IV Concurso Literario "España Solidaria" (2021-2022)


"El Quijote en Barcelona" (Augusto Ferrer-Dalmau)

Ganadores IV Concurso (2021 - 2022)

El pasado 15 de marzo de 2022 se falló en Barcelona el  IV Concurso Literario escolar en castellano “España Solidaria” dirigido a escolares catalanes de 3º y 4º de ESO. Entre los más de 100 trabajos recibidos, y siendo el tema propuesto para este año “Mi viaje favorito por otras tierras de España”, el jurado dictaminó por mayoría el siguiente palmarés:

La entrega de premios tuvo lugar en un acto público en Barcelona el sábado 26 de marzo de 2022 a las 18:00 horas. El prestigioso historiador ("Premio Nacional de Historia" en 2008), periodista y polígrafo Fernando García de Cortázar, hizo entrega de los premios en nombre del Jurado y comentó brevemente los trabajos ganadores. Se aprovechó la oportunidad para entregar a los profesores de Lengua Española de los jóvenes galardonados el libro de García de Cortázar "Paisajes de la historia de España" y el libro "Historia de la Tolerancia en España" del historiador Ricardo García Cárcel (Catedrático de Historia Moderna de la UAB y “Premio Nacional de Historia” en 2012) como pequeño recuerdo del acto.

Reiteramos nuestra felicitación a los jóvenes premiados así como nuestro agradecimiento a todos los alumnos y profesores participantes, a quienes animamos a aceptar el reto de tomar parte en la siguiente edición.

Crónica del acto de entrega de premios en elCatalan.es

Un cordial saludo. Junta de la Asociación por la Tolerancia.

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Textos ganadores IV Concurso (fragmentos)

“Carretera y manta", presentado bajo el seudónimo "Ojos de tinta China":

Mi madre es un poco alocada. Un día me despertó tras una orquesta de cajones y armarios.

¿Por qué mi madre hacía tanto ruido? Me levanté para averiguarlo y encontré dos maletas en el pasillo. En mi mente aparecieron millones de imágenes, desde una hawaiana trayéndome un cóctel, hasta un oso polar siendo acariciado por mí.

-Buenos días, cariño- dijo mi madre indiferente, como si esas dos maletas no estuvieran allí, como si yo no necesitara una explicación.

-¿Por qué hay dos maletas en el pasillo?

- Carretera y manta. Recorreremos el Mediterráneo en busca de una piedra especial.

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Lo primero que pensé es que aún no teníamos ninguna piedra especial. Cayó la noche mientras cruzábamos la ciudad de Granada rumbo al barrio del Albaicín. Desde la ventana de nuestro vehículo aventurero parecía interesante, bella, una caricia para la vista, olía a historia.

-La última perla de Al-Ándalus, la que capturó el suspiro del moro, la que oyó una madre decirle a su hijo que llorara como una mujer lo que no supo defender como un hombre, la que humedeció los ojos de Unamuno... La ciudad a la que tantos quieren volver, y volver, y volver... Yo misma. De aquí son mi madre y mi padre, tus abuelos.

Qué profunda se puso mientras caminábamos hacia el restaurante en el Albaicín en el que tapeamos platos típicos. Todo estaba muy rico, era temprano y aunque estábamos agotadas, mamá insistió en dar un paseo por las intrincadas callejuelas con el fin de llegar al mirador de San Nicolás. Mereció la pena el esfuerzo. Nos sentamos en un muro, nuestros pies colgaban sobre el Sacromonte, del que salía la melodía gitana que amenizaba la linda estampa de la Alhambra iluminada sobre el valle del Darro, presidiendo la noche granadina.

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Cuando nos despertamos seguía lloviendo. Resignadas a regresar rodando bajo la lluvia desayunamos con la esperanza de que aflojara, y aflojó. Cuando salimos apenas llovía, pero a la altura de Murcia caía agua a cubos, el limpiaparabrisas no daba abasto y así seguimos hasta llegar a Alicante, al poco rato aflojó un poco y un poco más. Al entrar en Valencia caían cuatro gotas y paramos a comer en un área de servicio. La autovía y la autopista no ofrecieron un paisaje tan bonito, pero son muy rápidas y en dos horas estábamos merendando en Tarragona, muy contentas y a la vez tristes porque era el punto final de nuestra aventura. Nos hicimos varias fotos para inmortalizar el momento y dos horas después, estábamos en casa deshaciendo las maletas.

Y todo esto lo que recuerdo cuando voy al nicho de mi abuela y veo aquella piedra tan especial que encontramos, la que Fátima me dio, la piedra por la cual habíamos recorrido el Mediterráneo. Sí que era especial, sí. Debimos ir con la abuela a ver su Alhambra adorada y amarla juntas. Si no hubiera llegado el cáncer para llevársela seguro que hubiéramos ido.

Aprendí mucho de ese viaje, que hay mucho “cabreoman” por ahí, que hay desconocidos que te tratan como si fueras de la familia, que hay personas que se van lejos a vivir y te tratan como si vivieran aún al lado, que entre Barcelona y Málaga hay lugares llenos de encanto, que a veces no se viaja a un lugar, sino a emociones… Esa piedra me recuerda que no se deja para mañana lo que te hace feliz hoy, porque igual mañana no puedes hacerlo, a veces querer no es poder.

“Oasis de agua y chocolate", presentado bajo el seudónimo “Beluga aérea”:

Las aves estaban disfrutando del buen tiempo después del largo frío. Esta alegría la cantaron y bailaron en lo alto del cielo. Se peleaban, discutían, contaban historias, se amaban. Era como si sus canciones hubieran movido la cortina y un rayo de sol se hubiera deslizado por el hueco.

Salimos temprano. Además de sonrisas y buen humor, llevábamos algo de ropa.

Nada más. El equipaje era ligero, era ligero también en nuestras almas.

El paisaje estaba cambiando lentamente, casi imperceptiblemente.

Los campos de naranjos que pasábamos estaban construidos pacíficamente en hileras de ramas levantadas como manos en oración hacia el sol.

Se alternaban con interminables alfombras de alcachofas verdes, ensaladas y coles.

Esta suavidad y colores hacían soñar al alma con mirar el frescor y el aroma de la tierra y todo ello, como los naranjos, incitaba a levantar las manos al sol.

El camino serpenteaba suave y perezosamente y de la nada cayó un hilo. Una pequeña araña estaba tejiendo una red. Sus rápidos movimientos giratorios empañaron la vista. En este trance vi el paisaje de Nuévalos como una anciana. Sabia y buena. Con un vestido amarillento que ha ido perdiendo sus colores durante el tiempo, aplastado y desgarrado. Sobrevivió mucho pero sigue aquí con su tierra firme.

Pequeños pueblos aparecieron como parches. Las vides, como viejos, se retorcían y se doblaban y hacían compañía. El hilo se rompió, la araña escapó, sus ojos se iluminaron.

¡Qué dura es la tierra y qué hermosa! Cuánto dolor hay en la tierra seca y en contraste cuánta alegría nace con el vino que de ella se exprime.

