Apropiación indebida de Navarra y de las lenguas
Los intentos anexionistas sobre Navarra por parte de los partidos políticos
nacionalistas vascos y sus grupos afines son continuos. Hasta el club de fútbol
más representativo y laureado de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) se ha
permitido poner en su camiseta rojiblanca un mapa de Navarra con la Ikurriña de
fondo y se enseñorea incluyendo a Navarra en forma de raya roja vertical como
una de las siete provincias de su ficticio territorio. Siempre que pueden van
marcando el terreno como el perro que va dejando su rastro en todos los árboles
que se encuentra por el camino.
De entrada, y aunque a nuestra presidenta foral no le parezca importante que se
apropien de nuestro mapa y de nuestra identidad, los que no somos tan ingenuos,
nos damos cuenta de que se trata de un nuevo intento de apropiación indebida de
Navarra.
Navarra es y será Navarra, por mucha Transitoria IV que se incluyera en la
Constitución, sólo para satisfacer al nacionalismo vasco más radical, que lo que
quería en realidad era anexionarse nuestra tierra mediante el asesinato, el
secuestro y la extorsión, que llevaron a unos 25.000 navarros a tener que
abandonarla.
Navarra es la mayor joya que anhela el nacionalismo vasco (su Jerusalén en
palabras de Otegi). La necesitan para así poder inventarse una versión de la
historia absolutamente ficticia de la que nunca fueron protagonistas.
Descartada la vía terrorista de los más radicales, el plan del nacionalismo vasco
ha consistido en encerrar a Navarra en un joyero y esconderla dentro de una caja
fuerte, impidiendo que progrese y boicoteando el avance de sus infraestructuras
más necesarias como pantanos, canales, autovías, trenes de alta velocidad y
aeropuertos. El nacionalismo vasco tiene un plan para pasar de ser el hermano
menor de la historia al poderoso hermano mayor que nos salvará de la malvada
España.
Si no reaccionamos pronto, argumentarán que esa joya fue un regalo consentido
por los navarros, y negarán que fue el fruto del contrabando de favores políticos
del tipo presos por presupuestos, o alcaldía de Pamplona por Gobierno de
Navarra. Descubierto el engaño y con el paso del tiempo nos dirán que el delito ha
prescrito.
Y es que dando la vuelta a la frase más definitoria de un expresidente que se llama
Zapatero, pero que tiene alma de joyero nacionalista, “ser nacionalista es
normalmente tener mucho, y estar dispuesto a quitarle al resto mucho más”.
Volviendo al término “apropiación”, tiene un origen común con la palabra “propia”
(Proprius en latín) que se refiere a aquello que es exclusivo o específico de un
individuo, no compartido con otros. No solo indica propiedad, sino que también se
emplea para señalar la esencia o características intrínsecas de una persona o
cosa.
Desde hace un par de semanas estamos escuchando mucho hablar de “lengua
propia”, cuando nuestra presidenta anunció que pretendía modificar la Ley de
Amejoramiento del Fuero, para que la lengua vasca -también llamada euskera,
vascuence o batúa- sea definida como lengua propia de toda Navarra.
Además, para contentar a sus socios nacionalistas vascos que la mantienen en el
poder, Chivite también ha defendido la “euskaldunización” de la administración
navarra, sobre todo en la atención al ciudadano, incluso fuera de las zonas
vascófonas.
El término “lengua propia” es algo que a primera vista puede parecer razonable o
inofensivo, pero en manos del nacionalismo es un arma letal. Decir que la lengua
vasca es lengua propia de toda Navarra es el primer paso imprescindible para
argumentar que la esencia y las características intrínsecas de toda Navarra son en
realidad vascas y solo vascas.
El siguiente paso llegará cuando se ponga en otro documento que la lengua vasca
es “la lengua propia de Navarra”. ¿Han visto el truco o se lo explico? Decir que “la
lengua propia” de Navarra es la vasca, sería lo mismo que decir que es la única
lengua propia de Navarra. Y eso sería asumir que nuestra lengua común española
no sería en realidad una lengua propia de Navarra sino una lengua ajena e
impuesta en algún momento de la historia.
Más adelante, en defensa de esa lengua propia minoritaria se justificaría su
imposición en las escuelas, excluyendo progresivamente la lengua española y
relegándola al rango de una lengua extranjera cualquiera, con 2-3 horas a la
semana, con la excusa de que ya se aprende en la calle.
Esta apropiación lingüística por etapas se parece al cuento de la rana que está
dentro de un cazo con agua a la que van aumentando la temperatura hasta que
muere achicharrada, pero en realidad no es ningún cuento. Es el proceso seguido
en Cataluña y en la CAV para erradicar al español de la enseñanza. Y si no se lo
creen, pregunten a los padres catalanes que lo han sufrido en sus propias carnes
o a los alumnos castellanohablantes de la CAV a los que han suspendido
indiscriminadamente en el examen de lengua vasca de la PAU para bajar sus notas
medias y dificultarles la posibilidad de estudiar en su tierra.
Si el nacionalismo consigue mediante el contrabando de favores con el
sanchismo que la lengua vasca sea considerada como la lengua propia de toda
Navarra y que se euskaldunice la administración incluso en zonas no vascófonas,
que nadie dude que, en una segunda fase, que posiblemente ya hayan pactado de
antemano, eliminarán la zonificación lingüística de Navarra.
Sánchez y Chivite dijeron que nunca jamás (jamás, nunca) iban a pactar con Bildu,
y finalmente lo hicieron entregándoles la alcaldía de Pamplona para ser elegidos
presidentes del gobierno nacional y foral respectivamente. Ahora nos dice Chivite
que no va a eliminar la zonificación. Pues ya saben, anticipémonos y
preparémonos para defender Navarra.
EDUARDO LÓPEZ-DÓRIGA
Presidente de Sociedad Civil Navarra
www.sociedadcivilnavarra.org
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