Algo sigue oliendo a podrido en la sociedad vasca
¿Te imaginas que, al salir de casa y bajar a la calle, te encontraras con un cartel pegado en la pared con el rostro de un violador de varias chicas del barrio para reivindicar y celebrar sus fechorías y, de paso, pedir su excarcelación inmediata? ¿Te imaginas que una de sus varias víctimas, que vive traumatizada desde entonces, incapaz de superar la agresión que sufrió hace años, fuera tu propia hija?
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