Para Fernando Altuna
El nacionalismo –lo recordó hace años H. Arendt- es lo contrario de la ciudadanía. Implica su anulación. Una raza, una lengua, un territorio…y el otro, el maketo, el inferior, el charnego, el cacereño, el español. Le echan a uno de su tierra porque no es auténticamente vasco. El nacionalismo implica el derecho exclusivo de propiedad sobre “su” tierra. El otro se va.
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