Se mostró una mancha en el color arena. Creció y se adentró en la distancia del camino. Olía a frío, a agua y hasta pienso que a chocolate. Dos pájaros volaron alto en círculo. ¿Nos estaban vigilando, o tenían otro trabajo?

Un oasis fue revelado. Una gran creación de la naturaleza tomó un pincel en la mano y audazmente usó el verde. Arregló, esparció, cosió y cosió.

Quizás esta belleza la eligieron trece monjes en 1194 para crear un monasterio dedicado a Santa María la Blanca.

Aquí, el agua fluye en los arroyos y recita poemas, canta una canción olvidada hace mucho tiempo. Luego, cansada, se tiende en el lago, tranquila y tersa como un espejo.

Los patos coquetean y miran la superficie para lucir su belleza. A continuación, una cascada como la cola de un caballo. El agua cae desde arriba y toma la forma tan familiar de este hermoso animal. Ahora está claro por qué la llamaron así. Si te fijas bien, lo ves temblar y te lo imaginas al galope.

Después, en la cascada Trinidad tan majestuosa, el agua tiene prisa, salta y salpica gotas, se vuelve blanca con rabia cuando se encuentra con una roca que ha bloqueado su camino. Arriba en lo alto, la luz del sol se encuentra con las pequeñas gotas y se ríe en todos los colores.

El puente se estira sobre Los Vadillos y como viejos conocidos hablan, el agua cuenta maravillosas historias asombrosas, tal vez inventa pero nunca calla, y el puente escucha sin interrumpir. Así ha sido durante mucho tiempo, están acostumbrados.

Un gorrión sin preguntar llegó muy descaradamente y cantó. Menos mal que los gorriones no saben que no pueden cantar. Por eso nadie le hizo caso.

El agua fluye hasta la siguiente cascada, luego del cansancio casi se queda dormida en el lago Edri (Truchas). Con importancia y arrogancia, el agua, aburrida, vuelve a correr, recuerda que tenía prisa por llegar a alguna parte.

Y aparece de nuevo en una cascada. - Cascada la Caprichosa, que cumple deseos, dicen. Nada más se tiene que cumplir. Aquí está la belleza hecha realidad.

Un búho aterrizó tranquilamente en una rama cercana. Dos enormes ojos han reunido la sabiduría del tiempo y guardan secretos de tiempos pasados. Las dos águilas seguían cantando arriba, custodiando este jardín, con su atenta mirada.

Las ramas temblaron, las hojas susurraron algún secreto, comenzaron a alzar la voz incluso antes de pelear, se quedaron en silencio. El olor a chocolate. De nuevo.

Quizás magia. O la araña giraba y volvía a entrelazar la verdad y la fantasía. Una sombra se estiró. Larga y gruesa. Se arrastró como un gato perezoso. Detrás de ella, toda la iglesia se levantaba: aquella iglesia que vio y escuchó mucho, dando la bienvenida y devolviendo a los fieles a su camino. Ahí sigue, apoyada en una rodilla, que apenas está soportando, pero aguanta. Junto a ella, el monasterio se acostó y tomó el sol. Aquí su corazón derramaba chocolate. ¡Oooh sí! Es aquí donde por primera vez empezó el cuento sobre el chocolate, que se ha relatado innumerables veces, y aún no se ha completado.

La araña enredó su tela, hábilmente. Hacía círculos en los que luego bailaba. ¿Aún huele a chocolate? ¿Fue por él que apareció esta belleza mágica, o gracias a ella él era tan mágicamente dulce?

El búho también sigue ahí y lo sabe todo, pero no lo dice.

“Asombrarse de Toledo”, presentado bajo el seudónimo “Beatrice”:

Toledo, ciudad donde naturaleza y arquitectura conviven en perfecta harmonía. Donde los edificios se estructuran sobre el cabal del rio Tajo, y donde las callejuelas se moldean sobre un irregular suelo. Donde el color amarillento y rojizo del terreno se confunde con el blanco opaco de las casas y el color granate de los tejados. Da la impresión de que el río esté abrazando y envolviendo la ciudad con sus aguas, y como, allí protegida, la ciudad consigue subir hacia la altura y expresar su esplendor combinando naturaleza y arquitectura en la unión que forma la belleza.

Habitaba en esta ciudad un poeta, Gabriel, cuyo nombre se conocía por toda la ciudad. A él le atraía la belleza de la naturaleza, encontraba en ella todas sus respuestas y convertía esta admiración y contemplación en poemas que leía al atardecer, viendo la puesta de sol reflejada en las aguas del río. Él se caracterizaba por su temperamento pacífico y tranquilo, acorde a un hombre que admiraba y se movía al paso del sol y al crecimiento de las flores.

Un día, mientras leía uno de sus poemas e improvisaba algunos versos, vio entre la multitud que le rodeaba a un hombre desconocido, que nunca había visto antes. Para darle la bienvenida se presentó y le explicó por encima los valores principales de Toledo, que él los consideraba como la luz que ilumina los árboles y el fluir del río. Él se llamaba Tomás, y se veía que tenía un carácter firme e ideas claras. Cuando Gabriel siguió expresando su admiración hacia la naturaleza, Tomás empezó a ladear la cabeza ligeramente de derecha a izquierda, dando a entender que no le agradaba la situación o que era contrario a algo recientemente dicho. Ante este suceso, Gabriel, se extrañó y le preguntó la razón de sus gestos. Él le respondió de esta manera:

-Gabriel, usted es el único y primer hombre con el cual he entablado conversación en esta ciudad, sin embargo, temo decirle que no estoy de acuerdo con sus principios e ideas. Usted pone como principal valor la naturaleza en esta ciudad, pero ¿realmente es tan relevante la naturaleza? ¿Es lo principal y lo que hace a este territorio ser Toledo? No. Esto no es así. Lo realmente relevante aquí son los edificios, construidos durante generaciones y generaciones, fruto del trabajo de ciudadanos de Toledo. Allí es donde se guarda la memoria y realmente hace que esta tierra sea Toledo, esa historia que une a todos los ciudadanos de esta ciudad, encontrando en todos y cada uno de ellos un punto en común. Un punto firme, ya que esos edificios no se derrumbarán, se han construido para permanecer para siempre –dirigiéndose más a la muchedumbre, que poco a poco se iba acercando más y comenzaba a ser mucho más numerosa,

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Ambos se habían dado cuenta de que toda la discusión anterior había sido inútil. Ahora veían las cosas con una mirada distinta. Se percataron de que ambos se habían acostumbrado a aquellos elementos que retenían no dignos de más admiración, cuando realmente habían perdido el asombro ante esas cosas por haberse acostumbrado a ellas. Gabriel había vivido siempre en Toledo. Sabía cómo eran las construcciones, pero entraban en la cotidianidad de la ciudad y, entrando en la rutina, no conseguían sorprenderle más aquellos monumentales edificios. De la misma manera pasaba con Tomás. Tomás se había acostumbrado a su ciudad y quiso visitar Toledo, con el fin de salir de sus días repetitivos. En su ciudad ya se encontraba suficiente naturaleza y no le veía ninguna novedad en la naturaleza toledana, sin embargo, admiraba los monumentos de Toledo ya que eran una novedad respecto a su ciudad natal. Ambos habían perdido parte de su sensibilidad y, sin darse cuenta, no encontraban nada fascinante en aquello diario. Así es como, tanto Tomás como Gabriel, volvieron a ver con nuevos ojos aquellos lugares ya recorridos y aquellas cosas ya vistas. Toledo era una ciudad donde tanto naturaleza como arquitectura convivían en perfecta harmonía, para quien sabía maravillarse al verlas.

