Radiografía del escándalo silencioso que va minando España (V)

Colón encalla en los libros de Historia

La presencia de vascos junto a castellanos en el Descubrimiento de América, el nombre dinástico de Fernando de Aragón, la Guerra de Sucesión, la de la Independencia e, incluso, la Revolución Industrial, plantean problemas a las editoriales de libros escolares, que quieren diferenciar sus contenidos en cada una de las comunidades autónomas. Siguiendo las doctrinas nacionalistas, también la Guerra Civil Española adopta dimensiones regionales para explicar cómo los ejércitos intervinientes invadían y ocupaban la propia comunidad.

MADRID.- ¿Qué comparten la carabela La Vizcaína de Colón y la promoción de Chocolates Valor en San Sebastián? La preocupación de la editorial Santillana por evitar que los estudiantes vascos conozcan que las tripulaciones colombinas las formaban marinos procedentes de toda España, bilbaínos incluidos.

Ambas imágenes aparecen por separado en el libro de Historia de 4º de ESO de Santillana. La Vizcaína, en la edición general; Chocolates Valor, en la versión modificada para el País Vasco. Exteriormente los manuales son iguales, incluso tienen el mismo encabezamiento para el capítulo. Pero la editorial ha decidido contar dos historias diferentes bajo el título «La génesis del mundo moderno».

La edición general introduce a los escolares en el Descubrimiento de América por medio de La Vizcaína, cuyos restos fueron localizados en 2001. El nombre de la carabela aporta la información de su origen vasco. Esta circunstancia la inhabilita, a ojos de los nacionalistas, para ser dada a conocer a los estudiantes de Euskadi. El navío evidencia que los navegantes vascos formaban parte de las expediciones castellanas bajo una sola bandera. La editorial Santillana reemplaza la imagen en su libro para el País Vasco por una fotografía publicitaria de Chocolates Valor y un texto sobre el descubrimiento del cacao.

Este cambio de fotografía sería una anécdota si no fuera porque, a partir de ese primer capítulo, Santillana realiza decenas de cambios en el libro de Historia para diferenciar el pasado del País Vasco del de España.

La versión destinada a los escolares vascos aborda el Descubrimiento de América de forma indirecta. Bajo la imagen publicitaria de Chocolates Valor, la editorial introduce un texto alusivo al «V Centenario del descubrimiento del cacao por los europeos», y añade: «En el siglo XVIII la artesanía del chocolate se desarrolló con gran éxito en Guipúzcoa, gracias a la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, fundada en el año 1728».

A continuación, el libro plantea diferentes preguntas a los alumnos para asegurarse de que han entendido el texto: «Imagina que eres un artesano vasco del siglo XVIII dedicado a la elaboración de chocolate: a) ¿Cuál sería la forma de abastecerte de la materia prima? ¿Por qué? b) ¿Qué importancia crees que tendría ese producto para la sociedad de la época? c) ¿Qué productos elaborarías?».

El ejercicio comercial y gastronómico corresponde a la primera lección de Historia del curso, que trata de eludir que castellanos y vascos formaban un solo equipo, emprendían unas empresas comunes y morían por una misma causa. Santillana no oculta a Colón, cuyo diario de abordo se ofrece en dos páginas, sino la relación estrecha entre vascos y castellanos.

La editorial realiza otro nuevo cambio a la hora de explicar el Descubrimiento de América «por los europeos». Sólo la edición para Euskadi ofrece el perfil biográfico de Juan Sebastián Elcano -nacido en la localidad guipuzcoana de Guetaria-, quien cubrió la primera vuelta al mundo. La versión destinada a los alumnos del resto de España elimina al personaje, considerado universal por los historiadores, y que acostumbraba a añadir a su firma la divisa de Un castellano de Guetaria.

Por su parte, el manual escolar de Teide para Cataluña relata el Descubrimiento asignando a cada protagonista su procedencia: el genovés Cristóbal Colón, el vasco Juan Sebastián El Cano, los extremeños Hernán Cortés y Francisco Pizarro, hasta convertir el acontecimiento histórico en un combinado autonómico.

