Acabar con el fracaso escolar de una vez
El día que llegaron las notas a casa, desconfié. Me extrañó un sobresaliente en Inglés y pedí una reunión para que alguien me explicara el misterio. La profesora, mientras me llamaba ‘mamá’ y me tuteaba, me explicó que a los niños que se les da mal la asignatura, para que no se frustren, les dejan sacar los apuntes en los exámenes y les dan más tiempo. Que eso les da mucha confianza en sí mismos y así no se sienten juzgados ni discriminados por una calificación numérica que les empuja a compararse. Yo la miraba sin dar crédito y ella sonreía, complacida, como si acabara de exponerme un axioma universal.
REBECA ARGUDO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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