El 23 de octubre de 1980, un día especialmente sangriento en el País Vasco

23 - 10 - 2024 / JOSÉ ANTONIO PÉREZ PÉREZ - FACEBOOK

Ayer volví a hablar con mi amiga Ana Aizpiri. Charlar con ella es como abrir una ventana de par en par y dejar que entre el aire fresco en una habitación con el ambiente viciado. He conocido pocas personas como ella, tan generosas y entrañables. Nadie puede imaginar el infierno que sufrió durante años por parte de quienes jalearon el asesinato de su hermano Sebastián. Y, sin embargo, ahí está, siempre dispuesta a colaborar con nuestras cosas.
Hace tres años recorrimos las calles de Elgoibar con ella tomando imágenes para nuestro documental, "Beldurra. Relatos del miedo". Fue una experiencia verdaderamente intensa. Ana es una mujer de una pieza. A pesar de su apariencia frágil es una persona con una fuerza inmensa. Nunca agachó la cabeza ni se escondió de los que señalaron a su hermano, ni antes ni después de que fuera asesinado. La cabeza alta y la verdad por delante. La recuerdo de sus tiempos de ETB, difamada y despreciada por sus propios compañeros, acusándola de traficar con drogas. No saben lo que fue vivir y trabajar rodeada de gente así. Volver a Elgoibar, su casa, el lugar del crimen, fue, como digo, una experiencia intensa.
Aquel día acompañamos a Ana por la geografía del terror de este pequeño país. "Aquí mataron a Jaime Arrese. En aquella curva a Baglietto, un poco las arriba, antes de llegar al caserío de mis padres, apareció el cadáver de Aingeru (Ángel Berazadi)". Al llegar al alto de Azkarate bajamos del coche, montamos el trípode de la cámara y Aitor buscó el mejor plano en medio de la niebla para encontrar la imagen que queríamos.  Recuerdo que les dije a los dos: "cómo es posible que en este lugar tan hermoso y con el mayor nivel de vida de toda España, matasen a tanta gente" . Terrorismo de ricos. De ricos fanáticos carcomidos por el odio.
Precisamente hoy conmemoramos una fecha especialmente sangrienta en nuestro calendario, el 23 de octubre de 1980, una jornada fue terrible por muchos motivos. Unos meses antes, el 12 de mayo, la rama militar de ETA había asesinado en Azcoitia a Ramón Bagietto, un estrecho colaborador de la UCD. Pero en esta cacería los milis no estuvieron solos. El 29 de septiembre, un comando de ETApm secuestró y asesinó en Vitoria a José Ignacio Ustaran, miembro del comité ejecutivo de ese partido en Álava y marido de la concejal centrista Rosario Muela. Aquellos crímenes provocaron el terror en las filas de la formación del presidente Adolfo Suárez hasta tal punto que uno de sus máximos dirigentes en el País Vasco, Jesús Viana, llegó a afirmar que el partido se encontraba prácticamente en una situación de clandestinidad, teniendo que reunirse a escondidas. Pero lo peor estaba por llegar. 
Unos días más tarde del asesinato de Ustaran, unos pistoleros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas acabaron con la vida de Jaime Arrese Arizmendiarreta. Ocurrió el 23 de octubre de 1980, un día especialmente sangriento en el País Vasco, conmocionado por la muerte de cincuentra niños y dos adultos en una explosión de gas en un colegio de Ortuella (Bizkaia). La psicosis era tan profunda que incluso durante los primeros momentos se llegó a pensar que se trataba de un atentado, dado el clima de violencia desbocada que se vivía aquellos días. El terrorismo no daba tregua ni entendía de duelos. Ese mismo día los CAA acabaron con la vida de otra persona, Juan Manuel García Cordero, delegado de Telefónica en San Sebastián, secuestrado y asesinado en esa ciudad por unos pistoleros de esta misma organización. Para completar aquella siniestra jornada, un profesor de Formación Profesional, Felipe Alejando Extremiana, resultó muerto tras ser tiroteado en Amorebieta por un comando de ETAm frente al instituto donde impartía clases. Tres vidas segadas en un solo día en tres atentados distintos. La locura.
El asesinato de Jaime Arrese profundizó en la herida abierta entre los miembros de la UCD. La víctima tenía 44 años, esposa y dos hijos. Había sido concejal en Elgoibar por el tercio familiar en 1971 y tres años más tarde fue elegido alcalde de esta misma localidad, un cargo que desempeñó desde 1974 hasta mayo de 1977. Su amistad personal con Marcelino Oreja terminó animándole a promover la creación de la Unión de Centro Democrático en Guipúzcoa. En las elecciones generales de 1979 ocupó el tercer puesto por esta provincia y un mes más tarde de aquellos comicios resultó elegido miembro de las Juntas Generales de este territorio por el partido judicial de Vergara. 