En su ámbito, algo similar sucede con Fernando El Católico, que pasa a denominarse Ferran de Catalunya i Aragó en numerosos manuales escolares supervisados por la Generalitat. Su nombre siempre antecede al de Isabel I de Castella. Ni su mayor poder ni su condición femenina le abren paso en los libros de Cataluña.

Los mapas en los libros de Historia mantienen latente la división de España entre las Coronas de Castilla y de Aragón. La edición catalana del manual de Santillana de 4º de ESO confunde a los escolares al presentar en su página 93 un mapa unificado con el Reino de España y, dos páginas más adelante, otro marcando la separación entre las coronas castellana y la «catalanoaragonesa» [sic], como si la Historia hubiera retrocedido en el tiempo.

La extensión de cada época histórica o movimiento artístico en los libros de texto es relativa. La editorial La Galera no menciona el Siglo de Oro en su Historia de 4º de ESO para escolares catalanes. El mismo libro concede, sin embargo, un capítulo completo a los grafitis, con clasificaciones, análisis y actividades extraescolares. La editorial Teide, en su Historia de Bachillerato para Cataluña, titula con una comparación victimista: «Segle d'Or castellà i decadència literària del català».

La Guerra de Sucesión es el acontecimiento más estudiado en los libros de Historia en Cataluña. El manual de Teide inicia esa unidad afirmando que «el establecimiento de la dinastía de los Borbones significó el final del Estado catalán».

La Guerra de la Independencia tampoco concita unanimidades. Santillana le dedica cuatro páginas de su libro de Historia de 4º de ESO, frente a las dos de su versión para el País Vasco.


APOYOS
ELCANO, SOLO PARA VASCOS.

El navegante de Guetaria sólo aparece en el libro de Santillana destinado a alumnos del País Vasco (en primer término). Detrás, el manual para escolares del resto de España.

LA CARABELA 'LA VIZCAINA' SE CONVIERTE EN CHOCOLATE.

Santillana elimina de su libro de Historia para el País Vasco la imagen del navío La Vizcaína, que participó en los viajes de Colón (arriba). La editorial la sustituye por publicidad de Chocolates Valor (en primer término), políticamente más correcta en Euskadi.


¿Son españoles los banqueros vascos?

La editorial Santillana muestra únicamente la revolución industrial en el norte de España a los escolares vascos. Al resto -excepto los de Baleares y Navarra, que disponen de breves anexos locales- la transformación económica del siglo XIX se les explica por medio de ejemplos alemanes, franceses, ingleses y norteamericanos.

El conocimiento del empresariado vasco, cuyo éxito consistió en extender su actividad por toda la geografía española, no está presente en la edición general del manual de Historia de 4º de ESO de Santillana.

El libro marca esa diferenciación desde la apertura del capítulo dedicado a la Industrialización. La versión para Madrid y para Cataluña introduce ese periodo con la disputa entre Graham Bell y Antonio Meucci por la invención del teléfono. Por el contrario, en el País Vasco se explica con la construcción del muelle de Santurce, que habría de convertirse en la puerta de la industrialización de España.

El manual escolar de Santillana para el País Vasco reproduce la imagen centenaria de varias factorías junto a la ría de Bilbao, mientras que en el resto de las ediciones la sustituye por la de una fábrica francesa con niños produciendo clavos.

Los escolares vascos disponen de lecturas complementarias sobre la industrialización del norte de España y sus posteriores crisis, escritos por autores españoles, como González Portilla, Fernández de Pinedo, M. Montero, Luis María Bilbao y Alzola y Minondo.

Por el contrario, los jóvenes del resto de España -entre ellos, los de Cantabria y La Rioja, muy cerca de la influencia de la industrialización vasca- estudian las relaciones entre patronos y obreros del París del siglo XIX; las desventuras de la minera Betty Harris, de Little Bolton (Lancashire, Inglaterra), y la salud de los trabajadores de Manchester, con informes de autores como E. P. Thomson, R. M. Hartwell y P. Deane.

En el libro del País Vasco, un apoyo didáctico indaga en la dinastía fundada por José Antonio Ybarra y continuada hasta la actualidad por Emilio Ybarra, ex presidente del Banco Bilbao Vizcaya.

