Queremos tener un Papa catalán
Inasequible al desaliento frenopático, después de pasarse meses a la caza del hispanoamericano que no les habló en catalán al venderles la empanada argentina o que no supo pronunciar correctamente 'gelat de maduixes' (helado de fresas), grabando con el teléfono y denunciando en redes sociales a pobres inmigrantes mileuristas y pequeños negocios para que fueran objeto de escarnio público, despido o cierre, el nacionalismo ha elevado su objetivo y ha decidido montarle un acogedor escrache al Papa durante su visita a la Sagrada Familia.
La razón de la protesta, alentada entre otros por el carlista Puigdemont -desde Waterloo ha llamado a recibir a León XIV con silbidos, abucheos y esteladas-, es que el Papa no va a utilizar el catalán en la bendición de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, aunque sí está previsto que lo hable en diferentes momentos de su viaje. Pero nada es suficiente para un nacionalismo que periódicamente monta algún tipo de pollo por su necesidad de victimizarse y atrapado en una espiral oligofrénica desde el fracasado golpe de 2017.
IÑAKI ELLAKURIA - EL MUNDO (EL ÚLTIMO ESCAÑO)
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