XX Ciclo de Cine para la Tolerancia y contra el Terrorismo

Organizado por la Asociación por la Tolerancia con la colaboración de la Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT), en conmemoración del Día Internacional para la Tolerancia instituido por la UNESCO.

PAMPLONA: PLANETARIO DE PAMPLONA - Calle Sancho Ramírez s/n (Parque de Yamaguchi)

BARCELONA: INSTITUT FRANÇAIS - Calle Moià, 8, entre Aribau y Tuset, justo encima de la Diagonal / METRO L3 L5 (Diagonal) - FGC (Provença y Gràcia) - BUS V13 V15 H8 N5 N8...

ENTRADA GRATUITA - asociacion.tolerancia@gmail.com - tel. 675262986 - www.tolerancia.org


PROGRAMA

BARCELONA
Sábado 20 de NOVIEMBRE

17:00 - Documental:
Voces sin libertad


Iñaki Arteta, España, 2001-2004, 50 min. Documental.

Sinopsis: Familiares de asesinados, víctimas de chantajes, ciudadanos perseguidos, amenazados, personas que han logrado sobrevivir a un atentado y que sufrirán para siempre sus consecuencias, individuos exiliados por el miedo a morir. Hombres y mujeres vascos marcados por la violencia terrorista se expresan con valentía acerca de la situación en el País Vasco en 2001, el poder nacionalista, la falta de libertad, la equidistancia, el miedo. Son las voces silenciadas durante muchos años: las de las víctimas.

18:00 - Documental:
Traidores


Jon Viar, España, 2020, 90 min. Documental.

Sinopsis: Cuando apenas era un niño, Jon descubrió el pasado de su padre, Iñaki Viar, vinculado a ETA. Hijo, nieto y bisnieto de nacionalistas vascos, Iñaki fue detenido en 1969 por la brigada político-social y juzgado junto a Teo Uriarte y Mario Onaindía en el Proceso de Burgos. Años después organizó la fuga de Segovia y, finalmente, en 1977, recuperó la libertad. Iñaki, como muchos otros ex-presos, reniega del nacionalismo y condena la violencia terrorista. Jon, aficionado al cine, trata de entender el pasado de su padre mientras convive con atentados, secuestros y muchos silencios. Para entonces, Iñaki ya es considerado un "traidor" por el mundo nacionalista. Intervenciones: Iñaki Viar, Teo Uriarte, Jon Juaristi, Javier Elorrieta, Ander Landaburu, Jon Viar y el recientemente fallecido Mikel Azurmendi.

19:30 - Charla:
Jon Viar y Jon Juaristi

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JON VIAR y JON JUARISTI nos hablarán del documental anterior, de la "traición" que supone denunciar a ETA y a las políticas "comprensivas" con el terrorismo y el nacionalismo excluyente.

JON JUARISTI: (Bilbao, 1951) Poeta y ensayista español en lenguas castellana y vasca. Hacia los 18 militó fugazmente en ETA, en labores conspirativas, pero se apartó de ella a principios de los años setenta: «No fui yo solo, fue toda una generación. Descubrimos que éramos más antifranquistas que nacionalistas», «Fui nacionalista en los sesenta, izquierdista en los setenta, socialdemócrata en los ochenta y escéptico en los noventa». Se licenció en filología románica y dio clases en la Universidad del País Vasco. Autor de numerosos libros relacionados con el nacionalismo entre ellos El bucle melancólico: historias de nacionalistas vascos (Premio Nacional de Ensayo en 1998) libro que le ganó la enemistad del mundo nacionalista necesitando escolta durante años. Fue impulsor del Foro de Ermua. También fue profesor en diversas universidades de EEUU, director de la Biblioteca Nacional de España y del Instituto Cervantes.

JON VIAR: Actor, cineasta, escritor, dramaturgo y docente. Doctor en Estudios Lingüísticos, Literarios y Teatrales por la Universidad de Alcalá de Henares. Posgrado en Historia del Drama por la Universidad de Alcalá de Henares (2012). En 2013 dirigió Síntomas, un cortometraje seleccionado en numerosos festivales internacionales. En 2014 adaptó y dirigió la obra teatral Dido, reina de Cartago, de Christopher Marlowe. En 2017 realizó Derbi, un cortometraje por el que ganó el premio a la mejor interpretación masculina en la XX Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid. Actor en numerosas series y películas. En 2019 fue finalista del Premio Euskadi de Ensayo en castellano por su tesis sobre Christopher Marlowe. En 2020 estrena Traidores, largometraje documental coproducido por RTVE.

 


PROGRAMA AMPLIADO

BARCELONA
Sábado 20 de NOVIEMBRE

17:00 - Documental:
Voces sin libertad


Iñaki Arteta, España, 2001-2004, 50 min. Documental.

Se cumplen este 2021 veinte años de la creación del multipremiado documental Sin libertad (2001). Al documental se le añadieron en 2004 veinte minutos ya grabados inicialmente, conformando el nuevo documental Voces sin libertad que hoy se proyecta. Lo hacemos como homenaje a lo que en su día fue algo insólito: dar voz a las víctimas, sin equidistancias, sin miedo, en una sociedad con ETA en plena actividad terrorista, con escaso apoyo de las instituciones y por un director y una productora situados en pleno epicentro del terror. En palabras del propio Arteta: "El silencio y el disimulo han sido la constante en el País Vasco. Cuando ETA mataba, ese silencio salvaba vidas. Si te acostumbras a callar y has estado mirando para un lado, se te queda la cabeza mirando hacia ese lado. La gente vivió como si ETA no existiera y ahora es como si ETA no hubiera existido nunca". Cuando el silencio y la connivencia eran la norma, Arteta quiso ser la excepción. Rescatamos esta pequeña joya de la decencia que su director quiere repetir 20 años después...

Sinopsis: Familiares de asesinados, víctimas de chantajes, ciudadanos perseguidos, amenazados, personas que han logrado sobrevivir a un atentado y que sufrirán para siempre sus consecuencias, individuos exiliados por el miedo a morir. Hombres y mujeres vascos marcados por la violencia terrorista se expresan con valentía acerca de la situación en el País Vasco en 2001, el poder nacionalista, la falta de libertad, la equidistancia, el miedo. Son las voces silenciadas durante muchos años: las de las víctimas.

Premios y críticas: premio al Mejor Director de Documental Internacional en el New York International Independent Film & Video Festival 2002. Finalista en el Hollywood Film Festival. Mejor Montaje en el Festival de Alcalá de Henares. Mención Especial en el Rochester International Film Festival. Mención Especial en el World Media Festival Hamburgo. Mejor Director de Documental en el Platinum Award (WorldFest 2005, Houston-Estados Unidos). Finalista en International Documentary Awards (Los Ángeles) y Prix Europa 2004.

18:00 - Documental:
Traidores


Jon Viar, España, 2020, 90 min. Documental.

Sinopsis: Cuando apenas era un niño, Jon descubrió el pasado de su padre, Iñaki Viar, vinculado a ETA. Hijo, nieto y bisnieto de nacionalistas vascos, Iñaki fue detenido en 1969 por la brigada político-social y juzgado junto a Teo Uriarte y Mario Onaindía en el Proceso de Burgos. Años después organizó la fuga de Segovia y, finalmente, en 1977, recuperó la libertad. Iñaki, como muchos otros ex-presos, reniega del nacionalismo y condena la violencia terrorista. Jon, aficionado al cine, trata de entender el pasado de su padre mientras convive con atentados, secuestros y muchos silencios. Para entonces, Iñaki ya es considerado un "traidor" por el mundo nacionalista. Intervenciones: Iñaki Viar, Teo Uriarte, Jon Juaristi, Javier Elorrieta, Ander Landaburu, Jon Viar y el recientemente fallecido Mikel Azurmendi.

Premios y críticas: Festival de Valladolid - Seminci 2020: Sección oficial documentales / "No se anda con paños calientes, ni se impone la autocensura (...) la relevancia de este film está en el punto de vista del discurso (...) Valiosa y singular. (...) aporta una nueva mirada sobre la extinta violencia de ETA (Sergio F. Pinilla: Cinemanía).

Más información: Tráiler oficial / Jon Juaristi comenta "Traidores" en ABC / "Traidores" en TVE / "ETA como obsesión" (El País) / "Los traidores de ETA" (cuartopoder.es) / "Negacionismo y ceguera moral en la sociedad del posterrorismo nacionalista" (Rogelio Alonso en Revista de Occidente) / "Traidores al delirio nacionalista" (eljacobino.es) / Traïdors: la repressió d’ETA contra crítics i dissidents (artículo en catalán en vilaweb.cat).

Iñaki Viar en el documental: "ETA es una organización de extrema derecha desde que nace. Es antisindical, antiobrera, ultranacionalista, violenta, con todas las características de un movimiento nazi o fascista. Pasa que, como iba contra Franco, se produce el gran equívoco que atrapó a la gente, el gran equívoco de que era democrática o que tenía algo de democrática. Es falso. Totalmente falso. Yo no era un demócrata porque entonces yo no sabía qué era la democracia"

19:30 - Charla:
Jon Viar y Jon Juaristi

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JON VIAR y JON JUARISTI nos hablarán del documental anterior, de la "traición" que supone denunciar a ETA y a las políticas "comprensivas" con el terrorismo y el nacionalismo excluyente.

JON JUARISTI: (Bilbao, 1951) Poeta y ensayista español en lenguas castellana y vasca. Nacido en una familia nacionalista, de su abuelo aprendió el euskera, y a apreciar los clásicos vascos y la literatura en general. Hacia los 18 militó fugazmente en ETA, en labores conspirativas, pero se apartó de ella a principios de los años setenta: «No fui yo solo, fue toda una generación. Descubrimos que éramos más antifranquistas que nacionalistas», «Fui nacionalista en los sesenta, izquierdista en los setenta, socialdemócrata en los ochenta y escéptico en los noventa». Entretanto, se licenció en filología románica y dio clases en la Universidad del País Vasco. Autor de numerosos libros relacionados con el nacionalismo entre ellos El bucle melancólico: historias de nacionalistas vascos (Premio Nacional de Ensayo en 1998) que tuvo su desencadenante en el secuestro de Miguel Ángel Blanco y le ganó la enemistad del mundo nacionalista necesitando escolta durante años. Jon Juaristi fue uno de los impulsores del Foro Ermua. En El bosque originario (2000) diversificó su objetivo y analizó los orígenes de los nacionalismos europeos. En 1998 marchó a Estados Unidos para hacerse cargo de la cátedra Rey Juan Carlos I en la Universidad de Nueva York, y en mayo de 2000 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de España, un cargo que abandonó en marzo de 2001 cuando accedió a la dirección del Instituto Cervantes.

