Ordóñez, la justicia pendiente
Al recordar ahora su asesinato estamos obligados también a la compasión, esto es, a defender la dignidad del asesinado. Como Aurelio Arteta previno, «los tribunales condenan penalmente a estos criminales, pero a todos nos toca arriesgarnos a juzgar y condenar también la doctrina y objetivos que les inspiran esos crímenes»
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