El silencio de Otegi

13 - 07 - 2017 / MAITE PAGAZAURTUNDÚA - EL MUNDO

Ermua fue un ejemplo que prendió como una yesca y eso les estigmatizó. Cuando llegó la calma, los vecinos sintieron el aliento de los proetarras en el cogote para que no siguieran por ese camino, para que se apagara la llama, para que eligieran pasar página y celebrar las fiestas, o lo que fuera, sin incomodar. En 1997, los populares tenían siete concejales en el Ayuntamiento de Ermua. Hoy, tienen dos. Y los socialistas también han perdido peso político.

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