El Ayuntamiento de Vic prohíbe instalar una carpa informativa para pedir 25% de clases en castellano
El Ayuntamiento de Vic prohíbe instalar una carpa informativa para pedir 25% de clases en castellano
Considera que la actividad de la plataforma cívica Escuela de Todos es "contraria a la moral, las buenas costumbres ciudadanas y el orden público", según el artículo 96.3 de su ordenanza municipal
RICARD LÓPEZ - CRÓNICA GLOBAL
2022-01-14
Saltan las alarmas porque el Ayuntamiento de Vic ha prohibido una carpa informativa contra el modelo educativo nacionalista de Cataluña
Pensábamos que prohibir actos por su ideología no ocurría ya en Europa y que el totalitarismo no cabía en democracia.
Sin embargo, el totalitarismo lleva muchos años tratando de abrirse paso aquí, lo hace desde el propio govern y a pesar de los límites que les marca la Constitución.
Totalitario fue, por ejemplo, intentar pasar este artículo en el Estatut de 2006:
"Los dictámenes del Consejo de Garantías Estatutarias tienen carácter vinculante con relación a los proyectos de ley y las proposiciones de ley del Parlamento que desarrollen o afecten a derechos reconocidos por el presente Estatuto”
¿Por qué? Pues porque le daba el poder judicial total a un Consell de Garanties designado en buena parte por el poder ejecutivo, por el President, a dedo.
Obviamente, el TC eliminó ese artículo en su sentencia de 2010.
Un ataque idéntico a los cimientos de la democracia lo volvieron a intentar con la ley del 6 de septiembre de 2017, por la que Puigdemont nombraría a dedo al presidente del Tribunal Supremo de la nueva República.
Pero volviendo a Vic: recordemos que es el mismo ayuntamiento que llamaba a sus 45.000 habitantes por la megafonía, cada tarde a las seis, a oración: "recordemos cada día que hay presos políticos; no nos desviemos de nuestro objetivo, la independencia"
Lo que en Dinamarca o en Cuenca sería totalitarismo, en Vic le llaman "situación de urgencia nacional". En Vic es complicado discrepar. Los que marchan con antorchas siempre imponen respeto.
Pero vamos, no es mucho más complicado que en Barcelona o en cualquier rincón de la 'Dinamarca del Sur', donde la propia televisión pública se permite insultar a la cara a esa mayoría de ciudadanos catalanes que no solo somos España sino que además nos gusta:
Hace solo unas semanas ocurrió que el ¡vocal de Cultura! del ayuntamiento de Bellaterra llamó bastardos a los padres y madres migrantes de media Cataluña, pero no pasará nada porque votar otra cosa que nacionalismo es tabú en Bellaterra. Los fascistas son siempre los demás.
Tampoco alarmó que la Secretaría de Política Lingüística de Cataluña (sí, eso existe y nos cuesta 39 millones € al año) hiciera chistes sobre el insulto de moda en 2019 contra los contribuyentes que no tenemos un problema con ser españoles y catalanes (ñordos).
Poco preocupó este documental de la tele pública blanqueando el nazismo: "Después de la 2ª GM nace el mito del Estado totalitario, algo así como que la Gestapo iba detrás de los alemanes obligándolos a ser nazis y no era así: los nazis tenían una gran capacidad de democratización".
¿Duele, no? Pues esto lo habéis pagado también vosotros: "los nazis tenían una gran capacidad de movilización y de democratización de la vida política que no queremos reconocer" - Carles Sirera, un desempleado desconocido hasta ese docu de TV3 en 2019.
No alarmó que un ¡candidato a diputado del partido en el poder! prometiera hacer "limpieza de españoles" para celebrar la muerte de la reconocida activista social Nuria Gispert.
No pareció preocupante que algunos políticos excitaran a las masas y les enseñaran a levantar la mano extendida como símbolo de identidad. Y mira que hasta en #yearsandyears nos explican que eso suele preceder al populismo totalitario.
Tampoco saltaron las alarmas cuando al govern se le ocurrió colgar enseñas partidistas (siempre esteladas) en los balcones de las instituciones mientras retiraba los símbolos institucionales. ¡Y mira que teníamos antecedentes bien claros! (Dcha: Parlamento de Cataluña, 1940).
Tampoco saltaron las alarmas al ver que una institución tan 'demócrata' como la iglesia católica se comprometía tan entusiasta a crear esa falsa unanimidad que llevó a lo de 2017. Ni las patrullas que acaparaban el espacio público con simbología nacionalista en plenas elecciones
Todo esto parecía normal porque para entonces la casta nacionalista local ya llevaba años intentando normalizar incluso la violencia. El milagro fue que en 2017 los catalanes, también los nacionalistas, no picaran en ese anzuelo. Y que los instigadores fueran todos unos cobardes. […].