JON VIAR: Actor, cineasta, escritor, dramaturgo y docente. Doctor en Estudios Lingüísticos, Literarios y Teatrales por la Universidad de Alcalá de Henares. Posgrado en Historia del Drama por la Universidad de Alcalá de Henares (2012). En 2013 dirigió Síntomas, un cortometraje seleccionado en numerosos festivales internacionales. En 2014 adaptó y dirigió la obra teatral Dido, reina de Cartago, de Christopher Marlowe. En 2017 realizó Derbi, un cortometraje por el que ganó el premio a la mejor interpretación masculina en la XX Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid. Actor en numerosas series y películas. En 2019 fue finalista del Premio Euskadi de Ensayo en castellano por su tesis sobre Christopher Marlowe. En 2020 estrena Traidores, largometraje documental coproducido por RTVE.

BARCELONA
Sábado 13 de NOVIEMBRE

17:00 - Película (basada en hechos reales, en memoria de los 6 millones de judíos asesinados en el Holocausto):
Eva Stories

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Mati Kochavi & Maya Kochavi, Israel, 2019, 55 min., película basada en hechos reales. VO en inglés subtitulada en español.

Y si una adolescente hubiera tenido Instagram durante el Holocausto...

Eva Heyman, la "Ana Frank húngara", fue una niña judía nacida el 13 de febrero de 1931 en la entonces ciudad húngara de Nagyvárad (actualmente la ciudad rumana de Oradea). Eva (que soñaba con ser fotógrafa de prensa) empezó a escribir en su diario ("He vivido tan poco") el día de su 13 cumpleaños (13 de febrero de 1944), escribiendo sus últimas palabras el 30 de mayo de 1944, tres días antes de ser deportada a Auschwitz, campo de extermino donde murió en la cámara de gas el 17 de octubre de 1944 junto con la mayoría de su familia. El diario lo encontró en 1945 la madre de Eva, que sobrevivió al holocausto aunque aparentemente se suicidó. Eva stories es la ingeniosísima traslación a Instagram (la red social más utilizada por los adolescentes según algunos estudios) de dicho diario. La iniciativa es del empresario de la comunicación israelita Mati Kochavi y su hija, quienes invirtieron millones de dólares en la filmación, realizada en Ucrania con la implicación de unas 400 personas. "En la era digital, cuando la capacidad de atención es baja pero la emoción es alta, y dado el número cada vez menor de supervivientes, es imperativo encontrar nuevos modelos de testimonio y de memoria", dijo Kochavi. La iniciativa fue exitosa: la serie ha sido seguida por millones de espectadores.

El relato está narrado en primera persona: Eva retransmite sus vivencias en videos que sube desde su móvil a Instagram (con "stickers", "hashtags", ubicaciones, emoticonos, filtros, mensajes...). Lo que ya no consiguen películas, series, novelas o cómics sobre el Holocausto, lo logra este artefacto narrativo que nadie esperaba y que te sacude tanto el cerebro como el corazón. La serie fue publicándose en Instagram en 27 videos cortos (más 4 extras: "June", "Eva", "Credits" y "For Eva"), subidos a la red en diferentes días de 2019 (desde el 13 de febrero al 31 de mayo), dentro de lo que en Instagram se llama "Instagram stories". Lo que hoy se proyecta es la serie completa. Cuando comienza, puede sorprender que la niña mencione a su madre por su nombre de pila o aluda con naturalidad a algunos sucesos de historia política, aunque enseguida conectamos con la vitalidad alegre de una chica acomodada, que vive en casa de los abuelos desde el divorcio de sus padres.

Ante la controversia generada por la iniciativa (algunos la tachan de irrespetuosa), Yad Vashem ("The World Holocaust Remembrance Center" -centro conmemorativo oficial del Holocausto de Israel-), dijo en un comunicado que"el uso de plataformas de redes sociales para conmemorar el Holocausto es legítimo y efectivo" y Mati Kochavi "¿Por qué irrespetuoso? Es la forma en que la gente se comunica. No tengo ninguna duda de que los jóvenes de todo el mundo quieren tener contenido serio y estar conectados de la manera correcta".

18:15 - Charla:
Fernando Navarro: Totalitarismos y otros regímenes liberticidas
Ileana Mateescu: La odisea rumana durante el régimen comunista (1945-1989), mis vivencias.

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El Sr. Octav Bjoza que iba a ser uno de nuestros ponentes finalmente no nos podrá acompañar por un problema importante de salud. Le agradecemos igualmente su disposición a acompañarnos. Estará presente en su lugar Ileana Mateescu (historiadora) igualmente víctima en su día del régimen comunista rumano. La Sra. Mateescu ha escito un texto expresamente para su charla de Barcelona: leer.

Ileana Mateescu: Ileana Mateescu nació en 1951 en Floresti, Mehedinti, Rumania, siendo la segunda hija de una familia de campesinos adinerados, denominados chiaburi por el régimen comunista. En el año de su nacimiento, sus padres fueron considerados "enemigos del pueblo" y, junto a otros 44.000 habitantes de los condados de Timiș, Caraş-Severin y Mehedinți, fueron deportados en trenes de transporte de animales a la llanura de Bărăgan, por un tiempo indefinido, donde fueron abandonados, sin recursos y a cielo abierto, en un territorio subdesarrollado y escasamente poblado. La deportación tuvo también tintes de limpieza étnica, pues incluyó también suavos (población de origen germana), búlgaros y serbios. Sólo después de 10 años, gracias a la presión extranjera, pudieron regresar a su ciudad natal, tomando una nueva vida desde el principio. Años después, se graduó en la Facultad de Historia de Bucarest (1975) y se retiró después de 40 años de trabajo en educación. Ileana tiene un hijo, profesor de Geografía. Actualmente, es la presidenta de la Asociación de Antiguos Prisioneros Políticos en Rumanía, filial Mehedinți. Ha dedicado los últimos 30 años de su vida a abrir una ventana al pasado, sin odios y prejuicios, sin rabia pero sin resignación, para explicar a los jóvenes el rostro, a veces oculto, del comunismo y ayudarles a formarse su propio criterio sobre el pasado y el presente.

Fernando Navarro García: Nace en Valencia en 1964. Licenciado en Derecho, con dos posgrados universitarios y doctor en Humanidades por la Universidad Rey Juan Carlos. Trabajó durante más de una década en el sector privado, actividad que compaginó con la docencia universitaria. En 2001 fue cooperante en Angola, en un proyecto humanitario en un país que sufría una larga y devastadora guerra civil. Posteriormente estuvo más de una década como directivo en una importante organización humanitaria internacional. Desde 2015 es presidente del Centro de Investigaciones sobre los Totalitarismos y Movimientos Autoritarios (CITMA). En 2019 se incorpora como vicepresidente de Ética y RSC a la fundación norteamericana Inspiring Committed Leaders Foundation (ICLF) y un año después asume la dirección del Hispanic American College (HAC). Es también director de varias titulaciones universitarias, ha sido profesor asociado en la Universidad Carlos III de Madrid y es profesor invitado en diversas universidades y escuelas de negocios.

Es autor o coautor de una decena de libros de temáticas diversas sobre los totalitarismos (Diccionario biográfico de nazismo y III Reich - 2010, Hitler: los años desconocidos - 2012, El fenómeno socialista - 2014, El delirio nihilista: un ensayo sobre los totalitarismos, nacionalismos y populismos - 2018); la ética aplicada (Responsabilidad Social Corporativa: teoría y práctica - 2012, ¡Eureka, valores! - 2019, La empresa socialmente responsable: ética y empresa - 2004, Nueve necesarios debates sobre RSC - 2019) o la gestión empresarial (Estrategias de Marketing Ferial - 2001). Ha publicado, además, diversos artículos científicos en revistas especializadas.

Como divulgador histórico, colabora esporádicamente en prensa (ABC, El Español, LD) y con diversas emisoras de radio (COPE, Radio Sefarad, Radio Libertad, esRadio, Onda Regional, etc.), en algunas de las cuales cuenta con programas monográficos propios (Luz y oscuridad bajo el nazismo en Radio Sefarad, Héroes y Villanos en COPE, Legado hispánico en Onda Regional).

19:30 - Documental sobre los Jemeres Rojos de Camboya:
La imagen perdida


Rithy Panh, Camboya, 2013, 90 min. Documental.

Sinopsis: La película es una adaptación de secciones autobiográficas del libro de Rithy Panh publicado en 2013, La Eliminación (reseña en El mundo, reseña en La Razón), que narra la historia de su familia antes y después de que los Jemeres Rojos entraran en Phnom Penh. El régimen comunista de Pol Pot tomó la capital de Camboya el 17 de abril de 1975, cuando Panh tenía 11 años. Los ciudadanos fueron enviados a campos de trabajo y con la supuesta intención de eliminar las divisiones de clase, todos los efectos personales fueron confiscados y los individuos sustituidos por números. Las torturas y ejecuciones se convirtieron en moneda de cambio a la menor infracción. En un audaz salto imaginativo, la historia es representada mediante figuras de arcilla superpuestas en la narración.