Aquellos tres atentados mortales del 23 de octubre de 1980 precipitaron una importante reunión convocada por el presidente Adolfo Suárez. A ella asistieron el vicepresidente primero, teniente general Gutiérrez Mellado, el ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún, y el ministro del interior, Juan José Rosón, según informó a última hora de la noche la agencia Europa Pressiii. Aquel gabinete de crisis estaba desbordado por los últimos atentados y trató de transmitir ánimos y apoyo a las fuerzas del orden público y a los miembros de la UCD en el País Vasco, angustiados por la cacería que el terrorismo había desplegado contra ellos. Jaime Mayor Oreja, secretario general de esta formación en Guipúzcoa, hizo un llamamiento desesperado en la prensa que tenía tres destinatarios: el Gobierno de España, para que «persiguiese implacablemente al terrorismo», el Gobierno Vasco, para que colaborase en la persecución de los responsables de aquellos actos y, por último, el «Pueblo Vasco», con el fin de lograr una «concienciación plena del dramatismo que conllevaban esos asesinatos y pidiendo su colaboración para la erradicación plena de ETA en este país».
El Ayuntamiento de Elgoibar condenó el atentado con los votos favorables de todas las fuerzas políticas con representación en el consistorio (PNV, PSE-PSOE y una coalición local formada por EE, ESEI e independientes), salvo los de la coalición Herri Batasuna que se abstuvieron. Según la prensa un 30% de las empresas pararon su actividad en protesta por aquel asesinato y secundaron el día de luto convocado por el Ayuntamiento de esta localidad. Las Juntas Generales de Guipúzcoa se reunieron en Elgoibar en sesión extraordinaria para condenar el atentado mortal contra Jaime Arrese, juntero de esta institución. Se trataba de la primera víctima que había sido elegida por la ciudadanía en unas elecciones democráticas. En este caso los representantes de HB ni siquiera acudieron a la reunión. El comité de empresa de Arriola y Cía donde trabajaba la víctima publicó un comunicado de condena por el asesinato de su compañero. Ese mismo día ETA militar reivindicó el asesinato de Extremiana y el secuestro del industrial bermeano José Garavilla, que sería liberado unos días más tarde tras pagar treinta millones de pesetas a la organización terrorista, mientras los CAA se atribuyeron la autoría de los atentados mortales que acabaron con la vida de Arrese y García Cordero.
Unos días más tarde, el 26 de octubre, Jaime Mayor Oreja, amigo personal de Arrese, escribió un emocionado artículo en la prensa donde recordaba la trayectoria del político asesinado y destacaba su importante contribución a la creación de la Unión de Centro Democrático en un territorio como Guipúzcoa, especialmente complicado para una formación como aquella.
"¡Qué fácil le hubiera resultado, por el ambiente en que se movía en Elgoibar y en Guipúzcoa, por su indudable popularidad, haber cambiado de chaqueta, como vulgarmente se dice! Hay tantos y tantos ejemplos. Y, por el contrario, creyó que por encima de todo estaba la defensa de unas ideas, con las que todos coincidimos en esta familia -hoy con el corazón desgarrado- de UCD de Guipúzcoa y del País Vasco. [...].Esas ideas, que se fundamentan en una sociedad libre, occidental, y donde configuremos un País Vasco como parte de España".
Los miembros de la UCD apenas tuvieron tiempo de enterrar a Arrese. ETApm cumplió las amenazas que había lanzado un mes antes y acabó a tiros con la vida de Juan de Dios Doval. Ocurrió el 31 de octubre. 
El objetivo fundamental de las diferentes organizaciones abertzales que actuaron en aquellos momentos era acabar con esta formación en Guipúzcoa, extirparla de la sociedad vasca como si se tratara de un tumor y prácticamente lo lograron.
Dentro de unas semanas estaremos en Almería y luego en Padua explicando lo que fue este horror, el terrorismo que se vivió en el País Vasco durante décadas.

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