Barcelona y el coste económico del fanatismo lingüístico
Barcelona no perdió peso empresarial por una única causa. Pero hay un factor estructural que explica buena parte de su declive como centro de decisión económica en España: cuando la lengua deja de ser un activo cultural y pasa a ser un instrumento político, introduce fricción allí donde antes había eficiencia. Y el capital, el talento y las familias cualificadas reaccionan con rapidez. Esto no va de catalán sí o catalán no. Va de incentivos, de señales y de consecuencias medibles.
MARTÍN VARSAVSKY - THE OBJECTIVE
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