Premios y críticas: 2013: Premios Oscar: Nominada a mejor película de habla no inglesa / 2013: Festival de Cannes: Mejor película (sección "Un Certain Regard") / "El camboyano Rithy Panh cuenta su tenebrosa infancia (...) Ha tenido la osadía de contar sus recuerdos del genocidio utilizando muñequitos tallados en barro (...) Te provocan idéntico horror y compasión que si fueran personas en movimiento" Carlos Boyero: El País / "Además de una lección de historia, es un ensayo sobre la capacidad del lenguaje cinematográfico para evocar la memoria personal desde la más radical, casi osada, propuesta estética. A un centímetro de la obra maestra, Jordi Batlle: La Vanguardia / "Nos recuerda que la emoción no está reñida con el rigor, que el arte puede mirar a los ojos de la tragedia y que no hace falta recurrir al sensacionalismo para mostrar cuándo el hombre es un lobo para el hombre", Philipp Engel: Fotogramas.

...A los trece años -dice Rithy Panh-, perdí a toda mi familia en pocas semanas. Mi hermano mayor, que se marchó solo a pie hacia nuestra casa de Phnom Penh. Mi cuñado, médico, ejecutado en una cuneta. Mi padre, que decidió no seguir alimentándose. Mi madre que en el hospital de Mong se echó en la cama donde acababa de morir una de sus hijas. Mis sobrinas y mis sobrinos. Todos ellos barridos por la crueldad y la locura de los Jemeres Rojos...

PAMPLONA
Sábado 23 de OCTUBRE

17:00 - Documental:
Voces sin libertad


Iñaki Arteta, España, 2001-2004, 50 min. Documental.

Se cumplen este 2021 veinte años de la creación del multipremiado documental Sin libertad (2001). Al documental se le añadieron en 2004 veinte minutos ya grabados inicialmente, conformando el nuevo documental Voces sin libertad que hoy se proyecta. Lo hacemos como homenaje a lo que en su día fue algo insólito: dar voz a las víctimas, sin equidistancias, sin miedo, en una sociedad con ETA en plena actividad terrorista, con escaso apoyo de las instituciones y por un director y una productora situados en pleno epicentro del terror. En palabras del propio Arteta: "El silencio y el disimulo han sido la constante en el País Vasco. Cuando ETA mataba, ese silencio salvaba vidas. Si te acostumbras a callar y has estado mirando para un lado, se te queda la cabeza mirando hacia ese lado. La gente vivió como si ETA no existiera y ahora es como si ETA no hubiera existido nunca". Cuando el silencio y la connivencia eran la norma, Arteta quiso ser la excepción. Rescatamos esta pequeña joya de la decencia que su director quiere repetir 20 años después...

Sinopsis: Familiares de asesinados, víctimas de chantajes, ciudadanos perseguidos, amenazados, personas que han logrado sobrevivir a un atentado y que sufrirán para siempre sus consecuencias, individuos exiliados por el miedo a morir. Hombres y mujeres vascos marcados por la violencia terrorista se expresan con valentía acerca de la situación en el País Vasco en 2001, el poder nacionalista, la falta de libertad, la equidistancia, el miedo. Son las voces silenciadas durante muchos años: las de las víctimas.

Premios y críticas: premio al Mejor Director de Documental Internacional en el New York International Independent Film & Video Festival 2002. Finalista en el Hollywood Film Festival. Mejor Montaje en el Festival de Alcalá de Henares. Mención Especial en el Rochester International Film Festival. Mención Especial en el World Media Festival Hamburgo. Mejor Director de Documental en el Platinum Award (WorldFest 2005, Houston-Estados Unidos). Finalista en International Documentary Awards (Los Ángeles) y Prix Europa 2004.

18:00 - Documental:
Traidores


Jon Viar, España, 2020, 90 min. Documental.

Sinopsis: Cuando apenas era un niño, Jon descubrió el pasado de su padre, Iñaki Viar, vinculado a ETA. Hijo, nieto y bisnieto de nacionalistas vascos, Iñaki fue detenido en 1969 por la brigada político-social y juzgado junto a Teo Uriarte y Mario Onaindía en el Proceso de Burgos. Años después organizó la fuga de Segovia y, finalmente, en 1977, recuperó la libertad. Iñaki, como muchos otros ex-presos, reniega del nacionalismo y condena la violencia terrorista. Jon, aficionado al cine, trata de entender el pasado de su padre mientras convive con atentados, secuestros y muchos silencios. Para entonces, Iñaki ya es considerado un "traidor" por el mundo nacionalista. Intervenciones: Iñaki Viar, Teo Uriarte, Jon Juaristi, Javier Elorrieta, Ander Landaburu, Jon Viar y el recientemente fallecido Mikel Azurmendi.

Premios y críticas: Festival de Valladolid - Seminci 2020: Sección oficial documentales / "No se anda con paños calientes, ni se impone la autocensura (...) la relevancia de este film está en el punto de vista del discurso (...) Valiosa y singular. (...) aporta una nueva mirada sobre la extinta violencia de ETA (Sergio F. Pinilla: Cinemanía).

Más información: Tráiler oficial / Jon Juaristi comenta "Traidores" en ABC / "Traidores" en TVE / "ETA como obsesión" (El País) / "Los traidores de ETA" (cuartopoder.es) / "Negacionismo y ceguera moral en la sociedad del posterrorismo nacionalista" (Rogelio Alonso en Revista de Occidente) / "Traidores al delirio nacionalista" (eljacobino.es) / Traïdors: la repressió d’ETA contra crítics i dissidents (artículo en catalán en vilaweb.cat).

Iñaki Viar en el documental: "ETA es una organización de extrema derecha desde que nace. Es antisindical, antiobrera, ultranacionalista, violenta, con todas las características de un movimiento nazi o fascista. Pasa que, como iba contra Franco, se produce el gran equívoco que atrapó a la gente, el gran equívoco de que era democrática o que tenía algo de democrática. Es falso. Totalmente falso. Yo no era un demócrata porque entonces yo no sabía qué era la democracia"

19:30 - Charla:
Rosa Díez y Jon Viar

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JON VIAR y ROSA DÍEZ nos hablarán del documental anterior, de la "traición" que supone denunciar a ETA y a las políticas "comprensivas" con el terrorismo y el nacionalismo excluyente.

ROSA DÍEZ: Hija de un obrero metalúrgico de ideología socialista, encarcelado y condenado a muerte durante la dictadura franquista, aunque su pena fue finalmente conmutada. Cofundadora de UPyD, partido político del que fue también líder y portavoz desde su creación hasta 2015, y con el que fue diputada en el Congreso desde 2008 hasta 2016. De 1979 a 2007 fue militante del PSOE, partido en el que ocupó diversos cargos (desde concejal hasta eurodiputada). Las discrepancias con el PSOE en cuanto al modelo de Estado y en cuanto a la política antiterrorista del Gobierno de Zapatero fueron los motivos principales por los que abandonó dicho partido. Rosa Díez se declara laicista, constitucionalista, demócrata radical, europeísta, feminista, patriota española, progresista y reformista. Es miembro fundador de la ONG Solidaridad Internacional. También ha participado en la organización pacifista Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad, y en el pasado también participó del colectivo Gesto por la Paz de Euskal Herria. Asimismo, fue miembro de la plataforma ciudadana ¡Basta Ya! contra el terrorismo de ETA. Desde 1991 tuvo que llevar escolta debido a las amenazas de ETA, grupo terrorista que le envió un paquete bomba a su domicilio.

JON VIAR: Actor, cineasta, escritor, dramaturgo y docente. Doctor en Estudios Lingüísticos, Literarios y Teatrales por la Universidad de Alcalá de Henares. Posgrado en Historia del Drama por la Universidad de Alcalá de Henares (2012). En 2013 dirigió Síntomas, un cortometraje seleccionado en numerosos festivales internacionales. En 2014 adaptó y dirigió la obra teatral Dido, reina de Cartago, de Christopher Marlowe. En 2017 realizó Derbi, un cortometraje por el que ganó el premio a la mejor interpretación masculina en la XX Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid. Actor en numerosas series y películas. En 2019 fue finalista del Premio Euskadi de Ensayo en castellano por su tesis sobre Christopher Marlowe. En 2020 estrena Traidores, largometraje documental coproducido por RTVE.


ANEXOS

He vivido tan poco, diario de Eva Heyman

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Heyman, E., (2016), He vivido tan poco, diario de Eva Heyman, Barcelona: NED

Prólogo de Elvira Lindo:

Eva Heyman es para la ciudad de Oradea, lo que Ana Frank es para Amsterdam y el mundo. Dos adolescentes judías, cada una de las cuales escriben y mantienen un diario, mientras que el mundo estaba cambiando a raíz de la ocupación nazi. Ambas murieron en un campo de concentración, Eva en Auschwitz y Ana en Bergen-Belsen. Pero los dos diarios son muy diferentes. El diario de Eva es corto pero muy intenso. No vivió escondida como Ana. Vivió el día a día de la ciudad y la deshumanización que poco a poco va sufriendo su familia y ella misma. Un proceso lento hacia el infierno. Sin embargo, Ana Frank es mundialmente conocida y la historia de Eva se presenta ahora por primera vez en español, con una franqueza y emotividad que llegaran a todos los lectores. «Hay libros que nos cambian; hay que dejarse transformar por ellos. No se es la misma persona tras leer el «pequeño diario» de Eva. Leyéndolo tiene una la sensación de devolverle la vida a Eva y, en cierto modo, es así.»

