Ser Europa... o no ser

17 - 05 - 2019 / MAITE PAGAZAURTUNDUA CAMPAÑA 26-m

Ser Europa... o no ser

CANDIDATA AL PARLAMENTO EUROPEO POR CIUDADANOS

 

Somos fuertes. Hemos hecho fren­te a muchos problemas en estos cinco años, pero el juego político mundial está complicado. Anali­zar el ecosistema mundial en el que vivi­mos resulta imprescindible a la hora de de­cidir qué rumbo van a tomar nuestros paí­ses.

Si tuviera que elegir cómo explicar esto diría que los signos distintivos de este tiem­po son la globalización, la revolución tec­nológica y el lugar de la UE entre China, Es­tados Unidos y la Rusia de Putin. La segu­ridad y defensa están relacionadas con todo esto, claro. La Unión Europea es el gigante comer­cial del mundo, pero no es un gigante tecnológico ni político a nivel mundial. Y eso es lo que hay que solventar, ese desequilibrio. De hecho, entre las pri­meras veinte empresas tecnológicas, China empie­za a pisar claramente los talones a Estados Unidos, pero Europa no está entre ellas. Lamentable, por­que la de la inteligencia artificial será la gran bata­lla que va a definir la riqueza de las naciones del fu­turo, pero también la libertad y los derechos funda­mentales en muy poco tiempo.

El recrudecimiento de la guerra comercial entre China y Estados Unidos resulta, por eso, especial­mente preocupante. En esta circunstancia necesi­tamos estar más unidos y resolver las grandes cues­tiones estratégicas reforzando nuestras institucio­nes, porque la mayor amenaza que tenemos los eu­ropeos es interna e invisible, viralizada a través de las redes sociales. Sufrimos de irracionali­dad. Crecen los sesgos mentales y los dog­matismos, los ultranacionalismos, los po­pulismos que venden el paraíso en la Tie­rra como si hubiera soluciones mágicas a los problemas reales que debemos resolver.

Las instituciones europeas deben refor­marse para ser ágiles, y legislar solo sobre lo necesario, regulando especialmente el espacio digital y, en él, nuestros intereses y derechos, eliminando las fronteras que nos quitan oportunidades de vida o de ne­gocio. Pero los Estados miembros no deben sacudirse la responsabilidad de las decisio­nes que ellos toman en Bruselas. Es un truco -el de echar la culpa a Bruselas- que afecta a la legitimi­dad general de las instituciones y sabemos, lo sabe­mos, que los tiempos exigen soluciones comunes, que son más eficaces y baratas, a problemas trans­nacionales y afrontarlas y contar la verdad. Eso es liderar.

Quien le hable de la patria como en el siglo XIX, o le miente o no tiene ni idea de los problemas rea­les. Quien dice que es europeísta pero piensa ir al Parlamento a manchar la reputación democrática de nuestro país, no es europeísta, que quede claro, porque debilitar a España supone debilitar al con­junto de la Unión Europea.

La Unión es el gran regalo de nuestros mayores. Tiene tanto valor como hace setenta años, o toda­vía más, porque sin este espacio de políticas com­partidas estaríamos a la deriva, a la intemperie...