La derecha en su laberinto
El debate sobre la relación entre PP y Vox va a prolongarse durante el resto de la legislatura porque de las elecciones parciales celebradas ha salido un mandato de entendimiento y las que están por celebrarse apuntan a un desenlace idéntico. Los populares, de hecho, ya han aceptado que tendrán que tragarse el compromiso adquirido en su último congreso, de modo que la controversia gira sólo en torno a si Vox debe o no entrar en los gobiernos. Habrá problemas tanto si se queda fuera como dentro porque ambos partidos son mucho más distintos de lo que creen sus votantes y media entre ellos mucha más distancia que entre el actual PSOE y Podemos. Sánchez disipó el falso escrúpulo que le llevó a repetir unos comicios decidiendo de un día para otro que la cohabitación había dejado de quitarle el sueño, pero Feijóo no puede hacer lo mismo porque su formación perdería todo el sentido si abandona el espacio ecléctico que convencionalmente llamamos centro. Y Abascal ha demostrado que obtiene igual o mayor rédito formando parte de los ejecutivos autonómicos que rompiendo los acuerdos
IGNACIO CAMACHO - ABC
leer más...







