Amor progresista
A Sánchez, entiéndelo, le cuesta hablar de los casos judiciales contra su familia: “afectan a personas que quiero”, ha dicho cariacontecido como la víctima que finge ser. Su Persona sigue erre que erre, inasequible al desaliento; no se cansa de intentar convencernos de que su mujer y su hermano son objeto de una inmerecida persecución para hacerle caer a él. Pero a nosotros no se escapa que, por mucha ultraderecha antisanchista que haya en todas partes —prensa, judicatura, policía, guardia civil y, a veces, hasta la fiscalía—, desatar una cacería contra ellos habría sido imposible si no hubieran tratado de enriquecerse a nuestra costa.
MARISOL OVIAÑO - VOZPÓPULI
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