Memoria democrática de Kantauri
José Javier Arizkuren Ruiz, alias ‘Kantauri’, está condenado por nueve asesinatos aunque se le atribuye participación material o intelectual en más de veinte atentados. Entre las víctimas mortales, sin contar heridos, de su actividad sobre el terreno en la década de los ochenta hay una docena larga de miembros de la Guardia Civil, la Policía, el Ejército y hasta un cartero. Intervino en varios ataques con coche bomba, entre ellos el perpetrado contra Irene Villa y su madre, y en su etapa de jefe terrorista en Francia como responsable de los comandos armados ordenó matar a Fernando Múgica y al matrimonio Jiménez Becerril, además de preparar e inducir los secuestros de Ortega Lara y Cosme Delclaux y el intento fallido de tirotear al Rey Juan Carlos. Aún tiene pendientes los juicios por su autoría delegada en los crímenes de Gregorio Ordóñez y de Miguel Ángel Blanco. Le quedan por cumplir cuatro años de los treinta que el ordenamiento establece como pena máxima por muchos delitos que tenga acumulados. En la cárcel formó siempre parte del núcleo de irreductibles aunque al final, tras su traslado a un centro de reclusión navarro, aceptó firmar uno de esos escritos de ‘petición de perdón’ en abstracto y solicitó acogerse a uno de los programas de ‘justicia restaurativa’ (sic) puestos en marcha por el Gobierno Vasco para justificar las medidas de alivio penitenciario incluidas en unos pactos con Bildu cuyos detalles jamás han sido revelados. El dicho programa ni siquiera se llevó a cabo.
IGNACIO CAMACHO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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