EXTRACTO DE UN TWIT DE @resd9
2022-01-16
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2022-01-17
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SERGIO FIDALGO - EL CATALÁN.ES
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MIQUEL GIMÉNEZ - VOZPÓPULI
2022-01-19
Saltan las alarmas porque el Ayuntamiento de Vic ha prohibido una carpa informativa contra el modelo educativo nacionalista de Cataluña.
Pensábamos que prohibir actos por su ideología no ocurría ya en Europa y que el totalitarismo no cabía en democracia.
Sin embargo, el totalitarismo lleva muchos años tratando de abrirse paso aquí, lo hace desde el propio govern y a pesar de los límites que les marca la Constitución.
Totalitario fue, por ejemplo, intentar pasar este artículo en el Estatut de 2006:
"Los dictámenes del Consejo de Garantías Estatutarias tienen carácter vinculante con relación a los proyectos de ley y las proposiciones de ley del Parlamento que desarrollen o afecten a derechos reconocidos por el presente Estatuto”
¿Por qué? Pues porque le daba el poder judicial total a un Consell de Garanties designado en buena parte por el poder ejecutivo, por el President, a dedo.
Obviamente, el TC eliminó ese artículo en su sentencia de 2010.
Un ataque idéntico a los cimientos de la democracia lo volvieron a intentar con la ley del 6 de septiembre de 2017, por la que Puigdemont nombraría a dedo al presidente del Tribunal Supremo de la nueva República.
Pero volviendo a Vic: recordemos que es el mismo ayuntamiento que llamaba a sus 45.000 habitantes por la megafonía, cada tarde a las seis, a oración: "recordemos cada día que hay presos políticos; no nos desviemos de nuestro objetivo, la independencia"
Lo que en Dinamarca o en Cuenca sería totalitarismo, en Vic le llaman "situación de urgencia nacional". En Vic es complicado discrepar. Los que marchan con antorchas siempre imponen respeto.
Pero vamos, no es mucho más complicado que en Barcelona o en cualquier rincón de la 'Dinamarca del Sur', donde la propia televisión pública se permite insultar a la cara a esa mayoría de ciudadanos catalanes que no solo somos España sino que además nos gusta:
Hace solo unas semanas ocurrió que el ¡vocal de Cultura! del ayuntamiento de Bellaterra llamó bastardos a los padres y madres migrantes de media Cataluña, pero no pasará nada porque votar otra cosa que nacionalismo es tabú en Bellaterra. Los fascistas son siempre los demás.
Tampoco alarmó que la Secretaría de Política Lingüística de Cataluña (sí, eso existe y nos cuesta 39 millones € al año) hiciera chistes sobre el insulto de moda en 2019 contra los contribuyentes que no tenemos un problema con ser españoles y catalanes (ñordos).
Poco preocupó este documental de la tele pública blanqueando el nazismo: "Después de la 2ª GM nace el mito del Estado totalitario, algo así como que la Gestapo iba detrás de los alemanes obligándolos a ser nazis y no era así: los nazis tenían una gran capacidad de democratización".
¿Duele, no? Pues esto lo habéis pagado también vosotros: "los nazis tenían una gran capacidad de movilización y de democratización de la vida política que no queremos reconocer" - Carles Sirera, un desempleado desconocido hasta ese docu de TV3 en 2019.
No alarmó que un ¡candidato a diputado del partido en el poder! prometiera hacer "limpieza de españoles" para celebrar la muerte de la reconocida activista social Nuria Gispert.
No pareció preocupante que algunos políticos excitaran a las masas y les enseñaran a levantar la mano extendida como símbolo de identidad. Y mira que hasta en #yearsandyears nos explican que eso suele preceder al populismo totalitario.
Tampoco saltaron las alarmas cuando al govern se le ocurrió colgar enseñas partidistas (siempre esteladas) en los balcones de las instituciones mientras retiraba los símbolos institucionales. ¡Y mira que teníamos antecedentes bien claros! (Dcha: Parlamento de Cataluña, 1940).
Tampoco saltaron las alarmas al ver que una institución tan 'demócrata' como la iglesia católica se comprometía tan entusiasta a crear esa falsa unanimidad que llevó a lo de 2017. Ni las patrullas que acaparaban el espacio público con simbología nacionalista en plenas elecciones
Todo esto parecía normal porque para entonces la casta nacionalista local ya llevaba años intentando normalizar incluso la violencia. El milagro fue que en 2017 los catalanes, también los nacionalistas, no picaran en ese anzuelo. Y que los instigadores fueran todos unos cobardes. […].
EXTRACTO DE UN TWIT DE @resd9
https://mobile.twitter.com/resd9/status/1482620679916859393?t=5kERGGMk0eiDEkYWT7G21w&s=08
2022-01-16








