Los falsos demócratas
Ocurre que hay quien celebra la actual violencia callejera porque, dicen, se defienden los derechos del pueblo y combate la ultraderecha. Para lograr tan loables objetivos es imprescindible, parece, destrozar el patrimonio de todos, saquear negocios e impedir, mediante la coacción, la amenaza y la fuerza que quien opine diferente pueda expresar en voz alta sus ideas.
Apelan, intelectualizando y embelleciendo la barbarie, a la historia y al éxito pasado de expeditivos métodos de resolución de conflictos, como la guillotina. Pero obvian que frente a los absolutismos no existía el método democrático y que hoy, existiendo este, imponer por la fuerza lo que no se impuso mediante el voto está más cerca del totalitarismo que de la voluntad del pueblo, en puridad. Así, me disculparán los revolucionarios de salón y aficionados a la ‘chanson contestataire’, optar hoy por la violencia (o justificarla) es renunciar al argumento, a la razón y al compromiso democrático. Es incivilización
REB15:35:10A ARGUDO - ABC
leer más...







