Un experimento
Zapatero y cia. consideran bueno y bonito, ¡sagrado!, que el catalán o el euskera, lenguas minoritarias en sus respectivos territorios, funcionen como barreras infranqueables para acceder a subvenciones y/o a puestos en la administración pública. Zapatero considera que las lenguas tienen derechos que los seres humanos desconocen. De ahí que aplauda las alianzas con los nacionalistas periféricos y los peronistas morados
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