DANIEL G. SASTRE / EL MUNDO / ESPAÑA / BARCELONA / 17/1/2006 / EL TESTIMONIO de ANTONIO ROBLES / Profesor de Filosofía en un instituto de Barcelona / LA IMPOSICION DEL CATALAN (IV) «Mucha gente piensa que esto está muy mal, pero no tiene el coraje de decirlo»Antonio Robles es un viejo defensor del bilingüismo en las clases. Profesor de Filosofía en un instituto de Badalona y fundador de la Asociación para la Tolerancia, publicó en 1992, y bajo el seudónimo de Azahara Larra Servet, el libro Extranjeros en su país, que «trata de poner altavoces al silencio de los castellanohablantes de Cataluña», según su prólogo. Pregunta.- ¿Qué es lo que más le inquieta de la situación lingüística de las escuelas en Cataluña? Respuesta.- El gran problema es la ausencia de conocimiento de lo que ha sido la normalización, el acoso lingüístico. Cuando se tenga idea, y se entienda, lo que está pasando la gente se dará cuenta de que se han hecho muchas barbaridades. Nadie sabe que aquí hay un problema, porque no se publica. Estamos en la época de McLuhan: lo que no se publica no existe. Estamos en el PUC, Partido Unico Catalán. P.- ¿Cree que los ciudadanos de Cataluña perciben ese problema del que habla? R.- No nos damos cuenta. Es como el pez que no se da cuenta de la humedad, porque es su medio. Nos hemos embrutecido tanto que en una comunidad donde hay dos lenguas oficiales se les están conculcando unos derechos a la mitad de la población. Puede ser grave, lo cual no quiere decir que sea una guerra civil. Yo tengo claro que la mayoría de catalanes no son nacionalistas. Mucha gente piensa que esto está muy mal, pero no tiene el coraje para decirlo. P.- ¿Dónde sitúa el origen del problema que denuncia? R.- Las tornas empezaron a cambiar cuando Jordi Pujol llegó al poder. Tarradellas era un tipo interesante. Era respetuoso, tenía pasado y no se engañaba. Para nada era enemigo del castellano.El problema empezó con las nuevas generaciones nacionalistas, que creían en atrapar a la sociedad a través de la cultura. Pujol es el padre de la criatura. Carod-Rovira sólo es una consecuencia lógica de Pujol, el gran constructor. ¿Qué ha cambiado de Pujol hasta ahora? Sólo una cosa: sus hijos han cogido la fábrica y se han puesto a hacer sin máscaras lo mismo. Sólo han acelerado el proceso de manera insultante. Ahora vienen y se ponen muy chulos. P.- ¿Qué ha cambiado desde que el Gobierno tripartito sustituyó a CiU en la Generalitat? R.- Siempre he pensado que cuando estuvieran en la cima no se darían cuenta de que el abismo les está mirando y la acabarían pifiando. Ya lo están haciendo. Mira que hemos hecho esfuerzos para que España se entere de lo que está pasando en Cataluña, y no lo habíamos conseguido. Ahora lo han hecho ellos. Pujol debe de estar cabreadísimo. P.- ¿Por qué, si sus denuncias son ciertas, no se percibe una mayor presión social para que las cosas cambien? R.- No son tiempos acuciantes, como lo fueron los años 60 o la posguerra. La gente en general vive bien. No hay nada que construir, aparentemente, pero no se da cuenta de que la libertad hay que construirla cada día, porque no se compra en los supermercados.Si no, un día te la pueden robar. Mucha gente se ha quedado en los años 70, inerte, sin haber leído nada, sin aceptar que la realidad es cambiante. El franquismo seguirá siendo siempre la excusa. ¿Hablas castellano? Franco también. Eres un facha. P.- ¿Qué importancia tiene la educación en la política lingüística de la Generalitat? R.- El modelo educativo es absolutamente fundamental para ellos.Perderlo sería una tragedia. Los máximos exponentes del nacionalismo están en las escuelas. No hay manipulación, porque saben que les van a hacer el trabajo sin necesidad de ella. P.- ¿Cómo se organizaron los disidentes ante esa política? R.- Durante los 80, hubo un silencio atroz. Fue cuando se cometieron más atropellos. Se hacían traslados forzosos, por ejemplo. En el 92 se publicó un libro, Extranjeros en su país, y se formó un colectivo con el nombre de la autora. Se denunciaba lo que había pasado y está pasando. Hoy en día es completamente actual.Luego nos reunimos y formamos la Asociación para la Tolerancia, y a partir de ese momento intentamos denunciar la situación y, además, no ser fachas. Todos los que estábamos allí éramos gentes como mínimo de izquierdas. No nos permitíamos otra cosa: sólo faltaría que encima fueras de derechas. Supongo que había gente que lo era, pero tenía que guardárselo. Los que sí éramos de izquierdas partíamos de la base de que el nacionalismo no puede ser de izquierdas. Una de las cosas que hicimos fue un manifiesto, En castellano también, por favor, una réplica al eslogan catalanista de En català, si us plau. Lo firmaron 50.000 personas. P.