
En 1942, tras el asesinato en Praga del dirigente nazi Reinhard Heydrich, Hitler ordenó realizar una campaña de represión que borró literalmente del mapa dos pueblos conocidos por ser núcleos de la resistencia checoslovaca contra la ocupación alemana. Uno de esos pueblos era Lídice (en la actual Chequia). En él, los nazis fusilaron a todos los varones mayores de 15 años y enviaron a mujeres y niños a campos de concentración. El conmovedor monumento erigido en el nuevo Lídice y que reproducimos en nuestro cartel recuerda a los 82 niños asesinados con exactamente ese número de esculturas en bronce.
Por desgracia, en España aún no existe un “monumento a la infancia destruida por ETA”, dedicado a los 21 niños que ETA asesinó y a los más de 170 que dejó heridos, 3 de ellos declarados con “gran invalidez”, 3 con “incapacidad permanente absoluta” y 5 con “incapacidad permanente total”. La mayoría de las víctimas lo fueron en ataques indiscriminados contra la población civil o contra casas-cuartel de la Guardia Civil. Así, 4 niños fueron asesinados en Hipercor (1987), 6 en el atentado contra la casa-cuartel de Zaragoza (1987) y 5 en el atentado de la casa-cuartel de Vic (1991). ETA alegaba que los menores víctimas de estos atentados “no eran su objetivo”, pero podían ocurrir “accidentes” o bien ser utilizados por sus familias como “escudos”, siendo así el Estado el único culpable, no ellos. Relataremos uno de los atentados que deja especialmente claro lo que pensaba ETA sobre el asesinato de niños:
En 1991 ETA colocó en Erandio una bomba debajo del asiento del copiloto del vehículo particular del guardia civil Antonio Moreno. Tras comprobar los bajos del vehículo y no ver nada sospechoso Antonio montó a sus dos hijos mellizos en el asiento trasero, la bomba se activó en una curva y mató en el acto a Fabio, mientras que su hermano Alexander sufrió graves heridas. En la sentencia judicial del atentado se recoge que los terroristas conocían la rutina del agente y que sabían que utilizaba dicho vehículo exclusivamente para ir con su familia y sus mellizos. De hecho, meses después, la dirección de la banda instó a sus comandos a seguir utilizando bombas lapa:
«Aquí os mando información de coches de txakurras, para hacer algunas ekintzas [atentados]. Cuando podáis les ponéis unas lapas [bomba adosada]. (…) No debemos modificar nuestros procedimientos porque el enemigo utilice cobardemente a sus hijos para protegerse. Además, ya estamos en el 92 y no hay que escatimar medios ni arriesgar innecesariamente la vida de nuestros luchadores, que vale cien veces más que la de un hijo de un txakurra»
Otra buena muestra del valor de la vida de un niño para ETA y su entorno se la debemos a Txema Montero, histórico abogado de etarras y antiguo dirigente de HB, quien dijo en cierta ocasión con relación al atentado de la casa-cuartel de Vic:
«Estoy hablando con una gente [...] y alguien me dice: Oye, cuando tú vas por el monte y ves una víbora, matas a la víbora, ¿verdad? Y luego miras alrededor a ver si hay viboreznos y también los matas» .
Es decir: los niños de las casas-cuartel son viboreznos hijos de víboras (Guardia civiles) y a ambos hay que matarlos. Sobre el mismo atentado dijo en su día Cristina Cuesta: «¿Cómo es capaz alguien de lanzar un coche bomba a un cuartel, a un patio, mientras está escuchando jugar a los niños?».
Como documenta ANVITE en su web, en 1985 en la céntrica y concurrida calle Javier de Pamplona, ETA colocó una bomba trampa que mató al Policía Nacional (PN) Fco. Miguel Sánchez y al niño de 14 años Alfredo Aguirre. La etarra vio al niño cerca de la bomba pero no tuvo ningún reparo en ordenar a otro etarra la activación de la misma al ver llegar la patrulla de la PN. Alfredo era alumno del Colegio Jesuitas en el que realizamos la jornada de Pamplona.