-¿Tomás, te apetece visitar de la catedral?- dijo Gabriel.

- Vale, pero, ¿podemos pasar a ver aquel gran árbol que crece en el claustro?

“Carretera y manta" (texto completo)

"Oasis de agua y chocolate" (texto completo)

“Asombrarse de Toledo” (texto completo)

Ganadores III Concurso (2020 - 2021)

El pasado 4 de mayo de 2021 se falló en Barcelona el  III Concurso Literario escolar en castellano “España Solidaria” dirigido a escolares catalanes de 3º y 4º de ESO. Con el doble de trabajos recibidos respecto a la segunda edición, y siendo el tema propuesto para este año “Un acontecimiento de la historia de España que te haya impactado”, el jurado dictaminó por mayoría el siguiente palmarés:

La entrega de premios tuvo lugar en un acto semiprivado (debido al COVID) en Barcelona el viernes 4 de junio de 2021 a las 19:00 horas. El prestigioso historiador Ricardo García Cárcel, Catedrático de Historia Moderna de la UAB y “Premio Nacional de Historia” en 2012, hizo entrega de los premios en nombre del Jurado y comentó los trabajos ganadores así como las figuras históricas a las que hacían referencia (Juana la Loca, Blas de Lezo y Miguel Ángel Blanco). Se aprovechó la oportunidad para entregar a los profesores de Lengua Española de los jóvenes galardonados el libro del profesor García Cárcel “Historia de la tolerancia en España”, como pequeño recuerdo del acto.

Reiteramos nuestra felicitación a los jóvenes premiados así como nuestro agradecimiento a todos los alumnos y profesores participantes, a quienes animamos a aceptar el reto de tomar parte en la siguiente edición.

Crónica del acto de entrega de premios en elCatalan.es

Un cordial saludo. Junta de la Asociación por la Tolerancia.

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Textos ganadores III Concurso (fragmentos)

“Juana la Loca, o quizás no tanto", presentado bajo el seudónimo "Mediterráneo":

Fernando el Santo, Alfonso el Sabio, Jaime el Conquistador... como ellos fueron muchos los reyes que recibieron sobrenombres imponentes y admirables. Sin embargo no fue el caso de Juana I de Castilla, quien pasó a la historia como Juana la Loca. Pero, ¿estaba la reina Juana realmente loca? Aunque diversos testimonios aseguraban que la reina Juana padecía algún tipo de trastorno mental, esta “locura”, que le valió su apodo, se debía en gran parte a lo que tuvo que soportar a lo largo de su vida, que no fue poco.

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Sin embargo, sucedió un nuevo acontecimiento traumático para Juana: la muerte de su marido. Felipe quería ser enterrado en Granada, y su esposa, determinada a cumplir su voluntad, trasladó su cuerpo allí desde Burgos, viajando siempre de noche. Juana no se separó en ningún momento del féretro de Felipe. Esto provocó que los habitantes de los pueblos por donde pasaba creyeran cada vez más en la locura de su reina.

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Cuando se busca información sobre la vida de Juana la Loca se descubre enseguida que no existe una única versión sino varias y que se contradicen entre ellas. Por una parte hay quienes la ven como una mujer demente incapaz de gobernar, y, por otra, quienes creen que la culpa de su estado mental la tuvieron las personas que quisieron anularla y transmitir una imagen degradante de ella por sus intereses personales. El hecho de que tuviese problemas mentales parece indiscutible en ambas versiones, pero la diferencia entre estas reside en si la “locura” de la reina fue una causa o una consecuencia.

En primer lugar, creo que Juana era una mujer inteligente y capaz de hacer grandes empresas, pero lo único que se esperaba de ella era que fuese obediente y sumisa, lo que no le gustaba. Desde pequeña tuvo un carácter fuerte y complicado, lo cual se ha usado en su contra para intentar demostrar que ya estaba loca por aquel entonces.

En segundo lugar, a lo largo de toda su vida vio cómo las personas de su entorno hacían lo posible por cortarle las alas y arrebatarle sus derechos, lo cual debía ser extremadamente frustrante, tratándose además de su propia familia. Es verdad que incluso su madre dudaba de Juana, pero sobre todo su marido, su padre y su hijo se aprovecharon de su condición de hombres para anularla y usurparle el poder. Incluso dejando el gobierno aparte, su marido le fue infiel y la trató de una manera totalmente irrespetuosa sabiendo que la culpa recaería en ella.

En tercer lugar, su encierro en Tordesillas tuvo evidentemente graves consecuencias en su salud mental. Las inmundas condiciones en las que estuvo recluida Juana y el tiempo que estuvo encerrada son motivos más que suficientes para justificar su comportamiento inestable. Además, el hecho de que las personas responsables de ello fueran las más cercanas es un factor que también debió contribuir. Al fin y al cabo, su esposo, su padre y su hijo acabaron por convertirse en sus carceleros.

Antes de concluir, creo importante destacar también que la visión de la enfermedad mental de hoy en día no es en absoluto la que había entonces. Aunque incluso ahora siga siendo un tema tabú y aún no esté del todo bien visto, en aquella época estaba considerado una posesión del diablo y era una vergüenza tener algún familiar afectado por enfermedades mentales. No habría que juzgar, pues, la historia de Juana desde nuestra perspectiva, sino que sería preciso ponerse en su piel para entender su situación y las consecuencias de esta.

Juana de Castilla fue una víctima de la sociedad patriarcal que aún hoy en día persiste, pero que en esa época era aún más tiránica e injusta. A lo largo de la historia, innumerables mujeres fuertes y capaces de grandes empresas han sido silenciadas. Juana es un claro ejemplo de ello: no estaba loca, la volvieron loca.

“La captura del Stanhope", presentado bajo el seudónimo “Eldoris”:

-Mande tensar las drizas hasta donde el escore lo permita señor Harispe, quiero cada nudo que le pueda dar el viento a este navío.