Teresa Colomer (www.gretel.cat):

¡He vivido tan poco! Diario de Eva Heyman nos trae inevitablemente el recuerdo de Ana Frank, ya que se trata aquí del diario real de otra niña judía que también inicia su diario justamente el día en que cumple 13 años en medio de la segunda guerra mundial. En cambio, nos situamos ahora en una ciudad húngara, de territorio fluctuante con Rumania, y en fechas ya cercanas al final de la guerra, en febrero de 1944. El diario dura tres meses. Cuando comienza, el lector debe esforzarse un poco en situar los hechos, ya que la niña escribe para sí misma y puede despistar el hecho de que mencione a la madre por el nombre de pila o aluda con naturalidad a algunos sucesos de historia política. Pero enseguida conectamos con la vitalidad alegre de una chica acomodada, que vive en casa de los abuelos desde el divorcio de sus padres. No podemos decir sino que deslumbra la simplicidad con la que los tres meses del diario nos deslizan por las escaleras del infierno sin perder de vista la inocencia y las ganas de vivir de la adolescente que terminará en la cámara de gas de Auschwitz un mes más tarde del obligado abandono de su diario. Un relato breve y efectivo. Una forma directa de inyectarse en vena la empatía y compresión de unos hechos terribles. Una condensación inmejorable de las leyes y normas que avanzaron como un engranaje bien diseñado para anular la conciencia de la humanidad de un sector social. Un relato tan perfecto que no es extraño que se haya llegado a dudar de si no habría sido retocado por los adultos que lo publicaron. Tanto da. La criada aria que lo esconde o la madre judía que se salva, lo recibe y publica no han podido cambiar su inseparable mezcla de cotidianidad adolescente y avance del mal. Un diario fácil de leer, sin ninguna delectancia en el horror y una lección completa sobre la deliberada destrucción del otro que supuso el holocausto. Una lectura para repartir inmediatamente a todos los adolescentes de nuestro alrededor y que impactará igualmente a los adultos. La obra se completa con un prólogo de Elvira Lindo y un muy buen epílogo de Mihály Dés, con informaciones complementarias sobre la familia, la guerra y los méritos del relato. Os lo recomendamos, aun trastornados y admirados por su lectura…

El experimento piteşti o sobre el poder omnímodo

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Ierunca, V., (2019), El experimento piteşti o sobre el poder omnímodo, Madrid: Ediciones Xorki

Contraportada:

El experimento de reeducación comunista llevado a cabo en la ciudad rumana de Pitesti desde diciembre de 1949, cuando las autoridades de Bucarest acababan de proclamar su nuevo régimen político como una dictadura del proletariado, hasta agosto de 1952, pertenece a una de páginas más negras de la Europa del siglo XX que conviene no olvidar para que asentemos en nuestras mentes y en nuestra forma de sentir la necesidad de la democracia, o si se quiere, de un Estado social de libertades y derechos.

Epílogo (Stelian Tanase) EL EXPERIMENTO DE PITESTI: DESCENSO A LOS INFIERNOS:

Durante los años del feroz ensayo descrito en el libro El experimento de Pitesti de Virgil lerunca, Rumania se transformó en una cárcel. Lo ocurrido en la de Pitesti (a 110 km al noroeste de Bucarest) forma parte de una realidad que abarcaba no solo a centenares de presos políticos, sino a todo el mundo, en una gradación u otra del mal. De los diecisiete millones de habitantes de la Rumania de la época, nadie se libró de ser una cobaya. Todos habían caído bajo las cadenas de los carros de combate del Ejército Rojo. Había que reeducar a la población «burguesa» pro monárquica y anti-bolchevique para facilitar la aparición del llamado «hombre nuevo», creador de la utopía comunista. Se llegó al terrible experimento de Pitesti mediante un descenso a los infiernos. Lo ocurrido allí fue la quintaesencia de la deshumanización a este lado del telón de acero. En realidad, desde Berlín y Praga en el Oeste hasta Vladivostok y Shanghai, la gente vivía en una cárcel engendrada por la mente cada vez más enferma de losif Stalin. El mal se había abierto paso en el mundo y había creado ese paisaje de Hieronymus Bosch, el Bosco.

Sirva como ejemplo el siguiente fragmento de la acusación que hizo el fiscal en el juicio: Entre los métodos de tortura utilizados por el acusado Eugen Jurcanu y el resto de acusados figuran: golpes en todo el cuerpo con diferentes objetos como las patas de la cama, correas, palos de escoba y vergajos. Colocar a los presos que tenían que hacer el desenmascaramiento en posiciones penosas: a la pata coja mirando la bombilla encendida, cargando pesos de entre veinte y cuarenta kilos a la espalda durante cuatro o cinco horas; sentados en el suelo tocándose los pies con las manos; arrancarles el pelo de la cabeza con ayuda de un botón atado a un hilo; utilizar un instrumento con el que les aplastaban los dedos de las manos y los pies; afeitarles la cabeza a los presos sometidos al desenmascaramiento y dejar que les cayera en el cráneo agua, gota a gota, desde un recipiente, hasta que no pudieran aguantar más; echar demasiada sal en la comida y no darles luego agua durante días; obligarlos a golpearse en la cabeza los unos a los otros hasta que se les llenaba de chichones; desnudar completamente a los presos después de obligarlos a pasar por un círculo donde recibían garrotazos hasta caer al suelo sin sentido; mofarse de los presos de diferentes maneras; obligarlos a orinar en la boca de otros y a comerse los excrementos...

La mecánica del genocidio

Tzvetan Todorov, (2012), La mecánica del genocidio, El País 22 de marzo

Las grandes matanzas del siglo XX han suscitado un enorme volumen de publicaciones en las que se relatan historias individuales, en su inmensa mayoría las de las víctimas y los supervivientes. Los libros como Desde aquella oscuridad, en el que la periodista Gitta Sereny refleja sus entrevistas detalladas con Franz Stangl, el antiguo responsable de Treblinka, son excepción. Y todavía más infrecuente, e incluso imposible, es encontrar documentales que nos muestren a los autores de esos crímenes de masas comprometidos con la búsqueda de la verdad. Pero su interés salta a la vista. Oír hablar a las víctimas es desgarrador, provoca emoción y compasión, pero no nos enseña nada: las víctimas no son las responsables de esos hechos, sino quienes han sufrido, impotentes, la voluntad de otros. Si queremos comprender los desastres pasados, condición previa indispensable para cualquier intento de impedir que se repitan, lo que debemos hacer es acudir a quienes cometieron esos actos: ¿por qué hicieron esas cosas? ¿Cuál es el mecanismo que engendra el horror? ¿Cómo puede convertirse un hombre corriente en un verdugo de masas? Por desgracia, los individuos que podrían hacerse estas preguntas y buscar respuesta sin hacer concesiones son escasos; en su mayoría, no se consideran culpables en absoluto y concentran sus esfuerzos en buscarse excusas.

En 2009 se celebró en la capital de Camboya un proceso al régimen de los jmeres rojos por los crímenes cometidos durante su periodo en el poder. En el banquillo de los acusados, una sola persona de apellido Duch, antiguo director de un centro de torturas y exterminio, denominado S21. El juicio, el primero de su tipo en aquel país, fue excepcional, entre otras cosas, por el hecho de que los archivos del centro están perfectamente conservados y, por tanto, permiten reconstituir de forma minuciosa su funcionamiento. Pero fue extraordinario también por la personalidad del procesado, que en ningún momento trató de eludir sus responsabilidades, sino que se reconoció culpable de un crimen abominable del que dijo arrepentirse amargamente y, a continuación, se comprometió a cooperar activamente con el tribunal.

A todos estos elementos, ya sustanciosos, se añade otro más muy positivo: el juicio originó varios libros de gran calidad, redactados por testigos que aclaran diversos aspectos de él, y, cosa aún menos frecuente, un documental sobre Duch. Su director, Rithy Panh, con el deseo de comprender más que conmover, se sumerge en el espíritu del verdugo y tiene el valor, o la prudencia, de no enmarcar el discurso de su personaje en el suyo de autor, sino de enfrentar directamente al espectador con el hombre que confiesa y analiza sus crímenes. El resultado es sobrecogedor.

Estos libros y este film permiten, ante todo, reconstruir el contexto en el que actuaban los jmeres rojos, una guerra civil (1970-1975) que causó 600.000 muertes, un país que padecía los bombardeos estadounidenses (cayeron en él casi cuatro veces más bombas que sobre Japón durante la Segunda Guerra Mundial), el ansia de libertad y justicia que engendró toda aquella violencia. Los testimonios relatan el proceso inexorable que se inició con la victoria de los comunistas en 1975 y prosiguió hasta 1979. La represión tuvo tres fases. Al principio, ejecutaron a todos los antiguos enemigos, pero también a los “desviados”: locos, discapacitados, leprosos. A continuación, expulsaron de las ciudades a todos los que no pertenecían a las nuevas clases privilegiadas de obreros y campesinos, es decir, los enseñantes, empleados, comerciantes, propietarios, y los enviaron a cavar canales y construir diques, con el argumento de que, para merecer formar parte del pueblo, necesitaban reeducarse. Un año después comenzó la tercera fase, la persecución de los “enemigos interiores”, una purga permanente que afectó a los propios revolucionarios y acabó con todos los sospechosos en prisiones especiales, como la que dirigía Duch, en las que los torturaban para que revelasen los nombres de sus “cómplices” y luego los ejecutaban. La vida de un enemigo no valía nada, y tampoco las de las personas más próximas a él: esposa, hijos, padres, amigos, colegas. Los presos eran “bolsas de sangre”: les sacaban toda la que tenían —con lo que morían de inmediato— y les practicaban una vivisección “para estudiar su anatomía”. Se calcula que el número de víctimas de aquellos cuatro años asciende a 1.700.000, aproximadamente el 20% de la población.

Antes de asumir su compromiso político, Duch era un personaje corriente, atento a los demás, aplicado en su trabajo, inteligente. Durante su periodo de jmer rojo, cometió crímenes extraordinarios y supervisó las torturas y ejecuciones de al menos 12.500 personas. Su paso de una cosa a otra se explica, más que por su pasado personal, por su relación con la historia colectiva: en este caso, no se trata de un monstruo individual. La fuerza que impulsó el régimen fue la ideología comunista llevada al paroxismo y sostenida por el ejército, que no se ha visto sometido a ningún proceso porque el tribunal solo juzga a individuos. Los dirigentes de los jmeres rojos se remitían a Marx, Lenin y Mao, a los comunistas franceses, país en el que varios de ellos habían estudiado. El objetivo era crear un hombre nuevo y una sociedad nueva, de manera que había que comenzar por destruir todo lo que existía. Privar a la persona de su familia, su casa, su profesión, incluso darle un nombre nuevo. La alternativa que se ofrecía a la población era adoptar la nueva fe con entusiasmo o someterse a ella por miedo al sufrimiento. La presión era tal que nadie podía superarla. Pero las reacciones fueron distintas: unos se negaron (y aceptaron morir), mientras que otros se sometieron (y aceptaron matar). En varias cárceles especiales, como la que dirigía Duch, se torturaba a los “sospechosos” para que revelasen los nombres de sus “cómplices” y luego se les ejecutaba de forma sistemática. Las “confesiones” extraídas a las víctimas permitían mantener la ficción de las conspiraciones, que debían servir para explicar los fallos económicos y justificar la dictadura, convertida en un fin en sí misma.