¿Y la prensa?... Mertxe Aizpurúa, hoy diputada de Bildu, trabajaba en 1997 en el diario “Egin” del que recordamos su portada sobre el atentado de Vic: “Nueve muertos y más de cuarenta heridos en la casa cuartel de Vic tras una explosión” (“una explosión”, casi da a entender que fortuita, sin autor, ETA a salvo…).
Sería necesario un “monumento a la infancia destruida por ETA” para recordar no solo a los niños que fueron víctimas directas, sino también a esos otros niños que no llegaron a ver la luz, ya que muchos de los guardias civiles o policías nacionales asesinados eran jóvenes de veintipocos años con una familia solo en proyecto. ETA truncó esas posibles vidas y, sin lugar a dudas, marcó y condicionó la de los huérfanos, y hasta la de muchos nietos que no conocieron a sus abuelos, como nos explica con claridad el documental "Los nietos del silencio".
Volviendo al presente, por desgracia, muchos de los asesinos están ya en libertad fruto de la aplicación penitenciaria de fraudulentos (en palabras de COVITE) terceros grados, concedidos “casualmente” tras traspasar prisiones a la CAV. Henri Parot es un ejemplo de ello: responsable del asesinato de 6 niños en el atentado de la casa cuartel de Zaragoza, tiene ya el tercer grado concedido por la consejera vasca de Justicia. Unas sociedades recuerdan los niños asesinados, otras liberan fraudulentamente a sus asesinos.
Como el documental sobre Fernando Múgica recuerda acertadamente, "Olvidar a los muertos sería como matarlos una segunda vez", una frase tomada de Elie Wiesel, escritor, profesor, activista de los DD. HH., superviviente del Holocausto y Premio Nobel de la Paz 1986. Recordemos pues. Esperamos contar con su presencia.
Asociación por la Tolerancia 2026
Organizado por la Asociación por la Tolerancia con la colaboración de la Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT), en conmemoración del Día Internacional para la Tolerancia instituido por la UNESCO.
ENTRADA GRATUITA - asociacion.tolerancia@gmail.com - tel. 675262986 - www.tolerancia.org/cine2026.htm
PAMPLONA (17 octubre): COLEGIO JESUITAS. Calle Francisco Bergamín 32
BARCELONA (7 noviembre): INSTITUT FRANÇAIS - Calle Moià, 8
BILBAO (21 noviembre): SALÓN EL CARMEN - Plaza Indautxu, s/n
Documental. España, 2026, 18 min. Tromso films.
Sinopsis: En el 30 aniversario de su asesinato el documental aborda la trayectoria personal y política de Fernando Múgica, asesinado el 6 de febrero de 1996 cuando salía de su despacho en San Sebastián. A través de testimonios y material de archivo, la producción repasa el clima de amenaza que se vivía en el País Vasco y la firmeza de quienes, como él, defendieron la libertad y el Estado de Derecho frente al terrorismo. El asesinato de Fernando Múgica fue perpetrado por los etarras Valentín Lasarte y Javier García Gaztelu, alias Txapote, que le dispararon en la nuca a pocos metros de su hijo.
-COPE: El recuerdo de Jorge Múgica a su abuelo: "No hay nada más inmoral ni nada que dañe más al alma que deberle una investidura a los herederos de Batasuna".
-EL MUNDO: Claudia Múgica vuelve 30 años después al lugar en que ETA mató a su abuelo: "La radicalización de los jóvenes vascos da pavor".
-Francesc de Carreras en "The Objective": Bildu forma parte decisiva de la mayoría parlamentaria que sostiene al Gobierno de Sánchez. Es probablemente el hecho moral más repulsivo de la presente situación.
Documental. España, 2025, 62 min. Guión y dirección: Felipe Hernández Cava. Producción ejecutiva: Cristina Cuesta, Fundación Miguel Ángel Blanco.