La bravura del Atlántico sacudía el casco de la Valeaur, ceñida por el viento y embrazada por las olas. Con no más de doscientos cincuenta hombres, la pequeña embarcación surcaba veloz en pos del gran navío de línea inglés, Stanhope. El combate era inminente. La pequeña fragata se aproximaba cada vez más a aquel mastodonte de mil setecientas toneladas. David contra Goliath. Entonces, me pregunto yo, ¿no hubiera sido más prudente retirarse antes de entablar tan desfavorable combate? Parece que no, o esto fue lo que pensó el capitán de la embarcación bajo pabellón español. Pues no era un hombre cualquiera: para empezar, era vasco, pero luego, es que tampoco era un hombre, sino el “Medio-Hombre”: Blas de Lezo y Olavarrieta.

-Capitán, la tripulación está inquieta; el navío enemigo es claramente superior al nuestro. -Expuso el primer oficial.

-Reúna a todos los hombres disponibles en la cubierta principal, pues. Les va a hablar el capitán -le contestó- y espero que Dios también -murmuró luego para sí.

El sol de un día sin nubes azotaba la cubierta repleta de marineros. El capitán Blas de Lezo adoptó una posición elevada a la vista de todos, los miró con serenidad de espíritu, pero a la vez con preocupación humana. Era perfectamente consciente de la dificultad de la hazaña que estaba a punto a librar. Miró el crucifijo que colgaba de la mesara, inhaló profundamente y se puso a hablar:

-Marineros de la Fragata Valeaur, en estos momentos estamos dando caza a un gran navío de línea de la pérfida Albión. Nos supera en tonelaje, hombres y cañones, ¡pero mayor es nuestra bravura! Ya se os dejó bien claro cuando os alistasteis a la armada: este no es lugar para marineros mediocres. ¿Acaso creéis que las grandes hazañas de nuestro imperio las han llevado a cabo aquellos que se contentan en hacer lo mínimo, huyendo de cualquier dificultad? El buen marinero es aquel que no solo pilota su navío con buena mar, sino aquel que, plantándole batalla a sus defectos y debilidades, da lo mejor de sí incluso en la peor de las tempestades. Tanto por la honra que les debemos a nuestros antepasados, por habernos regalado las Españas en las que hemos nacido; como por deber para con Dios y con el prójimo, ¡Debemos cumplir con nuestro deber! Tenemos en frente al enemigo, el mismo enemigo que lleva siglos ejerciendo la piratería contra nuestros navíos, acechando nuestros puertos y asediando nuestras colonias. -El bramido de olas ocupó el silencio después de la última frase. Luego, el capitán concluyó- Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden.

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El palo mayor y la mesana cayeron, quedando el trinquete dañado. Ahora el Stanhope ya no tenía posibilidad de huir, pero el capitán sabía que el inglés aún tenía las armas operativas. Colocó la fragata en posición favorable para poder cañonear el barco enemigo, aprovechando su incapacidad de maniobrar. Como un burro cojo, el navío inglés procuraba virar para cañonear la embarcación española, pero ésta siempre se mantuvo en ángulo muerto.

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Las gentes del puerto de las Españas quedaron boquiabiertas al ver llegar la pequeña fragata, que remolcaba lo que quedaba del gran navío inglés de segunda clase. Apenas había habido bajas entre las filas españolas, y la historia se difundió rápidamente entre los lugareños. Parece ser que ningún adversario era capaz de derrotar al capitán Blas de Lezo. Hoy en día, la historia de este héroe ya lo afirma como hecho: no hubo adversario capaz de derrotarle.

“La última comida”, presentado bajo el seudónimo “José Lobato” (Carlos Sanz Peña):

—Uno con leche, por favor— le dije al camarero.

Eran las nueve de la mañana. Ese mismo mediodía había quedado para comer con mi mujer Consuelo y mi hijo Miguel Ángel.

—Un café solo para el caballero —anunció el empleado.

Se había equivocado, pero lo acepté sin protestar. No quería discutir, no ese día. Miguel Ángel trabajaba en Eman Consulting, una empresa de contabilidad y asesoría fiscal, que le exigía muchas horas de trabajo. Conseguir que se acercara a Ermua para comer era todo un logro. Cogí el periódico para ponerme al día de la actualidad política. Eran tiempos convulsos. Jueves 10 de julio de 1997. Bajé la mirada. “El gobierno propone transferir la educación sin el dinero prometido.” La volví a bajar. “Blair defiende sus intereses en Gibraltar al tiempo que Aznar niega el conflicto.” Me sorprendió que la portada no mencionara a ETA o a José Antonio Ortega Lara. Últimamente, la organización terrorista acaparaba todas las portadas con sus variopintas atrocidades.

Pagué el café, abandoné el bar y emprendí mi camino al supermercado. Eran las diez y media, pero todavía se veía la luna. No la contemplé demasiado: me había entretenido mucho leyendo el periódico y tenía prisa. Iba a preparar el plato preferido de Miguel Ángel: alubias pintas estofadas con chorizo. Se notaba que era vasco.

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En ese momento aparecieron varios oficiales de la Ertzaintza, que me acompañaron al interior de la casa; muchos periodistas, que me hacían preguntas y más preguntas, y fotógrafos que me cegaban con los destellos de sus cámaras. De todas formas, yo casi no me daba cuenta. El mundo se me había venido encima.

Me senté en el salón, reprimiendo las lágrimas. Los oficiales se sentaron junto a mí. Me explicaron que los secuestradores habían localizado a Miguel Ángel al bajar del tren y que sus compañeros de trabajo dieron la voz de alarma al ver que se retrasaba. Posteriormente, me dijeron que ETA había reivindicado el secuestro a través de la radio Egin Irratia, y me enseñaron el comunicado:

—Gora EuskalHerria Sozialista... —empezaba una mujer.

Los secuestradores pedían el acercamiento de los 400 presos de la banda a cárceles vascas en un plazo de 48 horas. Si la condición no se cumplía a las 16 horas del sábado 12 de julio, matarían a Miguel Ángel.

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—Una manzanilla para el caballero —anunció el empleado. Se había equivocado, de nuevo. Esta vez sí que discutí con él y reclamé la tila que había pedido.

Mientras la preparaba, pensé en algún comunicado para dárselo a la prensa y que nos dejaran en paz de una vez.

Cogí el periódico. Viernes 11 de julio de 1997. Bajé la mirada. “ETA secuestra a un concejal del PP y amenaza con matarlo en 48 horas.” Mi hijo estaba en la portada de los periódicos. Leí una y otra vez, entre sorbo y sorbo, los artículos publicados por los distintos diarios. Decían que se habían convocado manifestaciones en diferentes ciudades para exigir a la banda terrorista la libertad de Miguel Ángel.

Pedí al camarero que encendiera la televisión. Miles de personas se estaban manifestando por mi hijo en Madrid, Barcelona, Bilbao... Me emocioné. Comprendí que el dolor que estaba causando ETA no era solo el mío, sino también el de todos.

