La serpiente sigue ahí
Los etarras lejos de arrepentirse siguen en sus trece. No asesinan, pero están ahí, y persisten en sus objetivos de terror sociológico, pues si algo no se ha ido de nuestra sociedad vasca es el miedo. La vida en las calles vascas no se ha normalizado, y la libertad brilla aún por su ausencia.
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