Sinopsis: Entre el asesinato del guardia civil José Antonio Pardines en 1968 y los de los guardias Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá en 2009 la estadística etarra dejó el siguiente balance: 210 guardias civiles asesinados (el 67% menores de 35 años),
468 agentes heridos,
17 familiares asesinados (11 de ellos niños y 2 adolescentes),
170 familiares heridos y 389 personas ajenas al Cuerpo heridas en atentados contra la Benemérita. El documental pretende rendir un homenaje a la Guardia Civil, que fue señalada por la banda terrorista ETA, en su delirio nacionalista, como parte fundamental de los fuerzas ocupantes del Estado español y su objetivo preferente.
-El documental en la prensa: OKdiario, La Razón, The Objective.
-El documental en la Fundación Miguel Ángel Blanco.
Documental. España, 2026, 38 min. Dirección: Leyre Sanz. Producción ejecutiva: Carolina Olivar y Diego Fernández. Universidad de Navarra, facultad de Comunicación. ANVITE.
Sinopsis: Se trata del Trabajo Fin de Grado de un grupo de jóvenes periodistas graduados en la Universidad de Navarra y respaldado por la Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo de ETA (ANVITE). El documental recoge el testimonio de tres nietos de víctimas mortales de ETA, ofreciendo un relato sobre cómo el terrorismo ha dejado huella en generaciones posteriores que crecieron entre la ausencia y el silencio. Los protagonistas del documental son Teresa Prieto, nieta de José Luis Prieto, teniente coronel del ejército asesinado en 1981; Beatriz Iruretagoyena Toca, nieta de Alberto Toca Echeverría, director de la mutua Asepeyo Prevención, asesinado en 1982; y Jesús Ulayar, nieto de Jesús Ulayar Liciaga, exalcalde de Etxarri Aranatz asesinado en 1979.
-El documental en la prensa: El Español, esRadio, COPE: La historia de 'Los nietos del silencio' sobre ETA pasa de un trabajo universitario a contar con la presencia de la reina Letizia en el estreno...
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Aitana Quindimil: coguionista de "Los nietos del silencio", graduada en Periodismo por la Universidad de Navarra y en el máster ‘Presentación de programas de televisión y New Media’ por The Core School. Actualmente, trabaja de beca en laSexta Columna y en la productora Marea Negra Films como socia cofundadora, un nuevo proyecto que surge a raíz de este documental.
Jesús Ulayar: nieto de Jesús Ulayar Liciaga, alcalde durante años de su pueblo natal, Etxarri-Aranatz. Durante años el entorno radical abertzale lo colocó en la diana de ETA. En 1979, salió de compras de su casa junto a su hijo Salvador, de 13 años, un encapuchado se acercó y le disparó cinco tiros que lo mataron en el acto. Su viuda y sus cuatro hijos sufrieron durante años los insultos y las amenazas por las calles del pueblo, las pintadas a favor de ETA en la fachada de su casa e, incluso, que el Ayuntamiento cediera al asesino el honor de inaugurar las fiestas locales. Su nieto Jesús se autodefine así: "soy padre de tres hijos y trabajo en el sector del mecanizado. Soy una persona muy familiar y me gusta tener encuentros con mis amigos, la lectura y cantar en un pequeño coro de Pamplona cuando me lo permiten mis hijos pequeños".
Raúl González Zorrilla: Periodista con casi cuarenta años años de experiencia, ha trabajado y colaborado con múltiples empresas de comunicación, tanto en España como en diferentes países de Sudamérica. Autor, entre otros, de los libros "Terrorismo y Posmodernidad", "El Terrorista Consentido" y "Territorio Bildu". Su esposa, es víctima del terrorismo y cofundadora de COVITE.
Eduardo López-Dóriga: moderador, presidente de Sociedad Civil Navarra, expresidente de la Asociación por la Tolerancia, ingeniero químico.