El final de la leyenda del infalible
Ceuta ha acabado con la leyenda de invulnerabilidad de Pedro. La forma en que logró esquivar dos caídas cantadas –una en el partido y otra en el Gobierno– le había granjeado un aura de dirigente imbatible capaz de salir incólume de las crisis como uno de esos muñecos tentetiesos. También era falsa, como todo lo que tiene que ver con este político acostumbrado a mentir como método. La serie de errores cometidos por él mismo y por sus colaboradores desde el primer momento de la invasión ha puesto de manifiesto una absoluta desorientación de criterio tanto para aportar soluciones como para manejar los tiempos. Incluso su habilidad más reputada, la de la creación de relatos, está resultando un fracaso completo porque los informes de las fuerzas de seguridad desmontan sus versiones y destruyen su ya deteriorado crédito; ni siquiera durante la pandemia se le vio tan desbordado, tan por detrás de los acontecimientos, tan falto de reflejos. Tan impotente como en su empeño de excusar las responsabilidades de Marruecos.
IGNACIO CAMACHO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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