Texto del parlamento a la entrega del Premio
Parlamento a la entrega del 31º Premio a la Tolerancia
al Cnel. DIEGO PÉREZ DE LOS COBOS
Buenas noches, señoras, señores, socios, simpatizantes que desean compartir este homenaje singular, ¡¡sean bienvenidos!!
Permítanme que destaque de entre Uds. a ciertas personas por su relevancia o por el puesto de responsabilidad que desempeñan. Cito en primer lugar a D. José María Fuster Fabra, abogado, azote del secesionismo y de la corrupción, que va a pronunciar unas palabras después de esta presentación. Veo algunos premios a la Tolerancia por la sala, como a los jóvenes de S’Ha Acabat! o Félix Ovejero. Hay también representantes de asociaciones amigas: Aixeca’t (Levántate), Impulso Ciudadano, Societat Civil Catalana, Politeia, representantes de partidos políticos VOX, PP, IZQUIERDA ESPAÑOLA y el partido DEMOCRACIA Y LIBERTAD POPULAR, el sindicato CEP (Confederación Española de Policía) y ADN (la sindical de seguridad y servicios de Cataluña) y, por supuesto, la ASOCIACIÓN DE AMIGOS DE LA GUARDIA CIVIL.
Les agradecemos encarecidamente su asistencia a este acto que, para la Asociación se repite por trigésimo primera vez, aunque cada una de las 30 ceremonias pasadas haya tenido un carácter único y singular.
La de hoy, si cabe, exagerará esa condición, porque va a respirar un aire casi bíblico. Lo que hoy celebramos aquí bien podría entenderse como una réplica de la victoria de David sobre Goliat - si me permiten la hipérbole-, un episodio de la historia sagrada que simboliza el triunfo del Bien sobre el Mal. Toca pues referirse a cuestiones de ética, de moral, de principios, de honor… [Uds. habrán entendido enseguida que nuestro Goliat actual es un miembro del Gobierno cuya única grandeza se encuentra en su primer apellido. (Obvio decirles quien representa a David)].
Este acto es, precisamente, entre otros reconocimientos, el pago de una deuda de honor con carácter retroactivo. Los catalanes que aborrecemos el secesionismo, una pesada losa que nos vemos obligados a soportar de muy mala gana y que corroe los lazos de la convivencia entre nosotros y entre el resto de los españoles, teníamos el deber de agradecer al coronel DIEGO PÉREZ DE LOS COBOS su actuación como responsable del operativo policial dispuesto para frenar el golpe del 1 de octubre. Ya hicimos un avance de modo genérico hace dos años, al premiar la actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, pero hoy tenemos la oportunidad de hacerle llegar nuestro reconocimiento a quien fuera el ariete contra el que tropezaron y cayeron quienes querían -y quieren aún- acabar con nuestra nación.
Además, el coronel fue citado a declarar con motivo del juicio que se celebraba en el Tribunal Supremo por la comisión de presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos por parte de los cabecillas del golpe. En esta declaración Don Diego afirmó que el dispositivo policial de los Mossos estaba más pensado para proteger el referéndum que para evitarlo. Afirmó también que había mantenido tres días antes del 1-O una entrevista con el consejero de Interior de la Generalitat Joaquim Forn y que le había trasladado que la forma de evitar incidentes en esa jornada era desconvocar la consulta. Fue también particularmente contundente en la crítica al responsable de los Mossos, el Mayor Trapero, a quien acusó de "poner palos en las ruedas" y de una gestión "insuficiente, inadecuada e ineficaz" (el más vivo retrato de la policía catalana en ese momento). Su testimonio fue factor decisivo en las condenas.
¡Muchas gracias, mi coronel! Nuestro eterno reconocimiento.
