Cuatro 'casos' narrados en Facebook

16 - 09 - 2017 / Redacción Tolerancia

Carta abierta de un charnego a unos catalufos:

Hace unos días, en un bar, oí cómo despotricaban tres de ustedes sobre muchos “charnegos” que habían venido a Cataluña porque en su país no tenían qué comer, y aquí se llenaron la barriga, y en vez de estar agradecidos se mostraban soberbios y descontentos.

Como acababa de leer una encuesta entre escolares, en la que muchos de éstos no querían ser españoles porque sus maestros, ¡menudos maestros!, les decían que España era un país atrasado y pobre, sentí deseos de soltarles a ustedes unas cuantas verdades. Me contuvieron dos realidades: en primer lugar, la dificultad de que nos entendamos, porque manejamos conceptos básicos distintos; y en segundo lugar la violenta agresividad que manifiestan muchos de ustedes contra la libertad de expresión ajena, siendo en este caso, además, varios contra uno.

Pero si no podría esperar el mínimo de entendimiento civilizado, sí puedo exponer algunos datos útiles para tantas personas a quienes ustedes se empeñan en embrollar con sus disparates.

Mis padres vinieron a finales de los años 50 de una aldea de Orense a Barcelona, donde yo he nacido. Nunca tuvieron la menor idea de estar trasladándose de un país a otro, sino de una región a otra de un mismo país, de una misma nación. Entre ellos hablaban corrientemente gallego, pero tampoco tuvieron el menor problema para entenderse con los catalanes en el idioma común español. Y siempre se sintieron en su casa en Cataluña, tal como los catalanes se sienten en su casa en Galicia, o en Canarias o en Andalucía, aunque algunos de ellos – los catalufos o nacionalistas – pongan gestitos ridículos haciéndose los extraños o los superiores. Y yo, nacido aquí, no voy a tolerar que me hagan sentir extranjero o agradecido, a mí o a mis padres.

Mis padres vinieron aquí porque en aquel entonces había en Galicia menos trabajo (no hambre ni mucho menos), y su mejora económica se la han labrado con su sudor, no la deben a ninguna limosna, y menos de gente como ustedes. Por el contrario, de gente como ustedes recibieron algún que otro desaire al que han sabido contestar con dignidad o, simplemente, haciéndoles el caso que en general merecen, es decir, ninguno.

Hace ya largo tiempo que el nivel de ingresos per cápita se ha igualado bastante en España, y, quitando algunos matices, en cualquier región se vive con desahogo y de manera muy parecida (ustedes sostienen que es gracias al dinero que el estado le quita Cataluña, tiene gracia su soberbia). Barcelona prosperó mucho, y con ella toda Cataluña, y el resto de España, por el carácter emprendedor y pionero de muchas de sus gentes (la célebre industria conservera gallega debe mucho a los empresarios catalanes, por decir algo) y también por la protección que se le otorgó desde Madrid y por el mercado del conjunto del país. Es decir, hubo una simbiosis entre la industria barcelonesa y el resto. Tanto deben otras regiones a Cataluña como a la inversa. Este hecho no borra otro menos agradable, y es que aquel proteccionismo excesivo desde Madrid frenó la competencia y dificultó la expansión industrial de otras regiones. Hasta que la abolición del Arancel Cambó – y Cambó era un nacionalista catalán–, a principios de los sesenta cambió el panorama y facilitó un gran avance en los niveles de producción y consumo de todo el país.

Yo distingo bien entre catalanes y catalufos, y entre Cataluña y Catalufia, y también constato la nefasta influencia de ustedes sobre los demás. Los catalufos – o nacionalistas, separatistas en el fondo–, no son los creadores de la riqueza catalana, sino los que han aprovechado esa riqueza, con mentalidad de nuevos ricos, para tratar de infundir al catalán de a pie una soberbia perfectamente idiota y un complejo de inferioridad a algunos venidos de otras regiones. Su técnica, la misma de los nazis, eficaz, pero miserable: el narcisismo por un lado (“somos superiores”, hoy no se atreven a decir que son una “raza superior”, como hacían antaño, pero se les entiende) y el victimismo por otro lado (“no podemos subir tanto como quisiéramos porque España o Castilla nos pone plomo en las alas y siempre nos está perjudicando”).

Tampoco han contribuido ustedes nada a las libertades de que todavía disfrutamos. En cambio nunca dejaron de parasitar la democracia con sus insidias, exigencias y rencores inútiles, con sus imposiciones chulescas, su bilis y sus ofensas contra sus compatriotas de otras regiones, unas veces agresivas, otras en plan hipócrita, sus pequeñas pero muy significativas violencias, sin descartar el terrorismo, con sus “diálogos”, como gustan llaman al compinchamiento con ETA, a ver qué nueces cosechan, y sobre todo con su incansable siembra de ese degradante victimismo y narcisismo del que hablaba.

