La credibilidad pública exige coherencia, transparencia y responsabilidad
El Gobierno ha decidido recurrir a los fondos de inversión para impulsar la construcción de vivienda asequible mediante España Crece, el instrumento financiero gestionado por el ICO. La iniciativa supone una rectificación política de primer orden. Después de demonizar a los «fondos buitre», descalificar a las «pymes carroñeras» y presentar a los propietarios como responsables de la crisis inmobiliaria, Pedro Sánchez reconoce ahora que necesita el capital privado para afrontar un problema que su Gobierno ha creado y es incapaz de resolver. La hipocresía sería menos escandalosa si no estuviera acompañada de un balance tan desolador. España padece un déficit estructural de viviendas, mientras la construcción protegida permanece hundida en términos históricos, incompatibles con las necesidades de una sociedad que no puede acceder a una casa. Tras ocho años en la Moncloa, Sánchez no puede seguir atribuyendo exclusivamente a terceros las consecuencias de su política. La inseguridad jurídica, la intervención del alquiler y la ausencia de una estrategia eficaz para movilizar suelo han contribuido a desalentar la inversión.
EDITORIAL ABC
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