Han pasado veintiséis años
El jueves 7 de mayo la implacable memoria de Rubén Múgica me recordó, a través de un post en X, que ETA asesinó a nuestro amigo José Luis López de Lacalle -y amigo de su padre también asesinado, Fernando Múgica– hace veintiséis años. El asesinato produjo una de las fotografías testimoniales más poderosas de los muchos crímenes de la banda: el cuerpo abatido cubierto por una sábana ensangrentada, al lado el paraguas rojo caído abierto, y un ertzaina, también de rojo, vigilando la escena del crimen. Era una mañana lluviosa de domingo temprano (a mí me llamó para enterarme Maite Pagazaurtundua); José Luis volvía a su casa con un gran fajo de periódicos para su ocupación favorita, leer todos y cada uno de ellos para comentar después con amigos y conocidos la actualidad de su pasión, la situación política.
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN - VOZPÓPULI
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