Miren, catalufos: ustedes siempre han sido una plaga para Cataluña. Ustedes han contribuido mucho al resentimiento y las convulsiones del siglo XX. Unas veces se aliaban con los pistoleros anarquistas, otras se peleaban con ellos, pero siempre atacaban a las libertades. Ustedes atacaron el sistema liberal de la Restauración y ayudaron a destruirlo y a provocar la dictadura de Primo de Rivera, que tan bien acogida fue en Barcelona.

Luego, ante la dictadura, ustedes no hicieron nada, quitando el irrisorio esperpento de Macià en Prats de Mollò.

Pero su inhibición, vergonzosa para ustedes, fue una bendición para Cataluña, que prosperó como nunca antes.

Después, durante la II República, ustedes se alzaron contra la legalidad, trataron de lanzar a los catalanes a una aventura criminal, a una guerra civil, y los catalanes les rechazaron aquel 6 de octubre de 1934.

Y cuando la guerra en 1936, ustedes presidieron el peor período de crímenes y robos que haya vivido Cataluña en toda su historia, y traicionaron de paso a sus propios aliados anarquistas, comunistas y socialistas.

Llegó la dictadura de Franco, a la que ustedes, catalufos, contribuyeron con sus provocaciones, traiciones y manejos, y nuevamente les faltaron a ustedes arrestos para luchar, y nuevamente Cataluña prosperó, sobre todo cuando se eliminó el famoso Arancel, que parecía proteger la industria catalana y en realidad la estorbaba, como estorbaba la de toda España.

Si quitamos algún que otro gesto testimonial, solo muy al final del franquismo se unieron ustedes… con los comunistas y terroristas, así de demócratas eran. ¡Verdaderamente, señores! Su historia sería una deshonra para Cataluña si ustedes de verdad la representasen, como pretenden.

Ustedes no paran en su reivindicación del idioma catalán, y me parece muy bien, menos por dos cosas: que llenan ustedes este idioma con una propaganda y una literatura ínfimas, muy mal favor le hacen a la lengua; y porque oponen el catalán al llamado castellano, que es en realidad el español común, que nos une a todos y nos permite comunicarnos con cientos de millones de personas más.

El idioma que también han ido formando tantos catalanes desde hace siglos. El idioma en que se ha escrito la mayor parte de la literatura catalana, muy posiblemente la de más valor.

Ustedes se quejaban con razón de la mutilación que suponía excluir el catalán de la vida oficial bajo el franquismo (aunque bien poco hicieron por resistirla), y ahora imitan ustedes al franquismo a la inversa y mutilan una parte fundamental de la cultura catalana, so pretexto de que el español común no es idioma “propio de Cataluña”.

No, ustedes no representen a Cataluña ni a los catalanes: son más bien un desastre para ellos.

La historia de ustedes, al contrario que la de Cataluña, es estéril y vergonzosa, y su habilidad principal ha sido la siembra de vientos que han terminado ya varias veces en tempestades.

Me gustaría que reflexionasen, pero no soy optimista: persistirán en sus provocaciones, falsedades y violencias.

Pero deben saber también que encontrarán una resistencia creciente.

LAURA LÓPEZ - FACEBOOK

2017-09-16


Y otro triste ejemplo, tomado del muro de Francesc Reina de "lo que pasa en Cataluña"

¿Y alguien cree que aunque el 1-O no se haga el referéndum va a cambiar algo?

Cataluña está dominada por gente xenófoba (especialmente hispanófoba) racista y supremacista. Y esto tiene muy mal arreglo.

"Tengo un buen amigo, al que denominaré Ch. E., para evitarle compromisos, que es profesor en un instituto público de una ciudad de Cataluña. El otro día quedamos para tomar una caña.

Es tutor de segundo de bachillerato y le ha llegado una muchacha nueva de Puebla (México). Según las leyes y las normas, esta alumna tiene derecho a estar exenta de lengua catalana durante el primer curso. Pero el resto de materias, salvo castellano, las recibirá en catalán. Mi colega, hombre voluntarioso y de sentido común, pidió en la reunión de profesores que ayudasen a la alumna. Muchos de sus compañeros dijeron que podría hacer los exámenes en castellano (a lo que ya tiene derecho) y que le echarían una mano (profesorado dixit). Eso sí, ella tendría que buscarse los materiales en castellano y hacer mucho esfuerzo.

Ya fuera de la reunión, Ch. E., escuchó comentarios del tipo: "y para qué viene aquí...", "ya sabe cuáles son las condiciones de aquí"... "si te vas a Brasil no esperarás que la gente sepa hablar en castellano, ¿verdad?". Y no se escondían, me apunta. Lo dicen bien claro.