“Juana la Loca, o quizás no tanto" (texto completo)

"La captura del Stanhope" (texto completo)

“La última comida” (texto completo)

Ganadores II Concurso (2019 - 2020)

El pasado 19 de febrero de 2020 se falló en Barcelona el  II Concurso Literario escolar en castellano “España Solidaria” dirigido a escolares catalanes de 3º y 4º de ESO. Con un notable aumento en el número de trabajos recibidos respecto a la primera edición, y siendo el tema propuesto para este año “Mi viaje favorito por otras tierras de España”, el jurado dictaminó por mayoría el siguiente palmarés:

En un acto celebrado en un Centro cívico de Barcelona el 21 de febrero de 2020 (Día Internacional de la Lengua Materna de la UNESCO) se hizo entrega de los premios a los tres ganadores del certamen.

Reiteramos nuestra felicitación a los mismos así como nuestro agradecimiento a todos los alumnos y profesores participantes, a quienes animamos a aceptar el reto de tomar parte en la siguiente edición.

Un cordial saludo en estos tiempos difíciles para todos. Junta de la Asociación por la Tolerancia.

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Textos ganadores II Concurso (fragmentos)

“Entre azahares”, presentado bajo el seudónimo “Crema catalana”:

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Considero que el progreso es bueno pero temo que estemos perdiendo la esencia de las cosas, la autenticidad. En los bancos ya no atienden apenas personas, todo lo podemos realizar a través de cajeros automáticos. La compra podemos hacerla desde casa sin movernos. Pedir comida preparada y recibirla caliente y lista para servir. ¿No estaremos malbaratando nuestras vidas? ¿No estaremos dejando escapar el placer de disfrutar de las cosas sin prisa, saboreándolas?

Hace no tantos años mi abuela, por ejemplo, tan solo hizo un viaje. El que la trajo desde su pueblo natal en Aragón a Cataluña para trabajar siendo todavía una niña de catorce años. Dejó atrás a su familia, sus amigos y su vida para iniciar otra totalmente nueva en un lugar ajeno y extraño para ella. Sacó fuerzas y a pesar de las dificultades salió adelante y recuerda esos años con ternura y nostalgia.

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A la hora de la cena nos decidimos por un bar de tapeo de la calle Betis. Mi prima me aconsejó acostarme temprano porque al día siguiente teníamos previsto ir a la Feria. En cuanto llegué a casa, lo primero que hice fue preparar el traje y los abalorios para la mañana siguiente. Estaba deseando ponérmelos y lucirlos, mezclar mis dos identidades: la catalana de nacimiento y la andaluza que me corre por las venas.

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Quiero en mi vida más viajes, pero viajes de verdad, intensos, para los que falten horas en el reloj. No quiero solo visitar lugares, quiero sumergirme en ellos, en sus gentes, en sus entrañas y llenarme de todo lo que me enseñan, aprehender cada uno de sus rincones y hacerlos míos, para siempre. Guardarlos en mi alma y cuando cierre los ojos, antes de dormir, volver a visitarlos y vivirlos con fruición.

No quiero más viajes vacíos de contenido pero llenos de fotos y “souvenirs”. A partir de ahora, cada viaje será especial y se convertirá en una lección de vida. Gracias a Sevilla, a esa ilusión de la infancia que he podido hacer realidad, ahora incorporaré no solo a mis viajes, sino a mi vida en general, el disfrute de cada minuto, de cada momento... Porque lo efímero pasa pero si lo sabemos vivir dejará un poso muy valioso en nosotros.

Sevilla se ha convertido en mi Ítaca particular, donde no importa el destino, el llegar, sino el recorrido y las experiencias que voy a acumular. No puedo estar más agradecida.

A partir de mañana, prepararé mi próximo viaje. ¿Destino? No importa. El dónde es lo de menos, lo importante será cada nuevo día, la ilusión y la esperanza.

“Lágrimas de miel”, presentado bajo el seudónimo “Atrapasueños”:

Querido abuelo:

Te veo, te veo a través de las cortinas de mi habitación, te veo sentado en tu jardín, tumbado en aquel sillón rojo el cual siempre decías que algún día se rompería, te veo en cada página de los libros que me he leído, te veo en aquel bar al que siempre ibas cada mañana a tomarte un café.

Te veo, pero nunca estás.

Evoco tu recuerdo cada día, sabiendo que desde algún lugar sigues vigilándome, cuidándome, aconsejándome en lo más profundo de mi consciencia. Siento que cuando te fuiste te llevaste un pedazo de mí, algo que nunca más voy a poder recuperar y aunque sé que es difícil voy a tener que aprender a vivir con ello. Revivo día tras día el recuerdo de nuestro viaje, nuestro último viaje juntos. Ese viaje que marcó un antes y un después en mi vida.

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"Esperé el tiempo necesario hasta que la vi aparecer calle abajo, estaba preciosa, como siempre, y fue entonces cuando estuve más seguro que nunca de la petición que iba a realizar.

Pedirle matrimonio y fugarse conmigo a Barcelona.

Nuestros padres no aprobaban nuestra relación pero eso no me importaba, cuando amas a alguien lo haces incluyendo cada una de las adversidades que se presentan ante vosotros, y yo estaba dispuesto a hacer lo que sea con tal de vivir toda mi vida junto a esa chica, incluso si eso significaba no volver a ver a mis padres jamás.

No sabía cómo iba a reaccionar, no teníamos mucho dinero ya que sus padres no le iban a dar nada, solamente los ahorros que habíamos hecho cada uno con el paso de los años.

Pero eso fue suficiente porque aceptó, decidió hacer frente a sus padres y demostrarles que no le importaba lo que ellos pensaran, estaba enamorada y nada ni nadie iba a impedir su amor por mí".

Finalizaste soltando un largo suspiro, no sabía qué decir, pero por fin entendí por qué te habías mudado a Barcelona y por qué me estabas explicando esta historia justo ahora. Todo este tiempo me habías estado contando la historia que viviste con mi abuela, una historia que demuestra que el amor es más fuerte que nada, una historia digna de ser conocida por el mundo.

En estos momentos me encuentro rememorando este viaje con el colgante de perla de color miel que me diste aquel día.

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Ahora entiendo por qué decías que la abuela nunca se había ido, porque seguía en Granada bailando contigo, recorriendo cada calle con tu bicicleta, viviendo contigo nuevas experiencias…

Ahora estás con ella allí, y aunque me duele estoy feliz de que os hayáis podido reencontrar. Yo estaré bien, de momento me mantengo reviviendo cada día el tiempo que pasé allí contigo, llevando siempre conmigo tu colgante, yendo a mi lugar favorito de España… Viéndote cada día en mi querida Granada.

“Con el tiempo no se juega”, presentado bajo el seudónimo “Cronos”:

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- Anda que ya podrían arreglar las cabañas, ¿no?- dijo Álex.

