La pasividad de los buenos
La célebre afirmación de Edmund Burke “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que lo buenos no hagan nada” señala un hecho indiscutible, el de que se puede pecar por acción y por omisión, tal como enseña la tradición cristiana. Así, en la infortunada España actual son evidentes pecados de acción la concesión de una amnistía a golpistas contumaces, la aprobación de leyes revanchistas que falsifican la historia y fomentan el enfrentamiento entre españoles, la forja de mayorías aberrantes con separatistas, herederos del crimen organizado y ultraizquierdistas, las reiteradas maniobras para erosionar la separación de poderes en favor del Ejecutivo, el intento descarado de adulterar el censo electoral y la complacencia ante la invasión de Ceuta por una multitud de supuestos emigrantes, por citar algunos de los desmanes de Pedro Sánchez y sus secuaces
ALEJO VIDAL-QUADRAS - VOZPÓPULI
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