Apropiación indebida de Navarra y de las lenguas

28 - 06 - 2026 / EDUARDO LÓPEZ-DÓRIGA

Los intentos anexionistas sobre Navarra por parte de los partidos políticos

nacionalistas vascos y sus grupos afines son continuos. Hasta el club de fútbol

más representativo y laureado de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) se ha

permitido poner en su camiseta rojiblanca un mapa de Navarra con la Ikurriña de

fondo y se enseñorea incluyendo a Navarra en forma de raya roja vertical como

una de las siete provincias de su ficticio territorio. Siempre que pueden van

marcando el terreno como el perro que va dejando su rastro en todos los árboles

que se encuentra por el camino.

De entrada, y aunque a nuestra presidenta foral no le parezca importante que se

apropien de nuestro mapa y de nuestra identidad, los que no somos tan ingenuos,

nos damos cuenta de que se trata de un nuevo intento de apropiación indebida de

Navarra.

Navarra es y será Navarra, por mucha Transitoria IV que se incluyera en la

Constitución, sólo para satisfacer al nacionalismo vasco más radical, que lo que

quería en realidad era anexionarse nuestra tierra mediante el asesinato, el

secuestro y la extorsión, que llevaron a unos 25.000 navarros a tener que

abandonarla.

Navarra es la mayor joya que anhela el nacionalismo vasco (su Jerusalén en

palabras de Otegi). La necesitan para así poder inventarse una versión de la

historia absolutamente ficticia de la que nunca fueron protagonistas.

Descartada la vía terrorista de los más radicales, el plan del nacionalismo vasco

ha consistido en encerrar a Navarra en un joyero y esconderla dentro de una caja

fuerte, impidiendo que progrese y boicoteando el avance de sus infraestructuras

más necesarias como pantanos, canales, autovías, trenes de alta velocidad y

aeropuertos. El nacionalismo vasco tiene un plan para pasar de ser el hermano

menor de la historia al poderoso hermano mayor que nos salvará de la malvada

España.

Si no reaccionamos pronto, argumentarán que esa joya fue un regalo consentido

por los navarros, y negarán que fue el fruto del contrabando de favores políticos

del tipo presos por presupuestos, o alcaldía de Pamplona por Gobierno de

Navarra. Descubierto el engaño y con el paso del tiempo nos dirán que el delito ha

prescrito.

Y es que dando la vuelta a la frase más definitoria de un expresidente que se llama

Zapatero, pero que tiene alma de joyero nacionalista, “ser nacionalista es

normalmente tener mucho, y estar dispuesto a quitarle al resto mucho más”.

Volviendo al término “apropiación”, tiene un origen común con la palabra “propia”

(Proprius en latín) que se refiere a aquello que es exclusivo o específico de un

individuo, no compartido con otros. No solo indica propiedad, sino que también se

emplea para señalar la esencia o características intrínsecas de una persona o

cosa.

Desde hace un par de semanas estamos escuchando mucho hablar de “lengua

propia”, cuando nuestra presidenta anunció que pretendía modificar la Ley de

Amejoramiento del Fuero, para que la lengua vasca -también llamada euskera,

vascuence o batúa- sea definida como lengua propia de toda Navarra.

Además, para contentar a sus socios nacionalistas vascos que la mantienen en el

poder, Chivite también ha defendido la “euskaldunización” de la administración

navarra, sobre todo en la atención al ciudadano, incluso fuera de las zonas

vascófonas.

El término “lengua propia” es algo que a primera vista puede parecer razonable o

inofensivo, pero en manos del nacionalismo es un arma letal. Decir que la lengua

vasca es lengua propia de toda Navarra es el primer paso imprescindible para

argumentar que la esencia y las características intrínsecas de toda Navarra son en

realidad vascas y solo vascas.

El siguiente paso llegará cuando se ponga en otro documento que la lengua vasca

es “la lengua propia de Navarra”. ¿Han visto el truco o se lo explico? Decir que “la

lengua propia” de Navarra es la vasca, sería lo mismo que decir que es la única

lengua propia de Navarra. Y eso sería asumir que nuestra lengua común española

no sería en realidad una lengua propia de Navarra sino una lengua ajena e

impuesta en algún momento de la historia.

Más adelante, en defensa de esa lengua propia minoritaria se justificaría su

imposición en las escuelas, excluyendo progresivamente la lengua española y

relegándola al rango de una lengua extranjera cualquiera, con 2-3 horas a la

semana, con la excusa de que ya se aprende en la calle.

Esta apropiación lingüística por etapas se parece al cuento de la rana que está

dentro de un cazo con agua a la que van aumentando la temperatura hasta que

muere achicharrada, pero en realidad no es ningún cuento. Es el proceso seguido

en Cataluña y en la CAV para erradicar al español de la enseñanza. Y si no se lo

creen, pregunten a los padres catalanes que lo han sufrido en sus propias carnes

o a los alumnos castellanohablantes de la CAV a los que han suspendido

indiscriminadamente en el examen de lengua vasca de la PAU para bajar sus notas

medias y dificultarles la posibilidad de estudiar en su tierra.

Si el nacionalismo consigue mediante el contrabando de favores con el

sanchismo que la lengua vasca sea considerada como la lengua propia de toda

Navarra y que se euskaldunice la administración incluso en zonas no vascófonas,

que nadie dude que, en una segunda fase, que posiblemente ya hayan pactado de

antemano, eliminarán la zonificación lingüística de Navarra.

Sánchez y Chivite dijeron que nunca jamás (jamás, nunca) iban a pactar con Bildu,

y finalmente lo hicieron entregándoles la alcaldía de Pamplona para ser elegidos

presidentes del gobierno nacional y foral respectivamente. Ahora nos dice Chivite

que no va a eliminar la zonificación. Pues ya saben, anticipémonos y

preparémonos para defender Navarra.

 

EDUARDO LÓPEZ-DÓRIGA 

Presidente de Sociedad Civil Navarra

www.sociedadcivilnavarra.org

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