Mi colega me lo explicaba acongojado mientras encendía un cigarrillo, porque sabe que cuanto más proteja a su tutoranda más reactiva será la conducta de algunos de sus colegas.

La muchacha se ha inscrito en un curso de normalización lingüística por las tardes y, Ch. E. le asignó un compañero de clase como ayuda y apoyo (los alumnos son casi siempre menos desdeñosos en este tipo de cosas, me apunta con su gesto tímido). Y añade, con cara de estupor, el coordinador del nivel se niega a que tenga más tiempo para el trabajo de investigación. ¿Por qué? Ch. E. no entiende nada, me repite. Parece que les moleste que llegue gente nueva.

Por otra parte, la niña le preguntó, al acabar, la tutoría: ¿pero aquí está prohibido el español? Él le explicó que no... que la inmersión lingüística... que son lenguas hermanas... que no es difícil...

 

Nos acabamos la caña y Ch. E. se fue cabizbajo.

Como decía un tuit de hace unos días, En Cataluña estamos perdiendo la compasión.

PEPA LABRADOR - FACEBOOK

2017-09-14


De un buen amigo de por aquí

LA NATURALIZACIÓN DE UNA ANOMALÍA

Hace días que quería contar algo de estas primeras semanas de instituto. Había ocurrido que, entre el vértigo de los inicios y que cada vez me da más pereza aparecer por aquí, lo había ido posponiendo sine die (eso que ahora llaman procrastinar). Pero hete aquí que hoy he leído en el muro de Francesc Reina el relato de una experiencia en un instituto cualquiera de Cataluña y me he dicho que lo que yo quería contar serviría de complemento perfecto para trazar aunque sea un bosquejo de lo que ocurre en el día a día de la Enseñanza en Cataluña.

FÉLIX OVEJERO

2017-09-17


Carta de Eduardo R. R., a la diputada catalana que el otro día retiró las banderas de España en el Parlamento catalán

Carta de Eduardo R. R., a la diputada catalana que el otro día retiró las banderas de España que dejaron en sus escaños en el Parlamento catalán los Diputados que se ausentaron. Estimada Sra. Ángeles Martínez: EL otro día tuve la oportunidad de oírle decir que la razón que le llevó a realizar tal acto contra la bandera de España fue la lucha de su padre contra el régimen del dictador Franco, quien finalmente nos impuso dicha bandera, lo que me dejó muy sorprendido. Sin duda alguna hemos de agradecerle a su padre su lucha por la democracia que hoy disfrutamos, pero la bandera de España no se impuso por el dictador, ya la teníamos con anterioridad, pues la misma fue creada 150 años antes de la contienda y enfrentamiento al que nos llevaron políticos como usted, que al contrario que su padre, luchan contra la democracia. Concretamente fue creada en 1785 con Carlos III, si bien, fue adoptada como bandera nacional en 1843 con Isabel II. No me sorprende la ignorancia de su padre respecto a la bandera, ya que en aquella época no todo el mundo tenía acceso a la cultura, por lo que dicha ignorancia podría estar más que justificada.Sin embargo, sí me sorprende que usted desconozca los orígenes de la misma, ya que si es diputada del Parlamento catalán, me imagino que debe tener un nivel de estudios más que razonable y, que a buen seguro, adquirió en ese régimen dictador que al igual que a mí, nada le gusta. Por ello quiero decirle que las razones que usted esgrime para retirar una bandera que tiene más de tres siglos, son las propias de UNA PERSONA INCULTA, NECIA Y PALETA, que con tan lamentable actuación de intolerancia hacia los demás, propia de regímenes totalitarios como Daes o como el del dictador contra el que su padre luchó, hacen que se retrate usted solita. Con su actitud intolerante y su IGNORANCIA INJUSTIFICABLE, está usted atacando gravemente aquello por lo que su padre tanto luchó, LA DEMOCRACIA. Y lo que es peor, está manchando su memoria al mismo tiempo que se alinea con el régimen dictatorial que nos precedió. ¡SI SU PADRE LEVANTARA LA CABEZA! Espero estar equivocado en lo manifestado en esta carta y que su actuación, sin pies ni cabeza, haya sido producto de una demencia senil, dada su edad. Espero que así sea. Un saludo Sra. Martínez. Por cierto, tiene usted un apellido muy bonito y muy español. Espero que no se lo cambie nunca por un apellido catalán, pues de hacerlo, traicionaria por segunda vez la memoria de su padre. Adiós Sra. Martínez, adiós en español, pues Dios no sabe catalán.

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2017-09-15