En cambio, para el resto de España -excepto Baleares-, Santillana recurre al exterior para cubrir ese periodo con referencias a empresas como Bayer, Benz, Michelin o Siemens, que reemplazan a las estirpes vascas. Mientras los estudiantes de Vitoria reciben la tarea extraescolar de averiguar la historia del Banco de Bilbao, los de Logroño tienen un encargo similar, pero sobre la Banca Morgan.


BELL CONTRA EL PUERTO DE BILBAO.
JOSE AYMA

El libro de Historia de 4º de ESO de Santillana muestra la Revolución Industrial de manera diferente a los estudiantes vascos que a los del resto de España. Arriba, Bell; abajo, el puerto bilbaíno.


La Guerra Civil, una invasión de la propia región

La batalla del Ebro en los libros de Cataluña, el bombardeo de Guernica en los del País Vasco, la represión de Badajoz en los de Extremadura... son los acontecimientos que más se destacan de la Guerra Civil, dependiendo de la comunidad autónoma donde se estudie.

La visualización del conflicto se realiza con mapas autonómicos en los que los ejércitos ocupan la propia comunidad. La región se convierte en el principal centro de operaciones.

El libro de 4º de Historia de SM para Andalucía propone el siguiente ejercicio: «La guerra comenzó y terminó en nuestra comunidad. ¿Puedes señalar con qué acontecimientos? ¿Por qué era importante para los nacionales el control de Andalucía? ¿De qué forma intervinieron otros países en Andalucía durante la Guerra Civil?».

El libro de Historia de Teide para Cataluña presenta un mapa regional con los movimientos «de ocupación» procedentes del exterior. Un ejercicio propone describir las consecuencias de la “entrada de les tropes franquistas a Catalunya”. El capítulo concluye con que «el 10 de febrero el ejército franquista alcanzó la frontera. La guerra había acabado en Cataluña».

Los autores de los libros toman partido a través del lenguaje. Frases como «el 31 de marzo de 1939 cayó Almería» (SM), «la rendición total de nuestra comunidad fue negociada por el alcalde granadino Francisco Menoyo» (SM), «la caiguda de Catalunya» (Teide, Vicens Vives, Edebé) o «els vencedors es van comportar com un exèrcit d'ocupació» (Teide) están redactadas desde la posición del que ha perdido la guerra.


La Academia de la Historia ya alertó en 2000 sobre los libros

Denunció en un informe la «visión parcial del proceso histórico español» en los manuales El PSOE respaldó entonces la tesis del estudio

MADRID.- La investigación que esta semana está publicando EL MUNDO sobre los libros de texto no es la primera denuncia que se ha hecho sobre el asunto. En junio de 2000, la Real Academia de la Historia ya publicó un informe, elaborado tras estudiar los manuales de la asignatura de varias comunidades autónomas, en el que alertaba sobre las notables diferencias que se apreciaban en los libros que se utilizaban en Galicia, el País Vasco y Cataluña.

En aquel informe, que provocó fuertes reacciones en contra por parte de los partidos nacionalistas, la Academia afirmaba que «el panorama» de la enseñanza de la Historia en España era «sumamente preocupante». Y la razón principal residía en «la heterogeneidad de los textos», que provocaba que los alumnos tuvieran una «visión parcial y vaga del proceso histórico español».

«En la ESO, el tratamiento del proceso histórico español aparece sumamente desdibujado, cuando no superado claramente por la visión particular del pasado de esta o aquella comunidad autónoma», decía el texto del estudio.

El propio director de la Real Academia de la Historia, Gonzalo Anes, afirmó en la presentación del informe que los libros estaban llenos de «tergiversaciones tendenciosas» y que «la palabra España» había sido «prácticamente liquidada en infinidad de materias», y lanzó una advertencia: «El papel de los políticos debe ser el de aprender, y no el de ponerse a escribir la Historia».

En el estudio, se ponía el ejemplo práctico de manuales de Galicia y del País Vasco. «De la Historia de España no se trata, salvo, a lo sumo, en algunas brevísimas referencias aisladas. En cambio, la Historia de Galicia tiene un indudable protagonismo», decía sobre los manuales gallegos.

