'Omertá'
La Panificadora Jayo surtía de pan y pasteles a gran parte de los hogares de Portugalete. No sabemos cuándo ni por qué, pero el negocio adoptó un patito amarillo como mascota. El 25 de julio de 1974, cerca de las 4.30 horas de la mañana, se escapó a la calle General Castaños. Dos jóvenes trabajadores, Pedro Ovejas Hernández y Juan Bautista Gil, salieron del edificio en busca del patito. Bajo la lluvia, fueron testigos de cómo una chica colocaba una bolsa de plástico debajo de un automóvil Dogde Dart rojo aparcado a la altura del número 54
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