El plebiscito de noviembre
Las elecciones del 29 de noviembre nos plantean un plebiscito, aunque no en el sentido que algunos desearían. La disyuntiva es otra: seguir o rectificar la deriva de los últimos 22 años, del tiempo transcurrido desde que Zapatero llegó al Gobierno hasta hoy.
Los escándalos políticos —Ceuta, el acoso a la juez Biedma, los indicios de financiación ilegal del PSOE, la burda instrucción de la ley de nietos, los casos de corrupción que parecen no terminar nunca— atraen la atención de los medios y éstos, la del público. Se compone así una postal apresurada. Una imagen que no carece de gravedad, desde luego, pero que se limita a la urgencia del sanchismo. La deriva de las dos últimas décadas queda fuera del encuadre.
Es urgente desalojar del poder al Partido Socialista; nadie con dos dedos de frente puede discutirlo. Pero el verdadero plebiscito de las próximas generales abarca mucho más. Los ocho años de sanchismo, con todos sus excesos, no bastan para explicar el alcance de la disyuntiva.
JAVIER BENEGAS-THE OBJECTIVE
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