- ¿Qué otras medidas tomaron para intentar acercar a la sociedad a su visión de las cosas? R.- Entramos con unas octavillas en el Palau de la Música. Nos agredieron: a uno de los nuestros le rompieron la cara. Si eso le pasa a alguien por defender la lengua catalana, no sé qué pasaría. Pero estamos viviendo en un país de ficción: la información es la realidad. Y no se informa de ciertas cosas. P.- ¿Existen presiones hacia los profesores castellanohablantes? R.- La presión depende del profesor, no sólo del centro. La presión siempre ha existido. Hoy por hoy, el catalán sirve para todo: no hay libros de texto en castellano. Pero la Primaria no es la Secundaria. En Secundaria han hecho la misma presión a partir del 92, pero nacimos nosotros y hubo otros follones y eso les retuvo. La Ley de Política Lingüística del 98 tenía que haber salido en el 95 o 96. Cuando han querido acelerar, el profesorado tenía un sentido de la educación más intelectual y estas cosas se veían peor. La resistencia era mayor. Han ido reduciéndose las clases en castellano, pero no todas son en catalán. P.- ¿Cuál cree que ha sido la actitud de los medios de comunicación en este asunto? R.- Si aquí hubiese información de lo que se ha hecho y se hace, esto dura cuatro días. Es indecente. ¿Esto es periodismo? Niegan lo evidente. Por ejemplo, es rotundamente falso que unos padres puedan darle a su hijo la primera enseñanza en castellano. No se puede dar. Punto. P.- ¿Por qué? R.- Les dicen a los padres: «Esto va a marginar a su hijo, fíjese que va a estar solo, va a parecer una persona inadaptada». Director, asociaciones de padres de alumnos, inspectores de Educación...Todos con el mismo discurso. Si el padre es cabezota, el maestro puede hacer escarnio del niño públicamente. Va allí cuando termina de explicar y se lo cuenta sólo a él, como si fuera tonto. Eso no lo quiere ningún padre para su hijo. Tienes que ser un héroe para seguir adelante. DANIEL G. SASTRE / EL MUNDO / ESPAÑA / BARCELONA / 17/1/2006 / LA IMPOSICION DEL CATALAN (IV) Los alumnos tendrán que delatar a profesores que hablen castellano.La Generalitat sondea a alumnos para averiguar qué lengua emplean sus profesores.Dos delegados de cada clase firmarán un documento especificando el idioma que utiliza cada docente / Los 'coordinadores lingüísticos' creados por el tripartito velarán por la ejecución de ese control en cada colegio Un documento pregunta a estudiantes y tutores si los docentes dan clase en catalán o en castellano / Varias asociaciones denuncian que el Govern ha creado la figura del 'coordinador lingüístico' para controlar idiomáticamente las aulas. La Generalitat de Cataluña ha puesto en marcha su proyecto para debilitar el castellano como lengua para la docencia. Una de las primeras actuaciones del Govern ha consistido en preguntar a los alumnos, a través de la controvertida figura del coordinador lingüístico, de interculturalidad y de cohesión social del centro, en qué idioma se realiza cada una de las actividades de clase, en qué proporción se usan y cuál es la lengua utilizada por el profesor para las explicaciones orales. Una vez logrado que la práctica totalidad de las asignaturas de Educación Primaria se imparta en catalán, el objetivo es ahora la Secundaria, aunque algunos colectivos denuncian que la Generalitat de Cataluña también está actuando en ese sentido con los alumnos de Bachillerato. Según los cálculos del Gobierno autonómico, entre un 30% y un 40% de los profesores de ese ciclo sigue utilizando el castellano en sus explicaciones. Para hacer cumplir la Ley de Política Lingüística de 1998, que establece que la única lengua vehicular de toda la enseñanza obligatoria es la catalana, la Generalitat de Cataluña reparte en los institutos catalanes unas encuestas cuyo objetivo es averiguar en qué idioma se desarrollan las actividades dentro de las aulas. Se trata de un documento con cuatro columnas y unas instrucciones al pie para rellenarlas, que se entregó a los tutores y a dos alumnos de cada curso. «Para cumplimentarla, tenéis que poner un 1 en la casilla que corresponda, o un 0,5 si nos dicen que lo hacen en ambas