Interior acerca al autor material del asesinato de Miguel Ángel Blanco pese a no condenar la violencia

31 - 03 - 2021 / EL MUNDO | OK DIARIO | FACEBOOK

Interior acerca al autor material del asesinato de Miguel Ángel Blanco pese a no condenar la violencia

María del Mar Blanco pide recuperar el grito de Basta Ya "para parar" el acercamiento de presos etarras al País Vasco

FERNANDO LÁZARO - EL MUNDO

Mari Mar Blanco sobre el acercamiento de Txapote: «No se puede soportar tanta humillación»

La hermana del concejal del PP asesinado por ETA Miguel Ángel Blanco, Mari Mar Blanco, ha mostrado este miércoles su malestar con la decisión del Ministerio del Interior de acercar al etarra Francisco Javier García Gaztelu, alias ‘Txapote’, a la cárcel madrileña de Estremera.

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Recordamos el temor, la angustia, la indignación

Los que tenemos edad suficiente recordamos aquel mes de julio de 1997 recordamos el temor, la angustia, la indignación. Aquel mes de julio cambiaron unas cuántas cosas. Muchos se dieron (o nos dimos) cuenta de lo que significa quitarle la vida a alguien. Antes de Miguel Ángel Blanco muchos pasaron por eso mismo, muchos lo hicieron después; pero aquel matar en directo, con todo el país pendiente de que una bala atravesara una cabeza... y fallara es difícil de olvidar.

Entonces las autoridades nos dieron una única seguridad: se atraparía al asesino.

Se tardaron casi cuatro años, pero así fue. El autor material del asesinato de Miguel Ángel Blanco fue detenido, juzgado y condenado. Ahora lleva 20 años en prisión. Me imagino -no estoy seguro de ello- que habría sido condenado a una pena efectiva de 30 años de prisión por los varios asesinatos en los que participó; la pena máxima en aquel momento (repito, si no me falla la memoria, porque varias cosas han cambiado desde que estudié esto en la carrera).

Ahora obtiene un cambio en la situción penitenciaria. Se le acercará a una prisión del País Vasco y se indica que se le hace progresar de grado.

Si hace 24 años me hubiera imaginado este momento habría pensado que quizás, llegada la hora, escribiría que pese al dolor que supondría siempre recordar ese crimen execrable, pasados más de 20 años, habiendo desaparecido el terrorismo en el País Vasco, habiendo pedido perdón los asesinos, existiendo una condena generalizada de lo que supuso la lacra etarra, recordando todos con respeto y cariño a las víctimas, habiendo vencido no solamente a los que disparaban las pistolas, sino también a los que les señalaban los objetivos y recogían las nueces, habiendo vuelto a Euskadi los amenazados, habiéndose recuperado la convivencia, existiendo un clima de tolerancia hacia todas las fuerzas políticas, habiéndose erradicado los homenajes a los asesinos, estando los demócratas unidos en la tarea de construir una sociedad cada día más libre; dándose todas esas circunstancias ¿por qué rechazar medidas de suavizamiento del régimen penitenciario? Por duro que sea, la sociedad debe encontrar formas de recomponer la convivencia, incluso ante situaciones tan crueles como éstas.

Pero, si entonces me hubieran dicho que lo que encontraría 24 años después es que las humilladas son las víctimas, que quienes no pueden realizar actos políticos en el País Vasco son los demócratas, que los homenajes a los etarras siguen, que los partidos del gobierno blanquean el terrorismo y jalean a los terroristas que hicieron que en Euskadi hubiera "menos fascistas"; si me dijeran todo eso sentiría una enorme desazón; porque no podría evitar pensar que si el terrorismo se acabó no es porque fuera derrotado (que lo fue policialmente) sino porque había conseguido lo que había querido: ganar la batalla del relato; lo que con tanta razón ha dicho Savater: lo más importante que se da a los terroristas es la razón.

Si les das la razón a la larga tendrán todo lo demás; y los que se han opuesto al terrorismo, los que han defendido la democracia, los que han muerto o han sido mutilados, los que ha perdido a seres queridos o han tenido que dejar su casa y su trabajo no podrán evitar sentirse de nuevo derrotados.

Necesitamos recuperar la dignidad como sociedad, y para ello tenemos que seguir recordando a los que nos faltan, condenando a los asesinos y con la cabeza muy alta proclamar que estamos en el lado correcto de la historia

RAFAEL ARENAS GARCÍA - FACEBOOK

2021-03-31