¿Cuál es el régimen político más inhumano?, se pregunta Rithy Panh, y responde: el que decide qué es lo que le conviene al individuo y se lo impone a todos.

Tzvetan Todorov es semiólogo, filósofo e historiador de origen búlgaro y nacionalidad francesa

La eliminación

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Panh, R., (2013), La eliminación, Barcelona: Anagrama

Contraportada:

"A los trece años -dice Rithy Panh-, perdí a toda mi familia en pocas semanas. Mi hermano mayor, que se marchó solo a pie hacia nuestra casa de Phnom Penh. Mi cuñado, médico, ejecutado en una cuneta. Mi padre, que decidió no seguir alimentándose. Mi madre que en el hospital de Mong se echó en la cama donde acababa de morir una de sus hijas. Mis sobrinas y mis sobrinos. Todos ellos barridos por la crueldad y la locura de los Jemeres Rojos. Me quede sin familia. Me quedé sin nombre. Me quedé sin rostro. Y fue así como seguí con vida, porque me había quedado sin nada". Treinta años después del fin del régimen de Pol Pot, que causó la muerte de 1.700 000 personas, el niño se ha convertido en un cineasta de prestigio. Decide entrevistar a uno de los grandes responsables de ese genocidio: Duch, que no es ni un hombre banal ni un demonio, sino un organizador educado, un verdugo que habla, olvida, miente, explica, trabaja en su propia leyenda. La eliminación es el relato de esta confrontación fuera de lo común. Un gran libro sobre nuestra historia, sobre la cuestión del mal, en la línea de Si esto es un hombre de Primo Levi o La noche de Elie Wiesel. Ha recibido el Premio Joseph Kessel, el Grand Prix de SGDL de l'Essai, al Premio Essai France Télévisions y el Premio Aujourd'hui.

Rithy Panh (1964) es cineasta. Suyas son, entre otras, las películas La gente del arrozal, Bophana, una tragedia camboyana, S21: La máquina de matar, que obtuvo un gran éxito, y Duch, el maestro de las forjas del Infierno. Ha escrito este libro con la colaboración del prestigioso novelista Christophe Bataille

Reseña en "Comparative Cinema" (Universidad Pompeu Fabra):

..."La eliminación ha sido comparada con las obras de Primo Levi, Robert Antelme o Aleksandr Solzhenitsyn, es decir con las memorias de quien regresa del infierno"...

El delirio nihilista. Un ensayo sobre los totalitarismos, nacionalismos y populismos

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Navarro García, F., (2018), El delirio nihilista. Un ensayo sobre los totalitarismos, nacionalismos y populismos, Madrid-Málaga: CITMA - Editorial Última línea

Contraportada:

El totalitarismo es destrucción pura, por eso resulta tan tentador analizarlo en términos de psicopatología. Los líderes totalitarios, como veremos en este volumen, conducen a sus naciones al suicidio colectivo, no sin antes haber asesinado a millones de personas en el camino. Antes de iniciar el recorrido de muerte y destrucción que sistemáticamente suponen los regímenes liberticidas que se diseccionan en este libro, creemos que hay que definir y enmarcar históricamente algunos de los conceptos que se recogen en este ensayo: totalitarismo, fascismo, autoritarismo, sultanismo, postotalitarismo, nacionalismo, populismo y yihadismo. Todos ellos comparten un mínimo común denominador: el nihilismo. Y un mismo delirio: la muerte de las libertades, el genocidio y los crímenes contra la humanidad.

En palabras de Fernando Savater, prologuista de esta obra, «podemos llamar totalitaria a aquella ideología o conducta política que considera el valor de la vida humana como algo relativo a la norma que impone. Si no se somete a ella, esa vida pierde su calidad de verdaderamente humana, o sea, deja de pertenecer a nuestra propia especie y por tanto ya no gozará de la protección especial —incluso sagrada— que tienen las existencias de nuestros semejantes».

Afirma Comte-Sponville que «el nihilista no cree en nada y que en ese sentido el nihilismo es como una religión negativa: Dios ha muerto arrastrando con él todo lo que pretendía fundar: el ser y el valor, la verdad y el bien, el mundo y el hombre».

Juan Linz, el gran politólogo español, llegó a tipificar cuatro grandes formas de regímenes no democráticos: totalitarismos, autoritarismos, postotalitarismos y regímenes sultanísticos, todos ellos estudiados en este ensayo colectivo junto a algunas de sus variaciones más pujantes en la actualidad, tales como el populismo, el nacionalismo y el yihadismo. La obra no quiere olvidar algunos de los crímenes contra la humanidad más terribles perpetrados por el totalitarismo, con énfasis especial en la Shoá o genocidio del pueblo judío entre 1933 y 1945.

Este ensayo colectivo consta de catorce capítulos agrupados en seis bloques temáticos —regímenes liberticidas, comunismo, nazi-fascismo, nacionalismos, nuevas amenazas y las víctimas— escritos por destacados historiadores o ensayistas como son —por orden de aparición— Fernando Savater, Fernando Navarro, Sara Núñez de Prado, Gabriel Alonso, Victoria Atlas Prilutsky, Mauricio Rojas, Roberto Muñoz Bolaños, Rosa Sala Rose, Gonzalo Sichar, Gorka Maneiro, Antonio Alonso Marcos, Raad Salam, Esther Cuerda, Carlos Morales y Fernando Mircala.

Colaboración con el nuevo proyecto de Iñaki Arteta: Sin libertad, 20 años después

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¿QUIERES AYUDARNOS?

Tras la gran repercusión de nuestro recién estrenado documental Bajo el silencio, ya estamos trabajando en la financiación de nuestro próximo proyecto Sin libertad, 20 años después. Este nuevo documental es, además de una puesta al día de la experiencia de las mismas víctimas que grabamos para nuestro multipremiado documental Sin libertad en 2001, un reto para una serie de jóvenes veinteañeros de diferentes comunidades españolas que serán los encargados de hacer las entrevistas. Hay en este proyecto una intención experimental al pretender enlazar el pasado con el presente, relacionando a jóvenes que no han conocido el terrorismo con víctimas de ETA. En 2020 comenzamos a trabajar en la documentación y el diseño de este nuevo proyecto y en este tiempo no hemos conseguido recabar ninguna ayuda pública. Por eso nos hemos propuesto buscar nuevos apoyos, como el tuyo.

SINOPSIS

Veinte años después de la grabación del documental Sin libertad cuatro jóvenes veinteañeros y estudiantes de periodismo se acercan a los mismos entrevistados para conocer su impresión acerca del paso del tiempo respecto a la existencia del terrorismo y sus secuelas. ¿Cómo han vivido las víctimas de ETA estos últimos 20 años? ¿Qué saben los jóvenes que no han conocido el terrorismo de lo que ocurrió? ¿Cómo dialoga un joven con una víctima? ¿Qué significa para un joven acercarse a la experiencia de una víctima? ¿Cuál es el poder transformador del relato de las víctimas?

PARTICIPAR

Con la valiosa colaboración de muchos ciudadanos con los que compartimos la visión fundamental de la cuestión de las víctimas y su memoria, hemos conseguido hacer realidad varios de nuestros proyectos anteriores. A todos ellos estamos muy agradecidos. Queda mucho por hacer, por eso, para continuar con nuestra labor a favor de la Memoria, del relato de las víctimas y el desenmascaramiento de los terroristas y sus cómplices, te pedimos tu colaboración para esta nueva producción.

CÓMO DONAR

https://www.bajoelsilencio.com/nuevoproyecto/

Octav Bjoza

El Sr. Octav Bjoza que iba a ser uno de nuestros ponentes finalmente no nos podrá acompañar por un problema importante de salud. Le agradecemos igualmente su disposición a acompañarnos. Estará presente en su lugar Ileana Mateescu (historiadora) igualmente víctima en su día del régimen comunista rumano.

Octav Bjoza nació en 1938, en la ciudad de Iasi (Rumanía). En 1957, comenzó sus estudios universitarios, aunque en 1958 fue detenido por la temida Securitate y acusado de formar parte de una organización anticomunista junto a otras 14 personas. Juzgado por un tribunal militar fue condenado a 15 años de trabajos forzados, 10 años de “degradación civil” y a la confiscación de todos sus bienes por “crímenes contra el orden social”. Su padre fue también detenido durante 5 meses por la Securitate y perdió su trabajo en los Ferrocarriles Rumanos, mientras que su madre, contable de una empresa, fue despedida y obligada a trabajar como estibadora de ladrillos del ferrocarril. En febrero de 1962, la condena de Octav fue anulada por el Tribunal Supremo y condenado a 4 años de prisión. Durante todo ese período, Octav pasó por hasta 6 cárceles distintas, así como por varios campos de trabajo. Fue liberado en 1962. Casado inmediatamente después con Carmen Sireteanu, que lo esperó durante toda su condena y con quien tuvo a su hijo, Mircea, se le impidió continuar con sus estudios. Finalmente, en 1966 consiguió entrar en la Facultad de Electromecánica, obteniendo su licenciatura en 1972. A partir de entonces, trabajó en dos empresas públicas, sin posibilidad de promoción y sin acceso a vivienda pública, como el resto de empleados. Por su parte, su hijo Mircea consiguió matricularse en el Liceo de la Marina en Constanta, pero tras dos años de estudios, cuando la dirección se enteró del expediente de su padre, fue inmediatamente expulsado, lo que le provocó una profunda depresión. Murió a los 42 años, dejando dos hijos, antes de la caída del régimen de Ceausescu. En el año 1978, las terribles presiones del Partido Comunista local de Iasi empujaron a los padres de Octav a “donar” su casa al Estado. Octav fue seguido por la Securitate hasta el final de la dictadura comunista.