En ese mismo momento me di cuenta de a qué se refería. El sitio donde antes estaba mi cama ahora lo ocupaba un gran agujero oscuro por el que cabía perfectamente una persona. Álex se acercó peligrosamente al borde y, Thomas y yo le dijimos que tuviera cuidado. Ese agujero parecía no terminar nunca, era como un pozo sin fondo que solo albergaba oscuridad. Pasó todo tan rápido que casi no nos dimos ni cuenta: una fuerza sobrenatural atrajo a Álex hacia el agujero, como si de un imán gigante se tratara. Este opuso resistencia, pero el agujero se lo acabó tragando. Thomas y yo no vacilamos, empezamos a correr simultáneamente hacia el campo de fútbol sin haberlo hablado siquiera. Allí encontramos a Hugo, Will, José y Juanito sentados en la grada animando al equipo que estaba jugando. Nos los llevamos por el brazo y cuando terminaron de quejarse les contamos lo ocurrido, de camino a la cabaña. Cuando llegamos, cogimos una mochila cada uno, y la llenamos con bocadillos, zumos, patatas y chucherías. Con las mochilas en la espalda, hicimos una fila, y nos dispusimos a saltar hacia el agujero. Esperábamos volver vivos y traer de vuelta a Álex. Will encabezó la comitiva y saltó sin pensárselo dos veces. Cuando llegó mi turno estaba muy nervioso, casi temblaba de miedo.

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Cuando desperté me sentí con fuerzas para salir de ahí y volver al campamento. Por la posición del sol, parecía ser la misma hora que cuando llegué: algo así como las doce del mediodía. En ese momento este factor no me pareció relevante. Al levantarme del suelo vi que todo seguía igual que cuando me había dormido, excepto que en el medio de la plaza había aparecido una enorme señal decorada con una flecha. Decidí seguir la dirección que marcaba la flecha y, a un par de metros, encontré un mapa en el suelo que marcaba con un punto rojo la ciudad de Burgos, y con una flecha señalaba mi próximo destino: Soria. Decidí encaminarme hacia esta ciudad, ya que era la única pista que tenía por el momento. Ese mapa no debía estar ahí por casualidad, sino para que yo lo encontrara.

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De repente noté un calambre en el brazo y un tirón en el cuello, abrí los ojos y vi que me estaban sacando un casco y un guante, y acto seguido oí una voz que decía:

- Muchas gracias por acudir al taller de realidad virtual, espero que les haya gustado.

Vi a mis compañeros de cabaña sentados en círculo y ellos me contaron lo que había pasado. Todos habíamos vivido lo mismo, pero solos: el partido de fútbol, la limpieza, el agujero y el viaje, todo había sido producto de una simulación producida por ordenador.

Fue una experiencia que no olvidaré jamás, ya que me ayudó a confiar en mí mismo y a no rendirme cuando todo estaba perdido. Y fue, sin duda, mi viaje favorito por otras tierras de España.

Cuando Bruno pronunció la última palabra de su historia todos sus amigos rompieron en aplausos y, entre risas y comentarios sobre lo que acababa de explicar, le preguntaron a Bruno si podían apuntarse al campamento tecnológico con él el verano siguiente.

“El viaje de Amelia”, presentado bajo el seudónimo “Natàlia Potter”:

Mi madre entró por la puerta de mi cuarto, con una gran sonrisa y con sus ojos azules brillantes. La miré con cara triste y de mi boca solo salió que estaba cansada de todo. Ella solo me miró y me dijo que todo saldría bien, mientras se le caía una lágrima por la mejilla, lentamente. Al día siguiente miré tristemente por la ventana de mi cuarto y vi como mamá cargaba el coche con nuestras cosas. Sin darme cuenta ya estábamos en ruta, miraba por la ventanilla como la lluvia caía por ella, haciendo carrera a ver quién llegaba al fondo primero, y el cielo lleno de nubes gigantes de color gris apagado que tapaban el brillante y vivo azul del cielo y el precioso sol resplandeciente que ese día no pudo brillar con su resplandor como solía hacerlo.

Me llamo Amelia, tengo 16 años y soy de un pequeño pueblo de Valencia llamado Palmera. Aquello es tranquilo, con mucha serenidad y paz. Desde que tengo uso de razón siempre hemos sido mi madre y yo, nos tenemos una a la otra. Ella es la persona más valiente que conozco, nunca me ha dejado sola, ha estado en los momentos más duros de mi vida y cuando yo creía que era mi fin, ella sabía cómo hacer que todo saliera genial.

Hemos viajado por muchas partes de España, mi madre siempre tiene una esperanza que no le cabe en el corazón y una sonrisa preciosa que a veces no sé de dónde la saca, pero yo perdí la esperanza hace años. La admiro mucho, ella es el rayo de sol que me mantiene con vida.

Aún me acuerdo de cuando mi madre y yo pasamos un tiempo viviendo en Burgos cuando tenía 8 años. La ciudad era preciosa y las catedrales casi me hicieron llorar, pero nos quedamos solo dos años... una pena porque aquello me encantaba. También me hizo mucha ilusión ir a San Sebastián y ver su bonita playa resplandeciente, las olas del mar tenían una vida increíble. Pensé que nunca vería sitios tan bonitos. Siempre he sido una chica fuerte que ha intentado ver siempre las cosas con perspectiva, no intento nunca aferrarme a las cosas porque no quiero llegar a perderlas y que eso me rompa más de lo que ya estoy. No quiero que nada se vaya como arena deslizándose entre mis manos. Dudo mucho que aguantara cierto tiempo sin mis tratamientos o las máquinas que me mantienen con vida, debido a que tengo una enfermedad crónica pulmonar llamada neumopatía intersticial. Tengo esta enfermedad desde pequeña y siempre nos hemos mudado mucho para tratarla. Mi madre quiere los mejores médicos, las mejores condiciones, lo más avanzado, algo que me pueda mantener a salvo.

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Me llamo Sara tengo una hija maravillosa llamada Amelia, es una adolescente encantadora y guapa. Cuando tenía la edad de 5 años le diagnosticaron una enfermedad pulmonar. Eso nos hizo más fuertes tanto a ella como a mí. Yo me crié en Málaga, pero soy una persona que ha estado por casi toda España. Mis padres eran de Madrid, así que me mudé allí con mi hija hace unos meses. Todo nos iba bastante bien pero el tratamiento no estaba funcionando y me dijeron que le quedaba poco de vida. Lloré como nunca lo había hecho. Pensé en todo momento en Amelia y no podía imaginar una vida sin mi preciosa hija.

El día 20-1-2020 fui para el hospital a desayunar con ella, entré en su cuarto y la vi dormida. La iba a despertar con una gran sonrisa y unas cosquillas. Pero no despertaba. Amelia. Mi hija. Ella no se movía. Chillé lo más fuerte que pude y un montón de médicos me hicieron esperar fuera durante mucho rato. Vino una doctora y de su boca salió que Amelia se había ido. Empecé a chillar, llorar, sentada en el suelo, desesperadamente.

Al día siguiente fui a recoger las cosas de Amelia y encontré su caja de relatos, había uno con más de 100 páginas y el título era “El viaje de Amelia”. Me pasé todo el día leyendo esa historia. Lo contaba todo: nuestra vida, los viajes, sus amigos…

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“Ridículo amor costero”, presentado bajo el seudónimo “Corazón azul cielo”:

…Este amor tan ridículo, pero único, nos podría liar…

Qué hermoso sería huir de lo que ahora nos agobia, pero sin embargo, tomamos por cotidiano, de la contaminación, del ruido y en parte de toda la gente indiferentemente, con la que tenemos que lidiar en nuestro día a día. Suena ridículo, pero da igual.

