CiU, cuyo objetivo político principal, tanto en Barcelona como en Madrid, es lograr (con el apoyo de una parte significativa del PSC) la secesión de Cataluña del resto de España por las vías que sean necesarias y aún a costa de que esa tensión política pueda trasladarse algún día a nuestras calles. Para ello, los nacionalistas no dudan en apoyar a gobiernos del PP o del PSOE, cuando éstos están en minoría, con el afán de conseguir –a cambio– mayores cuotas de poder, a costa de debilitar más y más nuestro ordenamiento constitucional. Los partidos nacionalistas han dado sobradas muestras de oposición al progreso de España como nación política, liberal y avanzada. Su objetivo, o más bien, su obsesión, es entorpecer el diálogo político entre socialistas y populares. Cuanto más divididos y enfrentados estén entre sí los dos grandes partidos nacionales, mejor para los nacionalistas catalanes y mucho peor para España. El presidente Montilla parece el instrumento útil de ese nacionalismo caciquil. Así lo hemos percibido desde que accedió al poder en Cataluña con el apoyo de los separatistas de ERC y de ICV. A nuestro juicio, el PSOE no debiera continuar sirviéndose de un personaje políticamente tan inconsistente y peligroso para el Estado de derecho como Montilla. La deriva soberanista del PSC exige que el PSOE se redefina y funde una delegación del partido en Cataluña que no se sienta ofendida por ninguna de las palabras que dan nombre al partido nacional. Los responsables del PSCestán contribuyendo a que cada año que pasa el clima político se enrarezca más en nuestra comunidad autónoma y, por extensión, en el conjunto de España. La gravedad de la situación requiere valentía en la defensa de los principios democráticos, del imperio de la ley y de la separación de poderes. Lo que está en juego es el proyecto político de convivencia más importante para los ciudadanos españoles: la pervivencia de España como nación. Atar en corto a Montilla ante sus recientes ataques al Tribunal Constitucional es, a nuestro juicio, un deber de Estado. Si Zapatero no quiere o no sabe hacerlo, deben ser otros quienes, desde el PSOE, fuercen a nuestro Presidente del Gobierno a ser tajante en la defensa del orden constitucional. Barcelona, a 15 de julio de 2010Junta de la Asociación por la Tolerancia
15/07/2010 - Asociación por la Tolerancia |