Alberto López-Jaureguízar, el voluntario por las víctimas olvidado
María Victoria Vidaur San Ginés tiene a sus 84 años una ilusión por cumplir: colocar un ramo de flores con una cinta con los colores de la bandera española frente a la oficina de Correos de Algorta, en el lugar de la calle Torrene donde ETA asesinó a su marido, Alberto López-Jaureguízar Poncela, el 16 de julio de 1982. Desde su funeral nadie se ha acordado de homenajearle por su militancia en Alianza Popular (AP) y por su compromiso con las víctimas del terrorismo desde un infatigable activismo que consistía en asistir a sus funerales o en colocar la bandera española con crespón negro en su domicilio de Algorta.
GORKA ANGULO - EL CORREO (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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