No nos callaréis, Ternera
El asco que me produjo Ternera por todos aquellos a los que asesinó, por las vidas que masacró, por no pedir perdón, fue insoportable. Transmitió la idea de que los etarras morirán reafirmados en la idea de que su causa fue justa y necesaria. Pero, a los demócratas no nos callaréis, Urrutikoetxea. Por ello, para no silenciar ni la verdad, ni el horror que causasteis, sin sentido, necesitamos cuantos más documentales mejor para recoger vuestros testimonios pestilentes, vuestras palabras del horror, vuestra prepotencia, ver cómo os lográis sentir aun habiendo proclamado el fin de ETA hace más de 13 años, por encima del resto de españoles
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