Parlamento de José Domingo

22 - 06 - 2006 / Redacción Tolerancia

EL BOSQUE NO ESTÁ SECO

Hace unos días, me encontraba cenando con unos amigos, cuando en una mesa próxima, un grupo discutía sobre el futuro de Cataluña. Hablaban de política y en ese contexto uno de los comensales interrogaba a otro sobre las características del Presidente de la Generalitat ideal.

-Creo que debiera ser una persona equilibrada, dialogante, preparada, con experiencia profesional, no sectaria, conocedora de la realidad social y capaz de tender puentes entre las dos almas de Cataluña, la “catalana” y la “castellana”, aunque ahora ya están emergiendo otras muchas más.”

Sin duda, algunos de los premiados por la Asociación por la Tolerancia reúnen estas características. Otro ya ha demostrado que no.

Puede que algunas personas de las que nos acompañan esta noche lo desconozcan. Corría el año 1996 y el Jurado del Premio a la Tolerancia, integrado por Gabriel Jackson, Francesc de Carreras, Victoria Camps, Eugenio Trias, Pepe Ribas, Joan Ferrán y otros más, lograron vencer la resistencia de algunos miembros de la Asociación y otorgaron el Premio, en su segunda edición, al entonces alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall.

Eran años duros, los efectos de los Decretos de inmersión lingüística impulsados por el Gobierno nacionalista de CiU, con la colaboración de la oposición socialista y de los sindicatos, se empezaban a notar. Ahora, sabemos que todo es susceptible de empeorar. Con la entrega del Segundo Premio a Maragall se trataba de guiñar el ojo a un sector del Partido Socialista reacio al contacto con las asociaciones no nacionalistas. Pretendíamos aliar la Cataluña burguesa del Ensanche barcelonés con la del extrarradio; hacer visible la Cataluña plural.

Bastaron unas palabras de Antonio Robles, el entonces Presidente de la Asociación por la Tolerancia, para que se rompiera el hechizo. Pasqual Maragall se tanteó los bolsillos y nos advirtió: “Llevó dos discursos, ambos escritos por mi abuelo, el poeta Joan Maragall, uno en catalán, en el que habla de la Cataluña que entiende España, otro en castellano, en el que censura a la Castilla hostil con Cataluña. Sacó el segundo. Le recuerdo mascando las palabras, tenso: “El empeño de los castellanos de que no se escriba en otra lengua que la castellana, ni se hable más que el castellano, obedece a su ligereza de carácter y a su egoísta pereza; defectos de raza que les son comunes con los franceses que, (…) se empeñan en que su idioma sea lengua universal´".

No había entendido la invitación sincera de los bilingüistas. La defensa de los derechos de los catalanes castellanohablantes fue interpretada –también por él- como un ataque a Cataluña y al catalán. Una vez más, el victimismo.

Acto seguido, se ausentó del local, abandonó la placa y no quiso recoger el Premio.

Ayer, el President de la Generalitat también abandonó: no será el candidato del PSC a las próximas elecciones autonómicas. No lo lamentamos. En su faceta de gobernante se ha comportado igual que en la de premiado: No ha entendido a la Cataluña real y la ha dirigido a golpes de emoción y de improvisación. “He complert l'objectiu” ha dicho, y nos lega un futuro cargado de incertidumbres y controversias. “S'ha acabat el victimisme” y ya se denuncia como un nuevo ataque a Cataluña la posibilidad de que instituciones o partidos presenten un imprescindible recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto.

Pero en esto de errar no está sólo, le acompaña en coro la Comisión Ejecutiva del PSC. “Con la aprobación del Estatuto –se podía leer en un comunicado- ha triunfado Cataluña, la democracia y el PSC.”

Empecemos por lo último, el PSC, el Estatuto ha dejado descosido a ese partido. La vieja guardia catalanista cede el paso a los triunfadores del Congreso de Sitges. Los capitanes se han hecho mayores y parece que ya no necesitan al General. Lo terrible, es que para alcanzar el poder han tenido que adoptar su discurso, el catalanismo político, y lo han interiorizado tanto que se ha transmutado en simple nacionalismo.

La democracia, ¿Cómo puede decirse que Cataluña ha ganado en democracia con el Estatuto? ¿Democracia?, nos estamos refiriendo a unas reglas de juego que se asientan en la libertad e igualdad en la participación política y en el respeto al adversario. ¿Qué tiene eso que ver con lo que ha pasado aquí en este último mes? Es más, de no cambiar la dinámica va a ser necesario acudir a organismos independientes como el Consejo de Europa para que garanticen la limpieza del proceso electoral en las próximas autonómicas. Una campaña tan sucia en la que se ha vareado al contrario, en la que algunas formaciones han tenido que realizar sus actos en lugares que se asemejaban más a fortalezas policiales, que dificultaban el contacto con los ciudadanos; una campaña en la que el Gobierno ha inducido por activa, pasiva, reflexiva, recíproca y perifrástica el voto afirmativo desoyendo las indicaciones de la Junta Electoral Central es considerada un triunfo de la democracia. En este contexto, y con esa pedagogía no es de extrañar al final muchas personas se planteen dejan de ser ciudadanos, preocupados y responsables de los asuntos públicos, para pasar a ser usuarios exclusivamente preocupados por su bienestar particular.

El tercer triunfador, Cataluña, maticemos, su concepción de Cataluña. Que beneficio reporta para Cataluña un Estatuto ignorado por más de la mitad de los catalanes y que sólo ha sido respaldado por un tercio del censo. Gana la Cataluña de los nacionalistas que tratan de amoldar la sociedad, muy diversa, a parámetros culturales y lingüísticos del siglo XIX y pierden los ciudadanos en su conjunto.

Pero no quiero que se desanimen, porque el bosque todavía no está seco, sólo un poco mustio; reverdece tanto en Cataluña como en el resto de España, hay savia nueva, y a ello contribuye –con una fuerza que nos emociona a todos- nuestra premiada de hoy, Rosa Díez, capaz, si quisiera, de cohesionar todo este bosque ciudadano.

De ella y de otras cosas va a hablar Francesc de Carreras, hombre competente, y Premio a la Tolerancia.

En Barcelona, a veintidós de junio de dos mil seis.


22/06/2006 - José Domingo, Asociación por la Tolerancia