La buenísima educación
El orfeón mediático del sanchismo, de repente, se ha puesto tan melindres que parece más bien el párvulo coro de un colegio de pago (eso tan facha). Mientras estiran el meñique jugando a las tacitas, reclaman exquisitos modales al grito de «no todo vale». Solo les falta el cabestrillo verde en la honra mientras, a su alrededor, todo es ahora infamia y ruindad. Los mismos que hasta hace dos minutos le reían todas las gracias tuiteras al bodoque ministerial, a los que los chistecillos sobre la dana y sus víctimas en boca de sus plumillas les parecían la monda, los que llamaban imbéciles a la más de media España que no vota como ellos, esos, ahora, andan atribulados porque dónde es que queda la mínima cortesía debida, la buenísima educación. El usted, el por favor, el gracias. El disculpe que no me levante, un buen póngame a los pies de su señora.
REBECA ARGUDO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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