En 1989, participa activamente en la Revolución en Brasov, siendo el primero en entrar en la sede de la Securitate en la ciudad. Declarado “Ciudadano de honor” de la ciudad en 1999, ha sido reconocido también durante estos años tanto por los presidentes de Rumanía, Basescu y Iohannis como por el propio rey Mihai I. Desde el año 2009, es presidente de la Asociación de antiguos presos políticos de Rumanía. También ha sido Secretario de Estado y Embajador Honorífico ante la Unión Europea. Es autor de varios libros. El libro El experimento piteşti o sobre el poder omnímodo escrito por su compatriota Virgil Ierunca es una buena muestra del horror de las cárceles rumanas bajo la dictadura.

Ileana Mateescu: La odisea rumana durante el régimen comunista (1945-1989 )

(traducido del original en rumano escrito expresamente por la autora para la charla de Barcelona)

El Partido Comunista de Rumania (PCR) fue creado en 1921 como una rama de extrema izquierda del (histórico) Partido Socialdemócrata Rumano. Debido al hecho de que apoyó la idea soviética de que Rumania era un estado multinacional, una creación artificial del imperialismo occidental y aceptó los reclamos de los soviéticos sobre los territorios históricos rumanos de Besarabia y Bucovina del Norte, el 11 de abril de 1924 fue proscrito.

Durante el período de entreguerras, los ciudadanos extranjeros designados desde Moscú estuvieron permanentemente a cargo del PCR, lo que redujo aún más su apoyo entre la población. Se dio cuenta de que este partido anteponía los intereses soviéticos a los rumanos. El PCR comenzó su ascenso al poder en Rumanía después del acto del 23 de agosto de 1944 cuando Rumanía volvió sus armas contra la Alemania nazi. Luego, los ejércitos soviéticos entraron en suelo rumano y apoyaron abierta y directamente a este partido político. Stalin estaba muy interesado en subordinar a Rumanía en el menor tiempo posible, consciente de que era la puerta de entrada a los Balcanes y al Estrecho. Había cuatro objetivos urgentes de Stalin en Rumania:

•  Llevar al poder un gobierno comunista - objetivo logrado el 6 de marzo de 1945 cuando el Rey se vio obligado a aceptar el gobierno comunista de P. Groza. Lo aceptó pero se negó a trabajar con él, declarando que la famosa "huelga real" es única en el mundo.

•  Que los comunistas ganen las primeras elecciones después de la guerra - un objetivo logrado al falsificar groseramente las elecciones del 19 de noviembre de 1946 al revertir los resultados electorales.

•  Liquidar los partidos de oposición: todos se disolvieron hasta 1947.

•  Eliminar la monarquía - objetivo alcanzado el 30 de diciembre de 1947, mediante una falsedad jurídica, que atrae la nulidad legal de este acto.

Todos estos objetivos se lograron en muy poco tiempo con el avance del PCR, y detrás de él el numeroso ejército soviético que no rehuyó ningún abuso, tratando al pueblo rumano como un pueblo bajo ocupación, para nada como un aliado. El establecimiento de la República Popular se realizó violando cualquier procedimiento legal para cambiar el régimen constitucional de Rumania, mediante el uso de la fuerza y ??la falsificación. Tras este acto ilegítimo, Rumanía se convirtió en una herramienta, una marioneta sangrienta de carácter genocida, que los ocupantes soviéticos utilizaron para instaurar el régimen comunista-soviético en el país. La proclamación de la República fue seguida por el robo sistemático de Rumania por sus riquezas por parte del "aliado" del este, por la imposición de la política de “comunicación” del país, que aprisionó a la élite de la nación y robó propiedades a millones de rumanos en nombre de "dictadura del proletariado". Una vez que el Rey expulsado comenzó el gran terror que durará hasta 1989. La pasividad occidental ante los abusos de las tropas soviéticas en Rumanía facilitó a los comunistas hacerse cargo de la Policía, Gendarmería y Seguridad, que mientras tanto se había convertido en Seguridad. Haber subordinado estas instituciones clave a la toma total del poder y la represión de cualquier forma de oposición al bolchevismo del país era solo un paso. Este paso costó a los rumanos casi 2.000.000 de vidas humanas, los mejores hijos de la nación.

Entre 1947 y 1989, el PCR fue el único partido político oficial que actuó en la escena política rumana. Fuertemente apoyados por los soviéticos cuyas tropas permanecieron en territorio rumano hasta julio de 1958, los comunistas tenían plena libertad para hacer cualquier cosa, para demoler las viejas estructuras democráticas y reemplazarlas con fórmulas copiadas al modelo soviético, con un fuerte apoyo soviético. Cada uno de los 30 artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos firmada por Rumania en 1948 fue violado sistemática y conscientemente de manera flagrante. Teniendo en cuenta todos los abusos e ilegalidades cometidos, se puede decir que el poder comunista instalado en Bucarest tras la Segunda Guerra Mundial tenía un carácter ilegítimo, criminal y anti rumano. Ha progresado rápidamente y ha hecho tanto daño que la vida de este pueblo se ha devuelto quizás un siglo. Ha aplastado miles de vidas, aplastando conciencias, valores, almas, para lograr sus objetivos.

La resistencia anticomunista en Rumania fue una página trágica en la historia de los pueblos ocupados por los soviéticos. La oposición a las autoridades comunistas estalló inmediatamente después del final de la guerra y continuó con fuerza durante una década y media, con un pico entre 1948-1953. Las formas de resistencia de los rumanos estuvieron entre las más diversas e involucraron a todas las categorías sociales lideradas por intelectuales. El más duro, feroz, más difícil de derrotar y más trágico fue la resistencia armada liderada por partisanos en las montañas del país. El número de víctimas fue extremadamente alto en comparación con la población de entonces de Rumania. R. Rusan, fundador del Monumento a las Víctimas del Comunismo y la Resistencia en Sighet junto con un grupo de jóvenes investigadores realizaron en 2013, después de cinco años de trabajo, un volumen titulado "El Libro de los Muertos". El libro tiene 870 páginas de gran formato y contiene una lista de los nombres de los asesinados en la resistencia anticomunista en Rumania, verificada por al menos tres fuentes. El coordinador estimó que hubo más de dos millones de víctimas.

Estas innumerables muertes, estas masacres, estas torturas, son un problema de todos. Si dejamos de dar a conocer su sacrificio, completaremos su exterminio y desaparecerán en la nada. Es una pena, porque el sistema represivo en Rumanía fue el más duro de Europa del Este. Por eso estoy aquí hoy. Queremos que todo el mundo descubra la verdad tan bien escondida durante medio siglo sobre lo que significó el régimen comunista en Rumania y más allá. Esta deuda de memoria, lamentablemente, va disminuyendo cada vez más y se dice que quien se olvida, ¡no vale la pena! Los hechos son relevantes para considerar al régimen comunista más sangriento incluso que el nazismo porque duró más y se convirtió en un fenómeno planetario. Oficialmente en nuestro país y en Europa del Este, el comunismo murió hace 31 años. Extraoficialmente, continúa viviendo entre nosotros a través de la negativa de los de arriba a combatirlo, exponerlo, presentarlo de manera realista, reconocer que fue "el cáncer de la sociedad humana en el siglo XX".

Continuaré presentando solo dos ejemplos concretos para justificar mis declaraciones hasta ahora sobre el comunismo rumano...  

EXPERIMENTO PITESTI - REHABILITACIÓN MEDIANTE TORTURA.

La prisión de Pitesti se hizo famosa en todo el mundo por los métodos de tortura que allí se practicaban a los detenidos políticos, en su mayoría estudiantes o estudiantes de secundaria en clases terminales, por iniciativa de los órganos de seguridad. Todo lo que las generaciones de 1948-1949 tenían más valioso fue crucificado en Pitesti. En la prisión que se convirtió en una tumba para muchos de los presos allí entre 1948-1952, los jóvenes estudiantes cargaron heroicamente la cruz en la que fueron crucificados por el ardiente deseo de salvar su país y su nación. La mayoría de los detenidos de Pitesti eran muy jóvenes en el momento de su detención, personas físicamente fuertes, capaces de afrontar, en cierta medida, los tormentos a los que fueron sometidos. Sin embargo, todos reconocen que el grado de resistencia de cualquier individuo es limitado. Por eso, estos maravillosos jóvenes hicieron un frente común para resistir lo más posible, para pulir su carácter paulatinamente, a través del amor, el sacrificio, la bondad, la tolerancia, la dedicación a los compañeros de sufrimiento. Hicieron todo lo que pudieron para salvar a sus semejantes y su propio sufrimiento, para no permitir que la inmundicia de su alma pura naciera de la pureza interior. Sabían que tenían que cargar con una cruz pesada y llevar a cabo una misión santa. ¡Cuánto poder de sacrificio demostraron tener esos jóvenes! Porque en el libro de nuestra existencia bajo los comunistas, Pitesti seguirá siendo la página más oscura, el lugar más sangriento de la historia, el hecho más vergonzoso pero verdadero que colocó a Rumania en una posición especial en el campo comunista. El entonces ministro del Interior, Teohari Georgescu, habló de las cárceles como centros de reeducación en los que los detenidos dominaban la ideología comunista.

En la prisión de Pitesti, el 6 de diciembre de 1949, día sagrado en el calendario cristiano, comenzó una experiencia de aterradora originalidad llamada reeducación destinada a transformar a los mayores enemigos del régimen comunista en los más devotos partidarios. Crear un hombre nuevo, fiel partidario del comunismo. Con este experimento se intentó hacer de los estudiantes la flor de los intelectuales rumanos, los verdugos de los hermanos sufrientes. Destruir las fuerzas psíquicas de las víctimas, obligándolas no solo a inventar cosas en las que no creían, sino también a convertirse en verdugos de otros. Al final del experimento, el individuo ya no podía distinguir entre el bien y el mal, entre la verdad y la falsedad. El hombre se convirtió en un animal sumiso, que ejecutó a ciegas todo lo que se le pedía que hiciera... "Pitesti es el lugar del experimento satánico más terrible", dijo Mihai Buracu, encarcelado en Pitesti cuando no tenía 18 años.

Hablando sobre la mazmorra que mató a su juventud, otro ex detenido de Pite?ti, C. Roda? dice: “La tortura era incesante, horrible, irresponsable y desesperada. No había derecho a la muerte, solo la vida monstruosa. Mutilada, la gente eventualmente se convirtió en "revolucionaria". Era una locura de la que nadie podía escapar. Cada uno tuvo su caída en las llamadas "rondas de reeducación". Allí se burlaron de la fe, el ideal, la nación, la familia, la virtud, el honor, el heroísmo y, en última instancia, la humanidad. Todos éramos conejillos de indias. Algunos se rindieron más fácilmente, otros después de un tormento increíble".

¡En ninguna parte del mundo se han practicado torturas tan intensas en intensidad y tiempo sobre seres humanos en una edad tan hermosa (18-20 años)! Esto llevó al famoso escritor ruso y ex prisionero político Alexandr Solzhenitsyn (que había vivido la terrible experiencia de las prisiones soviéticas, ¡así que sabía de lo que estaba hablando!) A decir, refiriéndose a Pitesti: "Fue la barbarie más terrible de la época en el mundo". Y Virgil Ierunca, que pasó por la cárcel de Pitesti, afirmó: "Todo el mundo conoce hoy el Archipiélago Gulag. En toda la geografía penitenciaria comunista: la cárcel de Pitesti".

Se sabía muy poco sobre el "Fenómeno Pitesti", incluso durante el período en el que se practicaba. La prisión estaba aislada fuera de la ciudad, ubicada en una zona escasamente poblada, donde no se podían escuchar los gritos y gritos de dolor de los atormentados. La locura o la muerte se habían convertido en la única forma de escapar de lo que representaba Pitesti. La naturaleza y monstruosidad de este experimento sacudió a todo un mundo y llevó a los occidentales a intervenir para detener estos horrores. Ya era demasiado tarde para los miles de jóvenes que habían sido llevados a Pitesti en etapa animal.

Reeducación a través de la tortura, practicada en Pitesti y luego extendida a Gherla, Tg. Ocna, Ocnele Mari y CanalulMortii fue un método de liquidación física y mental de los presos políticos. Los jóvenes anticomunistas fueron víctimas de esta experiencia sádica, imaginada por el pedagogo soviético Makarenko y aplicada en Rumania al mando del espía ruso Nikolski, que se convirtió en general de seguridad. El servicio de policía política soviética, NKVD, lo preparó para reclutar detenidos políticos a los que se prometió la liberación de la detención y los rangos más altos de la policía política rumana si, a través de torturas continuas, aprendían de los detenidos todo lo que se suponía que no debían decir durante las investigaciones. El objetivo final de este experimento fue transformar a las víctimas de formidables oponentes del comunismo en devotos partidarios.

El jefe del grupo de torturadores de la prisión de Pitesti era el detenido Eugen Turcanu, después de que Nikolski lo capacitara en el “arte de la reeducación” en la prisión de Suceava. Turcanu formó un equipo de nueve detenidos políticos que iniciaron la acción de reeducación el 6 de diciembre de 1949 en Pite?ti. En el frente de esta prisión se podían leer las siguientes consignas hasta la primavera de 2001: "¡Aplastemos sin descanso los restos de la reacción vendidos al imperialismo extranjero!" y "¡Somos implacables contra los enemigos del pueblo!" Estas dos inscripciones aún existen allí, pero fueron escondidas bajo una capa de argamasa para el día en que el edificio de la prisión se convierta en museo.

El jefe del grupo de torturadores en la prisión de Pitesti era el detenido Eugen Turcanu, después de que Nikolski lo capacitara en el "arte de la reeducación" en la prisión de Suceava. Turcanu formó un equipo de nueve detenidos políticos que iniciaron acciones de reeducación el 6 de diciembre de 1949 en Pite?ti. En el frente de esta prisión se podían leer las siguientes consignas hasta la primavera de 2001: "¡Aplastemos sin descanso los restos de la reacción vendidos al imperialismo extranjero!" y "¡Somos implacables contra los enemigos del pueblo!" Estas dos inscripciones todavía existen allí, pero estuvieron ocultas bajo una capa de argamasa durante el día en que el edificio de la prisión se convirtió en museo.

Un ex detenido político de Oltenia, N. Calinescu, que pasó por el experimento de Pitesti, afirmó lo siguiente sobre este “fenómeno”: “Es el examen más difícil al que ha sido sometida la nación rumana. En un momento trágico de nuestra historia, un puñado de personas se quedaron solas frente a las fuerzas del mal desatadas por los colosos de la tierra universalidad la fama de la cultura rumana. Las consecuencias de Pitesti se ven en el vacío de las décadas desde finales de siglo, el vigésimo. Incluso si ha surgido una nueva generación prometedora para el año 2000, sin mentores en la era formativa, es difícil encontrar su camino”.

El universo del terror en general, y de la reeducación mediante la tortura en particular, único en los anales del crimen mundial, es la herida del pueblo rumano y la vergüenza del comunismo local. Todos estos horrores deben ser señalados a la atención de las generaciones jóvenes de hoy y de las futuras para evitar que vuelvan a ocurrir.

DEPORTACIÓN EN BARAGAN

Uno de los métodos por los que el régimen comunista logró liquidar a la oposición interna, representada por la cúspide de la sociedad, fue el de la deportación. Gente de este país, tanto rumanos como sus verdugos, fueron sacados inesperadamente de sus hogares y abandonados a cielo abierto para arreglárselas lo mejor que pudieron, en el verano más caluroso que jamás haya existido en Rumanía. Este castigo se les aplicó sin previo aviso, sin culpa alguna, sin juicio o acto justificativo, pudiendo llevar consigo sólo bienes de estricta necesidad.

A través del "Fenómeno de Baragan" comenzó en Rumanía una nueva forma de represión para quienes no se sometieron al régimen, el castigo administrativo. Decenas de miles de rumanos más ricos serían víctimas de esta forma de castigo. En 1951 se seleccionaron familias de rumanos, alemanes, besarabios, bucovinianos, búlgaros, turcos, serbios con mejor situación económica, que representaban hitos en la comunidad en la que vivían y que eran considerados enemigos del nuevo régimen. Había que aplicarles una corrección, por ejemplo, a todos aquellos que intentaron oponerse a las medidas tomadas por el poder comunista. En rumano, Oriente está asociado con la esperanza. Después de 1944, para los rumanos, todo lo que venía de oriente significaba dolor, pasiones, restricciones, robo, hambre, odio, en una palabra DEGRADACIÓN.

Según estadísticas oficiales, las víctimas de este "fenómeno" fueron 40.320 personas, de hecho su número supera las 66.000, según las transcripciones de ex deportados publicadas por CNSAS (Consejo Nacional para el Estudio de Archivos de Seguridad) posible consultar en Internet por cualquier persona.

Decisión del Consejo de Ministros. no. 326/1951 especificó que a lo largo de la frontera rumana con la Yugoslavia de Tito, había llegado al disgusto de Moscú porque no obedeció las órdenes de Stalin, en un radio de 25 km. Todos aquellos considerados peligrosos por el régimen comunista deben ser deportados dentro del país. El plan era de alto secreto.

Los deportados, personas de todas las edades y de todos los ámbitos de la vida, fueron despertados por soldados armados en la noche de Pentecostés de 1951 y se les ordenó que se prepararan para abandonar sus hogares. Disponían de dos horas para recoger lo que necesitaban, no más de lo que podían poner en sus propios medios de transporte hasta la estación de tren más cercana. La confusión fue total. La gente quería saber a dónde iban, qué cosas podían llevarse, por qué los elegían, cuánto tiempo se quedarían allí, qué hacían con el resto de las cosas, quién se quedaba en el patio, quién era el responsable de la mercancía, etc., etc. No recibieron respuesta, solo insultos.

Para llevar a cabo la Decisión, se movilizaron más de 12.000 efectivos militares, militares de término y oficiales, más otros 12.000 milicianos y personal de seguridad bajo el liderazgo de los generales Mihail Burca y Eremia Popescu, encabezados por el Ministerio del Interior. El transporte de los deportados requirió 2.656 vagones de tren y 6.211 camiones. Se eligió a los aldeanos, los que tenían voz en su comunidad.

La acción se preparó con el mayor secreto, de modo que cayó como un rayo sobre los implicados, pero también sobre los habitantes de los pueblos elegidos. Los supervivientes del "fenómeno Baragan" son cada vez menos. Nadie podrá jamás reconstruir todo el mal que los comunistas causaron a sabiendas a través del "fenómeno Baragan". Incluso las fuerzas de seguridad tuvieron que admitir que excedieron la medida cuando decidieron arrojar al campo vacío, en el terrible calor de la llanura de Baragan, a tantas decenas de miles de personas, sin preparación alguna para hacer frente a esta situación.

Antes de que se recuperaran por completo de la confusión al saber que serían sacados de su ciudad natal, alrededor de las 10 de la mañana de ese día 18 de junio de 1951 , estuvieran o no listos los preparativos, se ordenó retirar los carros o carros en el camino, donde se formó el convoy de familias afligidas. Algunos, más prudentes, habían atado una vaca o una cabra al carro; otros, completamente confundidos, ni siquiera habían llenado el carro al que tenían derecho, como debían haberlo hecho y con lo que hubieran necesitado absolutamente, porque no tenían adónde ir. Luego estas personas fueron reunidas en un lugar preestablecido, en el borde de los pueblos, se alinearon y partieron hacia la estación de tren más cercana, con los ancianos y los niños trepando por el equipaje, en carritos, a través de un calor terrible, flanqueado por soldados armados que no permitían ninguna comunicación entre las víctimas.

