Otegi, zipaio
Hay que joderse. Por mucho menos que eso en los tiempos duros sus amigos le hubieran metido dos tiros en la cabeza por traidor. Después de décadas de extender el odio contra la Policía Autónoma, después de más de cuarenta años de vejaciones, de insultos, agresiones y quince asesinatos. Después de obligar a cientos de agentes a tener que trasladar su lugar de residencia a provincias limítrofes tras sufrir el acoso miserable en sus propios barrios y pueblos, después de jalear los linchamientos en las fiestas, de estigmatizarlos como txakurras, ahora Arnaldo abre este nuevo debate dentro del mundo abertzale
JOSÉ ANTONIO PÉREZ PÉREZ - FACEBOOK
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