…Sería un lujo huir de esta vida lujosa…

Me encantaría ir a una preciosa villa marítima, despertar entre la arena suave, blanca y húmeda. Que me despertase el hermoso ruido de las olas golpeando la costa, como si fueran doncellas danzando <<delante, detrás, delante, detrás…>>; algo distantes, pero dan una impresión despreocupada, como si no importase soltar la opinión que tanto callas <<sí, no, sí, no…>>. Suena ridículo, pero da igual.

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Las gaviotas revoloteando, seres de luz, cuyo objetivo es atravesar los cielos con sus alas.

Son animales tan libres, que te da envidia de sus alas. ¡Cómo me encantaría ser una hermosa gaviota! Alcanzar las nubes, que están tan cerca de Dios. Volar lejos de los problemas.

Volar hacia el hermoso pueblo, y ver desde lo alto las hermosas vistas, como si de un mirador se tratara. Suena ridículo, pero da igual.

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Ir allí y amar tanto como he deseado. Reír sin sentido alguno, mirar la inmensidad de sus paisajes como el conjunto histórico artístico que es. Una completa belleza.

Lastres, donde las musas bailan como las olas. Donde el pescador como el sol deslumbrante sale cada día a hacer su labor. Donde desde el mirador, como una gaviota puedes sentir que estás volando. Donde un mar tan precioso como aquel, es nuestro deber cuidar. Donde no habría nada más hermoso, que tener allí tu hogar. Donde te enamorarás del sol, en el hermoso atardecer. Donde como las estrellas la gente brilla, y te hacen sentir como en hogar. Donde tu corazón como un 16 de agosto en la Fiesta de San Roque, lleno de alegría estará. ¡Cómo me encantaría estar allí, y de la vida angustiosa escapar! Suena ridículo, pero da igual.


“Entre azahares" (texto completo)

"Lágrimas de miel" (texto completo)

“Con el tiempo no se juega” (texto completo)

“El viaje de Amelia” (texto completo)

“Ridículo amor costero” (texto completo)

Ganadores I Concurso (2018 - 2019)

El pasado 19 de febrero de 2019 se falló en Barcelona el  I Concurso Literario escolar en castellano “España Solidaria” dirigido a escolares catalanes de 3º y 4º de ESO. Siendo el tema propuesto “La Solidaridad entre Comunidades Autónomas Españolas” el jurado dictaminó por mayoría el siguiente palmarés:

En un acto celebrado en un Centro cívico de Barcelona el 22 de febrero de 2019 (cercano al Día Internacional de la Lengua Materna de la UNESCO -21 de febrero-) se hizo entrega de los premios a dos de los tres ganadores del certamen.

Reiteramos nuestra felicitación a los mismos así como nuestro agradecimiento a todos los alumnos y profesores participantes, a quienes animamos a aceptar el reto de tomar parte en la siguiente edición.

Un cordial saludo. Junta de la Asociación por la Tolerancia.

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Textos ganadores I Concurso (fragmentos)

“Todos contra uno”, presentado bajo el seudónimo “Mimí”:

Llevo toda la noche en vela, intentando alcanzar el sueño que me alejaría de todos mis pensamientos pesimistas y me aliviaría del dolor de mi interior. Casi son la seis y aún no he podido alcanzarlo, debido al sonido que hace la máquina que está cerca de mí, para indicar si sigo en vida o ya me ido al cielo.

Al fin siento el ruido de la puerta. Entra la enfermera para hacerme el análisis de cada mañana. Más tarde me traen el desayuno. Hace tanto tiempo que no puedo disfrutar de un café espumoso y caliente que ceda un día maravilloso. Hoy es un día corriente, la misma rutina que ayer, que anteayer y que hace semanas. Esa rutina que debería cambiar para bien, pero que aún…

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Como se trata de una enfermedad contagiosa y el hecho de que mi hija se haya contagiado, induce a pesar que la enfermedad se puede haber extendido empezando por los compañeros de mi hija y acabando por todos los padres o compañeros de trabajo de los padres y así más personas. No se sabe el alcance exacto, pero se estima que se habrá contagiado a mucha población.

Han cerrado el instituto donde estudian mis hijos y les han obligado a todos a hacerse pruebas. A los que les determinan un pequeño síntoma les practican otra prueba y ello implica que la prueba también se la hagan a sus padres y familiares.

Se ha anunciado por la noticias del telediario que se está expandiendo una enfermedad grave, muy grave. Los hospitales están abordados; son incapaces de hacer todas las pruebas a tantos contagiados. De momento, alcanzamos los treinta contagiados y además de diferentes comunidades. De la Rioja somos quince y el resto son de Navarra y Aragón. Pero todos están instalados en el hospital de la Rioja. Por suerte solo cuatro son niños.

España se está moviendo. Todos intentan participar en lo que pueden, donando dinero sobre todo.

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Cada vez somos más los contagiados. Ya no podemos estar todos en el hospital de Madrid. Navarra se ha ofrecido para acoger a algunos de los enfermos para tratarlos y aislarlos de la gente como es debido. Galicia también ha ofrecido algunos de sus hospitales. También se está creando una fundación contra la enfermedad que recauda todo el dinero que se está donando.

A la hora de comer he abierto la televisión y el primer titular del telediario ha sido sobre la enfermedad. Explicaban que toda España se ha solidarizado con esas comunidades que han acogido contagiados. Enviando recursos económicos y los órganos necesarios para vencer esa dichosa infección.

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“La última paciente de la enfermedad más tenaz sufrida en España en el siglo XXI se acaba de despertar. Después de su larga operación, realizada gracias a toda la solidaridad y generosidad de todos los participantes de la fundación. Gracias a todos podemos despedirnos de esta enfermedad tan contagiosa, al habernos unido. Los médicos agradecen el esfuerzo de todas las comunidades.

Al fin podemos despertar de esta gran pesadilla.

“El árbol de mi patio”, presentado bajo el seudónimo “Escritora de sueños”:

Era agosto. El agosto más caluroso que jamás habíamos vivido los habitantes de la Tierra del Norte. Los ríos se estaban secando, no se podía cosechar nada y todo el ganado se estaba muriendo a causa del horrible calor. Las reservas de agua y comida se estaban agotando. Nuestros soldados morían y ya no quedaba gente para luchar. Tan solo quedaban ancianos enfermos para los que no había medicamentos, niños indefensos y madres preocupadas. La guerra estaba arrasando con todo. El territorio que hacía frontera con la Tierra Enemiga estaba en las mismas condiciones que nosotros. Nos estábamos muriendo y pronto los malvados (así era como yo llamaba al bando enemigo) conquistarían nuestra tierra. Necesitábamos toda la ayuda posible.