Las estaciones parecían tiempos de guerra: la multitud era máxima y el ambiente aterrador. Los deportados fueron colocados en carros para transportar animales, con los animales juntos. Después de un viaje infernal que duró entre tres y diez días , fueron desembarcados en la llanura de Baragan. Se habían preparado 14 estaciones especialmente, con una rampa de descarga, para recibir a los deportados. Muchas personas murieron durante este viaje, especialmente niños y ancianos. Pero a medida que nacían vidas en vagones de carga, la mayoría de los recién nacidos nacían prematuramente debido al miedo por el que tenían que pasar sus madres.

Los desafortunados encerrados en carros rara vez pensaban que su casa, con la agonía de su vida, había permanecido en manos de codiciosos activistas del partido que generosamente compartían tanta riqueza como lo harían en Siberia. ¡Y el nombre de Siberia en ese momento era sinónimo de muerte! Poco después, activistas del partido, milicianos, fuerzas de seguridad y otros líderes comunistas se instalaron en las bonitas casas de los deportados, quienes se apoderaron no solo de su casa, sino también de las que se encontraban en los hogares, o lo que quedaba de ellos.

La partida de los legítimos propietarios.

Durante el viaje a lo desconocido, fue el que más sufrió de sed. La falta de agua en esos días calurosos causó estragos en humanos y animales. Encerrados en un espacio estrecho, hecho de metal que amplificaba aún más el calor, sin posibilidad de ventilación, estas almas atribuladas estaban al final de sus poderes. El olor era irrespirable.

Cuando llegaron a su destino y se abrieron las puertas de los vagones, la gente se apresuró a bajar, a respirar aire fresco. Sin embargo, la primera buena noticia fue que estaban en Rumania. Se habían preparado apresuradamente 14 estaciones con una rampa de descenso de animales y equipaje pesado en los vagones. En las estaciones de Baragan, los deportados fueron recibidos por equipos especialmente traídos para llevarlos a los lugares que se convertirán en sus hogares. Todos esperaban recibir un lugar arreglado, no según los estándares de los que se habían ido, sino en el que podrían vivir por un tiempo. Después del agotamiento de la carretera, era más que natural que le dieran al menos una habitación, un techo, algo para poner sus cosas y descansar. No fue así...

Desde las estaciones donde fueron desembarcados, los deportados nuevamente formaron columnas que se trasladaron, también al mando y custodiado, a los lugares que les destinaban los comunistas. Estos eran campos cultivados con guisantes, algodón, pasto de Sudán, arroz, trigo o maíz. En estos campos se habían delimitado los hogares de las futuras aldeas ubicadas lejos de las arterias circulantes y las antiguas aldeas, para que no se pudieran ver de cerca. Los comunistas esperaban que se pudiera mantener el vergonzoso secreto de su acción. Las familias deportadas fueron distribuidas en esas parcelas, por orden de llegada. Cada familia recibió una parcela con la explicación de que vivirían allí en el futuro. "¿Cómo? ¿Bajo el cielo abierto? ”- preguntaron los deportados desconcertados. "¡Te las arreglarás - esa fue la respuesta"! ¡Y así fue! En pocos meses aparecerán en el mapa del país 18 nuevas aldeas, habitadas únicamente por deportados traídos de los tres condados fronterizos con Yugoslavia: Timi?, CarasSeverin y Mehedin?i. Fueron abandonados en el campo vacío, con la tierra como mesa y el cielo como hogar, sin comida ni agua, por el destino. El impacto del abandono a cielo abierto fue seguido por otros, a intervalos cortos, para acostumbrarse a la idea de que podría ser aún peor.

La gente ni siquiera había logrado descargar su equipaje porque comenzó una lluvia torrencial, específica de Baragan, que regó su ropa y ropa sucia, muebles, harina, destruyendo en parte lo que habían traído de casa. Apenas podían albergar a sus bebés en los armarios, debajo de las cabeceras, debajo de los carritos, cada uno como él sabía. Después de la lluvia, el barro pegajoso los deprimió aún más. Luego se enteraron de que el perímetro de la futura aldea estaba rodeado por soldados armados, nidos de ametralladoras que los custodiaban día y noche, además de la milicia de caballería que patrullaba continuamente entre los deportados. En los documentos de identidad se aplicó un sello con las letras D.O. a los adultos, lo que no significaba Derechos Humanos como bromeaban los deportados, sino "Residencia Obligatoria". Se les advirtió que solo podían moverse por la "aldea" por nacer en un radio de 15 km. Quienes intentaron cruzar el territorio establecido se arriesgaban a años de prisión y no era raro que realmente recibieran esta "corrección". Las búsquedas fueron encadenadas, día y noche, para no tener radios u otros medios de contacto con el resto del mundo. Los habitantes de las aldeas cercanas evitaban el contacto con los deportados a los que se les había dicho que eran coreanos peligrosos (la Guerra de Corea de 1950-1953 estaba en curso).

El agua fue el mayor problema en una ola de calor tan grande. Fue traído con tanques de diesel. Por eso no podían usarlo para beber, cocinar, lavar o para animales. En esta situación desesperada, los deportados se unieron y cavaron pozos apresuradamente, pero esperaron en fila durante horas para recibir un balde de agua. Para la alimentación se les informó que podían trabajar en el helecho estatal (GAS) dentro del área donde se habían instalado y a cambio de su trabajo recibían pan y otros alimentos. Trabajar en la agricultura al gusto más cercano no era opcional, ¡sino obligatorio! La gente obedecía no tanto que se les ordenaba ir a trabajar a la finca todos los días, sino por la necesidad de conseguir comida. Por la noche, cuando regresaban del trabajo, la gente se encargaba de organizar un refugio.

Para sobrevivir, se completaron varias etapas en unos meses: la primera vez que todos hicieron un refugio con los muebles que trajeron, a los que se ataron sábanas, alfombras, mantas, para ser un poco de sombra y un techo, cómo. Después de unos días, las chozas fueron excavadas en el suelo. El hoyo, del tamaño de una habitación, estaba rodeado por algo para sostener un techo hecho de paja o tallos de plantas más duraderos. Allí amontonaron sus cosas traídas de casa. En la última etapa, cada deportado construyó su casa, como sabía, con adobe. Fueron hechos de tierra, mezclados con paja de trigo y agua, amasados ??con los pies y vertidos de barro en moldes en forma de ladrillo más grande. Después de secarlos, los construyeron según el plano recibido de los topómetros que arreglaron el lugar de la futura casa. Solo los bebés y los inválidos estaban exentos de trabajar en adobe (¡había suficientes de estas categorías!). Secado al sol, el adobe será la materia prima con la que los deportados construyan sus casas de una o dos habitaciones hasta noviembre, según el número de personas de la familia. Las puertas y ventanas se obtuvieron del estado, distribuidas por la comisión supervisora ??según el número de miembros de la familia. El techo era de paja o, con menor frecuencia, de cañas. Las casas tenían dimensiones y formas idénticas. A través del trabajo voluntario, también se erigieron los edificios de las instituciones necesarias para un asentamiento humano: escuela, ayuntamiento, tienda, milicia y dispensario.

En los años siguientes, los deportados embellecieron y complementaron sus hogares trabajando en granjas estatales dentro del perímetro al que habían sido abandonados. Rápidamente demostraron que su diligencia, templanza y habilidad se debía al bienestar que tenían cuando fueron sacados de sus hogares, y no a la explotación, como afirmaban los comunistas por el deseo de encontrar una justificación para la vergonzosa medida, habían llevado a esta gente. En poco tiempo, transformaron el desierto de Baragan en un lugar acogedor y hermoso, como las áreas de las que se habían separado. Así es como, de la nada, nacieron 18 nuevos pueblos que poblaron la desierta Baragan con mano de obra de la mejor calidad. A través de la voluntad de vivir, de la solidaridad y la ayuda, de la diligencia y habilidad que los caracterizó, estas personas se abrieron paso, tomando la vida desde el principio. A través de los testimonios de los sobrevivientes, a través de fotografías y documentos, en los últimos años se ha logrado lo que los comunistas han mantenido en secreto durante más de medio siglo: descubrir la VERDAD sobre el "fenómeno Baragan", en general sobre los "beneficios" del régimen comunista.

Pero muchos deportados no sobrevivieron a esta medida aberrante del régimen comunista y sus cuerpos permanecieron para siempre en la extraña e inhóspita tierra de Baragan.

Pudieron regresar a sus pueblos de origen solo después de que la opinión pública internacional se pronunciara sobre los abusos del régimen comunista en Rumania y condicionara la admisión de Rumania en la ONU, resolviendo el problema de estos desgraciados del destino.

El 7 de diciembre de 1955, H.C.M. no. 2964 que preveía la abolición del domicilio obligatorio, la supresión de la famosa "D.O." de las tarjetas de identidad de los deportados y, en una semana, Rumanía se convirtió en miembro de la O.N.U. Teniendo en cuenta todas las represiones y graves violaciones de los derechos humanos fundamentales, cometidas en Rumanía desde la imposición del régimen comunista, la admisión del país en la ONU fue y sigue siendo una farsa de respeto a los principios de la Carta de esta organización internacional.

Desde 1956, los deportados han podido regresar a sus hogares, donde no han encon trado nada de lo que les queda. Comenzaron de nuevo, solo ellos saben cómo. Por el bien de los niños, tuvieron que trasladarse al colectivo, es decir, volver a ceder su propiedad, de lo contrario los niños no tenían acceso a las instituciones educativas. Acordaron convertirse en "gente nueva" como lo exigen los documentos estatales y del partido.

Nadie se responsabilizó de lo sucedido, todo fue silenciado, mirado, ahora solo en los momentos conmemorativos hay un poco de agitación. Muy raramente, nuestros elegidos también participan en los momentos conmemorativos, la mayoría de las veces ni siquiera saben de qué se trata, quién será el "baraganistii". ¡Pero es bueno estar presente, por su carrera política!.

Ileana Mateescu, historiadora

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