La superioridad moral de los liberales de trinchera
Para el republicano, la ley es condición de la libertad: pone fin al poder arbitrario. Cuando la ley limita al poderoso, no recorta la libertad: la hace posible para quienes, de lo contrario, quedarían a merced de otros
“Libertad” es una de las palabras más manoseadas del vocabulario político, especialmente por muchos liberales. No me refiero a los académicos –los mil discípulos de John Rawls–, sofisticados y matizados hasta el quinto decimal; sino a quienes se desempeñan en tareas políticas y opinativas: el liberal de tertulia y editorial que, ante cualquier objeción, invoca la palabra «libertad» como un detente bala y, desde su pedestal moral, lanza acusaciones de superioridad moral.
FÉLIX OVEJERO - EL MUNDO
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