Yo vivía con madre en una pequeña pero acogedora casa. No tenía muchos sitios donde ir en esos momentos. El único sitio donde me sentía a gusto y podía pensar con tranquilidad era en el pequeño patio de mi casa, sentada debajo del único árbol. Era un privilegio tener un árbol del que poder disfrutar, ya que con estas condiciones apenas quedaban algunos vivos.

También me gustaba ir al pueblo y escuchar las historias de los más mayores. Decían que los que vivían en la Tierra del Sur tenían muchas reservas de agua y comida. Eso significaba que también tenían más gente para luchar contra los malvados. Pensé que deberíamos pedirles ayuda. Podrían traer alimentos y soldados. Pero no fui la única que pensó en eso. Nuestro líder envió a un mensajero a la Tierra del Sur con una carta que pedía ayuda a las personas de allí. Recibirían el mensaje en un par de días.

La gente de aquí solo hablaba de la carta y de la Tierra del Sur. Los más ancianos decían que hace muchos años la Tierra del Norte y la del Sur junto otras tierras eran una sola Tierra. A esa unión la llamaban “país” y estaba divido en “comunidades autónomas”. Todas ellas se ayudaban entre sí y vivían en paz. Tenían sus pequeños conflictos pero al final siempre los solucionaban.

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Por suerte, los del Sur llegaron antes que los malvados. Trajeron alimentos y medicina para los enfermos. También llegaron alrededor de mil soldados. Toda la gente estaba emocionada, era un día de fiesta en el pueblo y por fin podía haber esperanza. Algunas personas dejaron que los soldados se alojaran en sus casas. Mi madre pensó que sería una buena forma de ayudar y entonces alojó a dos soldados en casa.

Uno parecía mayor que el otro por el pelo canoso, pero aún se le veía con la suficiente fuerza para ir a la guerra. Eso esperaba al menos. El joven apenas tenía unos años más que yo. Seguramente sería la primera vez que luchaba. Era educado y agradable conmigo.

Como cada noche, salí al patio de casa a mirar las estrellas y pensar. Me sorprendí al ver que alguien se me había adelantado. Jonás, el joven soldado, reposaba en el único árbol del patio mirando la noche oscura. Me acerqué y le pregunté:

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El efecto sorpresa de atacar por la costa funcionó muy bien. Los malvados no nos vencieron. Nosotros juntos los vencimos a ellos. La solidaridad de la Tierra del Sur nos ayudó a vencer. Y no solo ellos. La Tierra del Este y la del Oeste también nos ayudó con comida, agua, medicamentos, y médicos. Los líderes de las diferentes Tierras vieron que era mucho mejor y más productivo si estaban todos unidos. Así que unieron fuerzas y crearon una nueva tierra llamada país. Un país unido, España.

Todo hubiese sido perfecto si no fuera por el hecho de que Jonás nunca volvió. Mi mayor temor, mucho más grande que perder la guerra, se hizo realidad. Hemos echado fuera para siempre a los malvados, ganado la guerra y somos un país unido. Pero aún sigo esperando a que él vuelva. Lo espero cada noche en el árbol que ha sido testigo de lo nuestro, el único árbol de mi patio.

“Un verano ajetreado", presentado bajo el seudónimo “Historia de Saeda”:

Hace tres años empezó mi viaje. Estábamos de vacaciones en el pueblo, como cada verano. Todo iba bien hasta que un día, jugando al fútbol, me desmayé. Lo último que recuerdo es despertarme en el hospital. Recuerdo que mis padres me dijeron que todo iría bien. También recuerdo la cara de dolor de mi madre. Después de aquel día, volvimos a la ciudad. A partir de ese momento, todo cambió.

En el primer hospital que estuve no consiguieron darnos una respuesta. Tres meses y muchas salas de espera después, descubrí que tenía cáncer de médula. Fue el peor momento de mi vida.

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Hoy es la cuarta vez que voy al médico, intentan consolarme diciéndome que están a punto de encontrar a alguien que pueda ayudarme. Lo que ellos no saben es que empiezo a perder la esperanza y ya estoy harta de ver solo hospitales. Gente sufriendo, intentando fingir que están bien cuando no es así... Me pregunto por qué no han encontrado a mi donante. Yo creo que es porque muy poca gente sabe que tengo este problema y no pueden ayudarme. Mi enfermedad va avanzando poco a poco y cada día que pasa siento que será peor que el anterior.

Mi prima me ha enviado un WhatsApp, diciéndome que vea el último vídeo que ha colgado. Creo que se me ha olvidado deciros que mi prima es youtuber y ya tiene un millón de subscriptores en su canal. He ido a mi habitación y he visto el vídeo. Al principio no he entendido por qué lo ha hecho, si yo no quiero que nadie se entere de mi enfermedad. Pero al terminarlo me he dado cuenta de que está ayudándome.

El vídeo ha empezado a tener muchas vistas y el canal de mi prima está creciendo cada día más. Mis padres me acaban de decir que se ha hecho viral.

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Mi vista no ha fallado. He alucinado al verlo, me ha preguntado si podía hacerme una entrevista. Ahora sí que me siento famosa. Obviamente, le he dicho que sí. Me ha acompañado hasta casa de mi abuela, porque hoy me quedo a dormir en su casa, y me ha hecho la entrevista. Algunas preguntas me han puesto un poco triste. Pero no pasa nada, porque esto va a ayudarme para el trasplante.

Mi madre ha tenido que venir a buscarme a la escuela porque me encuentro muy mal. Hemos ido al médico y después de una larga espera, hemos entrado a la consulta. Después de verme, me han hecho salir fuera. Siempre tengo que salir yo primero y no entiendo por qué, si soy yo la que está enferma. Me acaban de decir que mi trasplante va a ser dentro de poco, lo que hace que tenga más fuerzas para luchar. Dentro de una semana tengo que volver al hospital para que me digan el día que me van a operar. Estoy nerviosa.

Mi prima y yo hemos creado una fundación para ayudar a más gente como yo. Ya hay más de 25.000 donantes de médula en toda España.

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Ya llevo tres años combatiendo la enfermedad y este es el mejor año. He recuperado mi vida y ayudo a los demás para que puedan volver a la suya.

Hemos recaudado mucho dinero y con esto he podido hacer que mi fundación sea conocida por toda España. Ahora tengo gente que me ayuda desde cada comunidad. Entre todos sumamos más. Organizamos eventos para recaudar dinero para la investigación, y así reducir las muertes que este cáncer provoca. Asimismo, desde hace un par de meses, colaboramos con distintas organizaciones, hospitales y otras fundaciones para combatir el cáncer.

Una vez al mes me reúno, en un hospital con el que colaboro, con pacientes y gente que ya ha superado el cáncer. Intentamos evadirnos de la enfermedad para que sea más fácil sobrellevarla. Ya no tengo miedo a recaer porque tengo a mucha gente apoyándome y siento que ya nada puede pararme.

“Todos contra uno" (texto completo)

"El árbol de mi patio" (texto completo)

“Un verano ajetreado” (texto completo)

 

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