La única carta que nos merecemos
Ciudadanos y ciudadanas: me dirijo a ustedes para remitirles la que por respeto al cargo, lealtad a la Constitución y responsabilidad de Estado, es la única carta que el presidente de un gobierno democrático en mi situación debería permitirse escribir, aquella en la que comunico mi renuncia al cargo.
Me disculpo por no haber sido capaz de hacerlo antes. El pueblo español no merece el bochorno que suponen mis anteriores misivas. Fue un error, pero el error de un hombre enamorado. Lo correcto, con todo, no sería esta epístola, sino comparecer ante la prensa y someterme a sus preguntas, pues es indispensable contrapoder en una democracia sana, responsable de fiscalizar, en su ejercicio libre e independiente, a los que detentamos el poder. Pero tampoco me pidan tanto, fantaseen ‘ma non troppo’.
REBECA ARGUDO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
leer más...








