Cafetería Rolando: las lecciones de un atentado olvidado
TrabajadoresLos terroristas continúan disfrutando, y no sólo ante los suyos, de un aura legendaria, infecta y sangrienta para el resto, por su lucha contra nucas y espaldas desprevenidas; mujeres, incluso sin importar si estaban embarazadas; niños en sus cunas o en los coches de sus padres de camino al tajo, incluidos policías, guardias civiles, militares, periodistas, jueces, fiscales o representantes políticos antes, durante o después de cumplir su deber.
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