La escandalosa impunidad de Pujol
En el umbral del verano, el ex Honorable Jordi Pujol ha protagonizado dos memorables escenas acreditativas de su singularísima saga política. Fue la primera su comparecencia ante la Justicia --¡a buenas horas, mangas verdes! - no con intención de colaborar con ella sino, asistido por su eficaz defensa, justo para alegar una presunta incapacidad.
Las preguntas que más urgen al espectador serán, entre otras muchas posibles, éstas tan elementales: ¿Cómo es posible que quien hace poco más de un mes no rigiera por no estar en sus cabales, conceda enseguida tan amplia entrevista a un periódico para, entre otras altas consideraciones, diseñar en ella nada menos que la estrategia que el nacionalismo debe seguir en las incómodas circunstancias presentes? ¿O cómo explicar que, pocos días después, un declarado incapaz dirija a “sus” juventudes, entre ovación y ovación, por su boca o por boca ajena, un discurso tan preñado de avisos y consejos?
JOSÉ ANTONIO GÓMEZ MARÍN - VOZPÓPULI
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