El historial de Don Diego Pérez de Los Cobos es para llenar de orgullo a cualquiera. Comenzó con un destino en Navarra, en la lucha contra el terrorismo. En 1987 pasó al Grupo Antiterrorista Rural (GAR) como jefe de una Sección Antiterrorista. En diciembre de 1989 trasladado a la Unidad de Servicios Especiales del Servicio de Información de la Guardia Civil, como jefe de un grupo de obtención de información antiterrorista. Fue uno de tantos guardias civiles destinados en Navarra y el País Vasco durante los años más duros del azote etarra. Bildu lo tuvo por uno de sus mayores enemigos. Entre 1996 y 1997 participó en el rescate de Ortega Lara…
Durante 12 años trabajó muy estrechamente con cuatro ministros del Interior y cinco secretarios de Estado de Seguridad de distinto signo político. Sobrevivió a varios cambios de gobierno, lo que prueba de nuevo la solidez de su gestión, hasta la llegada de Sánchez al poder (lo que prueba, a su vez, la falta de criterio de este último y de su cohorte). Sin embargo, en particular, el ministro de Interior ha mostrado una pertinaz animadversión hacia este hombre de criterio independiente, capacidad más que demostrada y respeto absoluto por la Ley y el cumplimiento del deber. La razón de la actitud del ministro parece ser el hecho de que nuestro premiado se negó a informar a sus superiores sobre las investigaciones en torno a la manifestación del 8-M en Madrid, en los prolegómenos de la pandemia del coronavirus, que afectaban a varios cargos políticos del PSOE: el coronel entendía que sólo debía rendir cuentas ante la juez que instruía el caso. Eso llevó a Marlaska a cesar a Pérez de los Cobos al frente de la Comandancia de Madrid.
El coronel recurrió ante el Supremo, que le dio la razón, por lo que Marlaska se vio obligado a reponerle en su puesto. Pero la animadversión del ministro, que sin duda es una persona rencorosa, le llevó a frenar hasta en tres ocasiones la promoción de Diego Pérez de los Cobos a general de la Guardia Civil. El coronel estuvo ocupando de forma sistemática en los últimos años el primer puesto en la lista de candidatos para acceder al 'generalato' del Instituto Armado; una relación de nombres basada en criterios objetivos que el titular de Interior quiso ignorar. El Tribunal Supremo falló en otras tantas ocasiones en favor del coronel.
Tras haber ganado hasta en ocho sentencias el pulso judicial al ministro de Interior, Don Diego dio un paso atrás para no perjudicar a sus compañeros. El coronel renunció a que se ejecutaran las sentencias del Tribunal Supremo que le eran favorables, porque su aplicación obligaba a la degradación de tres generales que habían sido ascendidos en lugar de él.
A fines del año pasado, Tomás Torres Peral. Comandante de Caballería escribía este retrato del coronel en el diario LA RAZÓN:
Para muchos de sus jefes, compañeros y subordinados, Don Diego ha sido un ejemplo en el cumplimiento de su deber e incluso con estas palabras se ha pronunciado alguna sentencia, por lo que la honorabilidad del coronel Pérez de los Cobos está fuera de toda duda, habiendo sido un ejemplo a seguir por todo aquel que vista un uniforme militar. Eso le ha costado un calvario judicial, un sufrimiento personal y familiar y, además, se le ha privado injustamente de un merecidísimo ascenso a general que a cualquier militar le produciría una enorme decepción. Pero nadie ha dicho que el honor y la honorabilidad sean gratuitos. Antes al contrario, el honor es extremadamente oneroso, de ahí su mérito, y quizás por ello, honor y onerosidad provengan de la misma palabra latina «onus»: carga o gravamen. Lamentablemente, una vez más, ha quedado acreditado que el honor, el verdadero honor, como el de Don Diego Pérez de los Cobos, tiene un altísimo coste.
Así es este hombre: leal, íntegro, valiente, comprometido, justo, honorable y sacrificado.
Reciba nuestro más sincero y profundo agradecimiento, mi Coronel, sin duda este país podría deshacerse de muchos “Goliats”, si cundiera su ejemplo. Y España está bien necesitada de ello.
A la entrega de la placa
Reciba este modesto recordatorio del reconocimiento y el cariñoso afecto de esta Asociación que, en nombre de los catalanes no nacionalistas, le agradece encarecidamente su labor y su bonhomía.
Sus trabajos y sus desvelos podemos asegurarle que no han sido en vano.
¡¡MUCHAS GRACIAS!!
ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA








