Optar por el mal
La experiencia demuestra que la civilización occidental, cuna y baluarte de la libertad, se desmorona impotente por el abandono, desprecio o ausencia de gallardía para mantener firmes resortes morales
Permítanme que inicie esta Tribuna recordando una anécdota de hace unas décadas. l contexto al que me refiero era el siguiente: las huestes de Arnaldo Otegi, además de asesinar a los que no se doblegaban a su «obligatorio» proyecto político, se ocupaban de burlarse de sus asesinados profanando sus tumbas, echando «sal gorda» en las heridas abiertas de sus familiares y amigos. Comentábamos consternados estos episodios unos cuantos miembros del Foro Ermua y cándidamente - incapaz de comprender tanta maldad- comenté: «esta gente está enferma …» De inmediato, mi querido compañero de tantas fatigas, Mikel Buesa, me espetó un sonoro (fue casi un bufido): «¡No!!!!, eso no es estar enfermo, no los justifiques: han optado por el mal». Le miré -no sin cierto sobresalto- y sin decir palabra asentí con la mirada: tenía razón. [Publicado el 14/12/2024]
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