Todo el mundo tiene un plan hasta el primer guantazo

09 - 10 - 2026 / IGNACIO CAMACHO - ABC

Al comienzo de una campaña electoral todos los candidatos en liza tienen un objetivo marcado y una estrategia para intentar alcanzarlo, partiendo de la contrastada base de que la realidad casi nunca se ajusta a los cálculos. En esta ocasión, sin embargo, Sánchez tiene dos propósitos, uno oficial y otro no declarado pero admitido sin demasiados tapujos por su círculo de pretorianos. El primero consiste, como es natural, en mantenerse en el poder a sabiendas de que las probabilidades de conseguirlo rayan en las de un milagro. Imposible no es, sobre todo contando con la contumaz tendencia al autosabotaje que tiene demostrada el adversario, pero hasta el más optimista de sus seguidores entiende que el margen de optimismo parece bastante limitado y que el desenlace más verosímil del empeño apunta al fiasco. A partir de ahí entra el plan B, centrado esencialmente en obtener un resultado decoroso que evite el descalabro y le deje viva alguna opción de conservar al menos el liderazgo partidario

IGNACIO CAMACHO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)

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