Manuel Indiano, vendedor de gominolas

05 - 09 - 2024 / JOSÉ ANTONIO PÉREZ PÉREZ - FACEBOOK

Mientras voy dando los últimos retoques a un texto pendiente sobre el terrorismo en el País Vasco durante la Transición, recuerdo que hoy es 29 de agosto, el día que ETA asesinó a Manuel Indiano, aquel pobre vendedor de chucherías. Dije hace poco por aquí que el nuestro fue un terrorismo de ricos, de gente que nunca pasó necesidades, pero de gente consumida por el odio que inyectaron en sus venas otros que nunca pegaron un tiro ni pisaron la cárcel. Sus víctimas fueron, en muchas ocasiones, simples trabajadores, muchos de ellos uniformados, que dejaron sus lugares de origen para buscar un futuro mejor. Extremeños, castellanos, gallegos, andaluces... en los cementerios de la España profunda descansan sus restos. Hace poco pasé por uno de ellos. La placa que hay en una tumba recuerda a un joven que fue asesinado con 24 años. Sus padres murieron hace un par de décadas. Sin mujer ni hijos, dentro de poco nadie recordará su nombre. Era apenas un chaval que dejó su pueblo, entró en la Guardia Civil y fue destinado al norte. Como tantos otros, su sueño era ahorrar un poco, conocer una chica, casarse y formar una familia. Nunca pudo cumplir sus deseos. La emboscada de unos pistoleros acabó de forma dramática con aquellas ilusiones. Hay, todavía, cientos de historias que contar, historias como las de ese chaval, o como las de Manuel Indiano, historias que explican cómo muchos de aquellos crímenes sólo fueron posibles por la colaboración de gente que actuó en la sombra, gente que nunca se manchó las manos ni cumplirá condena por lo que hizo.

[Publicado el 29/08/2024]

leer más...