Legislatura turbia, elecciones sucias
Si hubiera que encontrar en Europa un alumno aventajado del decisionismo autoritario propuesto por Carl Schmitt ese no sería tanto Adolf Hitler como Pedro Sánchez. Sin embargo, aun teniendo en cuenta las diferentes situaciones y condicionamientos políticos de ambos, y la ignorancia de Sánchez, que no sabe, pero lo hace, se puede apreciar que los dos coinciden en apropiarse del Estado en regímenes democráticos abiertos y de ingenuo espíritu, República de Weimar o Monarquía Constitucional española, vulnerables ante las posibles asechanzas de personajes obsesionados por el poder y por ello enfrentados a toda regla democrática. Hay diferencias, sí, como la existente entre la guerra total y la guerra híbrida, pero ambas son guerras y dirigidas a un mismo fin. En todo caso, pienso que el truhan, por truhan, aventaja al dictador alemán.
La legislatura ha acabado porque el presidente, acosado por todo tipo de procesamientos judiciales que intenta ralentizar con la convocatoria electoral, en ascenso hacia la autocracia, que coherentemente tiene su escandalosa deriva cleptocrática, se ha visto, a pesar de todas sus fraudulentas maniobras, desenmascarado como un peligro por una sociedad construida en el sistema del 78, a pesar de todas las transformaciones e invitaciones a la idiotez política padecidas a manos de los agitadores del antisistema.
EDUARDO URIARTE-EDITORES - FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD
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