lenguas.En cada fila tiene que haber o dos veces un 1, o bien un 1 y dos 0,5, o bien cuatro 0,5. El tutor o profesor encargado rellena la encuesta con los delegados de los alumnos de cada grupo, o con un máximo de dos alumnos del grupo», instruye el documento. «No les basta con exigirnos dejar por escrito en nuestro horario en qué lengua damos las clases. Han comprobado la poca fiabilidad de estos datos por el miedo del profesorado castellanohablante a las represalias y han recurrido a la utilización de menores de edad para delatar con su firma a los profesores que dan las clases en castellano. Porque los dos delegados han de firmar, están obligados a firmar y responsabilizarse junto al tutor de la verdad de lo especificado en esas hojas de delación lingüística», manifiesta un profesor de Bachillerato. La medida es una de las primeras actuaciones de los coordinadores lingüísticos, de interculturalidad y de cohesión social del centro, tildados de «comisarios lingüísticos» por los sectores que se oponen a la uniformización idiomática en las aulas. La figura, creada para potenciar el Plan para la Lengua y la Cohesión social elaborado por la Consejería que dirige Marta Cid (Esquerra Republicana de Catalunya), tiene entre otras funciones la de «promover en la comunidad educativa actuaciones para la sensibilización, fomento y consolidación de la educación intercultural y de la lengua catalana como eje vertebrador de un proyecto educativo basado en el plurilingüismo», así como la de «potenciar la cohesión social mediante el uso de la lengua catalana». Es sólo el primer paso en la intención del Departamento de Educación de elaborar un decreto que garantice definitivamente que todas las clases se impartan en catalán. «No hay voluntad de usar las sanciones como la vía para hacer cumplir la ley, pero todos los funcionarios están sometidos a un régimen disciplinario», se recuerda desde la Generalitat. Algunos profesores opinan que la creación de la figura del coordinador lingüístico abre la puerta a los castigos para los docentes que no se plieguen a la ortodoxia idiomática. El Ejecutivo autonómico parece así tomar posiciones en la batalla que, desde hace más de 20 años, mantienen en Cataluña los defensores del catalán como lengua única en las aulas y los adalides del bilingüismo. Más aún cuando permite, en un documento interno destinado a desarrollar el proyecto lingüístico de un instituto catalán, que se sugiera a los docentes en qué lengua deben relacionarse fuera de las aulas: «Se proponen las siguientes actuaciones: [...] Conseguir que todo el profesorado capacitado para impartir las clases en catalán lo haga. Siempre está la excepción de Lengua y Literatura castellanas, pero no la lengua puente de los idiomas. Para que esto sea posible hace falta que los departamentos se impliquen y lo traten a la hora de hacer sus propuestas de distribución de asignaciones de niveles al equipo directivo. La previsión mínima aceptable, a partir de los datos actuales, nos daría [la distribución siguiente]: en primer ciclo de ESO se mantendría el ritmo de la inmersión de Primaria, es decir, del 100% de las materias en catalán; en segundo ciclo de ESO y Bachillerato, tendríamos que garantizar que el 70% de las materias se impartiera en catalán, con la previsión de hacerlo extensivo al 100% en los próximos cursos». Además, en la propuesta se recomienda «que el profesorado capacitado para hacer [sic] las clases en catalán mantenga el catalán como lengua de relación con el alumnado, el personal de Administración y Servicios y sus familias fuera del aula». Entre los objetivos del citado centro también destaca el de «velar por que la adscripción del profesorado en los diferentes niveles se haga teniendo en cuenta la competencia lingüística», así como «garantizar que la lengua catalana, como lengua de aprendizaje y de comunicación, haga las funciones de vehículo de expresión cotidiana y se convierta en la lengua usual del centro». La impresión de que la Generalitat de Cataluña se ha decidido a llevar la Ley de Política Lingüística hasta sus últimas consecuencias crece al comprobar cómo, en un documento dirigido a los directores de centros titulado Planificación estratégica. ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde queremos ir?, se ofrece una técnica de análisis a los centros llamado Dafo, siglas de Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. En el capítulo de amenazas, insta a preguntarse: «¿Qué dificultades externas tiene el centro para su supervivencia o su desarrollo?», y «¿qué viene de fuera que afecta negativamente al centro?».E identifica como ejemplo de una de esas amenazas un «entorno fuertemente castellanohablante». Algunos docentes disidentes, muchos integrados en la agrupación Profesores por el Bilingüismo, denuncian que algunas prácticas van más allá incluso de lo que proponen estas circulares. «A los niños que hablan castellano con sus padres les incitan para que se dirijan a su familia en catalán», asegura uno de ellos. "Existen mil trucos para quitarle horas a la materia de Lengua Española" Desde la Consejería de Educación, sin embargo, se afirma categóricamente que no se pretende influir en la lengua que cada alumno emplee en sus relaciones personales. La noticia de que un colegio de Badalona suprime la asignatura de Lengua Española en los dos primeros cursos de Primaria, amparándose en que la materia se asume en otras como Educación Física, Estructuras Comunes, Talleres o Juegos Dirigidos y en que los centros son libres de distribuir las horas que la ley obliga a dedicar a esa disciplina en cursos posteriores, no sorprende a esos colectivos empeñados en denostar la inmersión lingüística. «Las clases de castellano se dan; lo de Badalona es un hecho aislado. Pero no siempre ha sido así. En los 80 había muchísimos colegios en los que no se daba nada de castellano. A nivel curricular, se solucionaba poniendo un notable a toda la clase. Hoy, hay mil trucos para quitarle horas a la materia de Lengua Castellana», explican fuentes contrarias a la política lingüística de la Generalitat. En cualquier caso, está claro que no todos los foros están tan convencidos como el Govern de la bondad de sus planteamientos educativos. AULAS E IDIOMA 1981. Se hace público el 'Manifiesto de los 2.300', que denuncia el desprecio de la Administración al «derecho a recibir la enseñanza en la lengua materna». 1983. Se aprueba la Ley de Normalización Lingüística. 1994. Se difunde el manifiesto 'En castellano también, por favor', que consigue 50.000 adhesiones. 1998. Se aprueba la Ley de Política Lingüística. 2005. Se crea la plataforma Ciutadans de Catalunya, que anuncia la próxima creación de un partido político no nacionalista, una vieja demanda de varias asociaciones. MADRID / RABAT /CARMEN REMIREZ DE GANUZA. FERRAN BOIZA / EL MUNDO / ESPAÑA / MODELO DE ESTADO / LAS CONSECUENCIAS POLITICAS / 17/1/2006 / Zaplana denuncia que haya que acudir a huelgas de hambre «para defender derechos básicos»El dirigente 'popular' ofrece el «amparo» de su partido al padre al que la Generalitat no deja escolarizar a su hija en castellano, mientras el consejero de Comercio, Josep Huguet, tilda el hecho de «anécdota» El portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, ofreció ayer el «amparo» y la «atención personal» por parte de su partido a Carmelo González -un padre que amenaza con declararse en huelga de hambre porque la Generalitat catalana no ha permitido hasta ahora escolarizar en castellano a su hija de tres años- y a «cuantos ciudadanos» se vean en una situación similar. «A estas alturas» declaró Zaplana a este diario, «nadie pensaba que estaríamos acudiendo a las huelgas de hambre para defender derechos y libertades básicas». «Unos derechos y libertades que no se trata de conquistar, sino que están protegidos en la Constitución». El dirigente popular se refirió a este mismo episodio en la conferencia que pronunció en el Club Siglo XXI de Madrid y en la que reprochó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, un «auténtico proyecto de ingeniería contra los ciudadanos y contra su derecho fundamental a elegir libremente bienes tan elementales como la información, la educación o la lengua». El número dos del PP, Angel Acebes, calificó la noticia de la huelga de hambre de «relevante» y «en absoluto anecdótica». «Uno no puede imaginarse ningún país en el que se permita la persecución del idioma común», dijo Acebes. «El castellano forma parte de nuestra cultura, y de nuestra riqueza, pero aquí se persigue, se pone en cuestión y hasta se sanciona» en tanto van avanzado los proyectos de los independentistas. Bien distinta es la opinión del consejero de Comercio del Gobierno catalán, el republicano Josep Huguet, que calificó de «anécdota» la denuncia pública de Carmelo González y vinculó la información publicada ayer por EL MUNDO a una «campaña de intoxicación» impulsada por «determinados medios que lo único que quieren es abortar el proceso estatutario». Desde Skhirat, al sur de Rabat, donde acompaña al presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, en su viaje oficial a Marruecos, Huguet recordó que «la ley está muy clara: en Cataluña existe inmersión lingüística, que permite que al final de la enseñanza primaria exista un equilibrio entre los conocimientos de castellano y catalán». «Es una ley democrática y mucho más light que la de otros países multilingües, como Bélgica, Suiza o Canadá», añadió el consejero de Comercio. Sin embargo, no hizo referencia alguna a las tres sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que obligan a la Generalitat a escolarizar a los niños de hasta ocho años en el idioma que elijan sus padres. «campaña de intoxicación» Huguet situó la aparición de esta información con la «campaña de intoxicación» que, en su opinión, se desata siempre que Cataluña «condiciona la política española». «El último recurso es el conflicto lingüístico, aunque siempre queda en nada porque en Cataluña no existe problema», sostuvo. Para Huguet, «cuando ya se han agotado todas las cuestiones de la OPA [de Gas Natural a Endesa], del poder de los catalanes, del final de España, que yo no acabo de ver, ahora sólo les queda la lengua». «No lo conseguirán», proclamó Huguet, «aunque utilicen una anécdota como ésta», en referencia a la denuncia del doctor Carmelo González. Mientras tanto, la protesta de este padre frente a la Generalitat para reclamar una educación en castellano recibió ayer las primeras adhesiones. «Si hace huelga de hambre no la hará solo», decían algunos de los que ayer apoyaron su causa. Además de las numerosas llamadas de medios de comunicación que querían hacerse eco de la entrevista publicada en EL MUNDO, Carmelo González recibió ayer el apoyo de conocidos y desconocidos. En la reunión de ayer de Ciutadans de Catalunya, la plataforma que pretende la creación de un nuevo partido, la educación en castellano fue uno de los temas protagonistas, según informa Eva Belmonte. El grupo, formado por algunas caras conocidas como Albert Boadella, celebró una reunión organizativa que congregó casi a 300 personas.Algunos de los presentes explicaron historias muy similares a la suya. Después de que González interviniera en la reunión, fue ovacionado con un largo aplauso. Desde la plataforma se quiso expresar la «solidaridad por parte de todo el grupo y la intención firme de apoyarle en su lucha», afirmó ayer uno de los miembros, José Domingo. Tras la reunión, miembros de la plataforma apoyaron al padre para organizar los siguientes pasos de su reclamación. El primero será emprender medidas legales contra el colegio en el que estudia su hija. EL MUNDO / IMPRESIONES /17/1/2006 La siniestra figura del alumno delatorMientras numerosos ciudadanos llamaban ayer a EL MUNDO para solidarizarse con Carmelo González -el español que reclama el derecho de su hija a recibir clase en castellano-, el conseller Josep Huguet enmarcaba su caso en una «campaña de intoxicación» y se refería despectivamente a él como «anecdótico». Los hechos son, sin embargo, tozudos y siguen dejando en evidencia las medidas del tripartito en el ámbito de la lengua. Porque si las revelaciones que hasta ahora hemos publicado eran graves, la de hoy es especialmente embarazosa para la Generalitat por el plus de mezquindad que supone el uso de menores con fines políticos. Con el mismo celo que le llevó a bucear en los expedientes clínicos, la Conselleria de Educación ha creado en cada colegio la desasosegante figura del «coordinador lingüístico, de interculturalidad y de cohesión social»; en román paladino, un comisario político que garantiza que las enseñanzas obligatorias se imparten en catalán. Los coordinadores entregan a dos alumnos de cada clase y a sus tutores un prolijo cuestionario que debe señalar a aquellos docentes que no se avienen a cumplir con la norma. Si la delación de los comercios que rotulan en castellano es más propia de un régimen autoritario que de una democracia, forzar a los alumnos a denunciar a sus maestros es moralmente repugnante: utiliza a los niños en la coacción social, socava la vilipendiada autoridad docente y muestra la podredumbre de una clase política menos preocupada por el paupérrimo nivel de la educación que por el idioma en el que ésta se imparte. 17/01/2006 - EL MUNDO |