Más dura era la crítica sobre las ikastolas del País Vasco, de las que se decía que «la Historia que se enseña es de contenido parcial y tendencioso, inspirado en ideas nacionalistas favorecedoras del racismo y de la exclusión».

Los partidos nacionalistas reaccionaron con dureza, manifestando que el informe era una «campaña» enmarcada en «plena ofensiva» contra el nacionalismo (Iñaki Anasagasti, entonces portavoz del PNV en el Congreso) y se trataba «de un paso más en la vorágine xenófoba y españolista» (Josep Bargalló, de ERC).

Curiosamente, y al contrario de lo que ha dicho esta semana, el PSOE respaldó el informe y, a través de su diputado Victorino Mayoral, aseguró que en España se impartía «una educación sesgada hacia la construcción nacional, igual que en etapas anteriores se utilizó y manipuló la Historia».

El pasado martes, los socialistas, ahora en el poder, acusaron a EL MUNDO de «tergiversar» la realidad por la publicación de una investigación sobre los libros de texto que pone de manifiesto muchos de los problemas que hace siete años ya denunció la Academia de la Historia.

Entonces, los académicos consideraban «necesario y urgente romper el círculo vicioso establecido entre la supuesta pugna nacionalismo españolista-nacionalismos periféricos» y finalizaban el informe afirmando que «la Historia de España es una realidad innegable que tiene que estar presente en el currículo» educativo.


Impresiones

La Real Academia de la Historia ya lo advirtió

La Real Academia de la Historia ya advirtió en 2000 la manipulación educativa que padecemos y que viene denunciando EL MUNDO en la serie Radiografía del escándalo silencioso que va minando España. 350 historiadores participaron en un informe en el que se alertaba de «tergiversaciones tendenciosas» en los libros de texto y de la gravedad que suponía que la falsificación de la Historia adquiriera carta de naturaleza en la enseñanza. El análisis comparado de los manuales en los que se educan 7,2 millones de niños y adolescentes permite comprobar hasta qué punto la descentralización educativa ha degenerado en una concepción patrimonialista de la enseñanza por parte de las comunidades. El fenómeno no es privativo de los gobiernos nacionalistas, aunque es en estas autonomías donde el fraude intelectual adquiere su dimensión más grotesca. Tal como mostramos hoy, se hacen filigranas para evitar la palabra España y se adultera la Historia para escamotear la presencia de marineros vascos en las carabelas de Cristóbal Colón, o para convertir a Fernando El Católico en Ferran de Catalunya i Aragó. Las principales editoriales se prestan a esta manipulación para conseguir los contratos de un suculento mercado cautivo cada curso. El Gobierno fija el mínimo horario de materias comunes en la enseñanza, pero hace la vista gorda sobre los contenidos. Urge corregir tanta falsificación y evitar así que la reinvención del pasado perturbe el mañana.


El Gobierno ha detectado «contenidos omitidos»

MADRID.- El Gobierno reconoció el pasado mes de septiembre haber detectado «contenidos o criterios de evaluación no recogidos de manera adecuada u omitidos» en el currículo educativo del País Vasco.

Lo hizo en una respuesta a una pregunta escrita realizada en el Congreso por el diputado de UPN-PP Carlos Salvador, en la que el popular pedía al Ejecutivo que aclarara si creía «acertado desde el punto de vista educativo el que sea obligatorio para los menores de edad tener que aprender un currículo que falsea la realidad».

La pregunta se enmarcaba en una serie de peticiones del diputado al Gobierno para que explicara qué medidas estaba adoptando y cómo estaba actuando la inspección para asegurar el buen funcionamiento de la educación en la comunidad autónoma.

El Gobierno respondió afirmando que en «todos» los casos en los que se han localizado irregularidades «se ha procedido a formular el correspondiente requerimiento a la Consejería de Educación» para que proceda «a la corrección de los incumplimientos detectados».

Asimismo, el Ejecutivo detalla el funcionamiento de la Alta Inspección y afirma que funciona con normalidad tanto en el País Vasco como en las otras comunidades.

 


24/11/2007 - MANUEL ROMERO y ROBERTO BENITO. Especial para EL MUNDO