Veinte años del asesinato de Alfonso Morcillo Calero

15 - 12 - 2024 / JOSÉ ANTONIO PÉREZ PÉREZ - FACEBOOK

Cada 15 de diciembre Caty Romero lleva flores a la tumba de Alfonso. Es un largo viaje en el que se agolpan los recuerdos del hombre al que sigue queriendo

El 15 de diciembre de 1994, poco antes de las ocho de la mañana, dos pistoleros del sangriento comando Donostia, Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote, y Juan Ramón Carasatorre, los mismos que mataron tan solo un mes más tarde al teniente de alcalde de San Sebastián, Gregorio Ordóñez, esperaron a Alfonso cuando salía de su casa y le dispararon a bocajarro, causándole la muerte. En su huida del lugar de los hechos contaron con la ayuda de otro conocido pistolero de la banda terrorista, Valentín Lasarte. Fue el final de un guion que había comenzado a escribirse mucho antes, probablemente en el momento en que Alfonso Morcillo Calero, máximo responsable de la Unidad de Investigación de la Policía Municipal de San Sebastián, empezó a reunir datos sobre la trama de infiltrados de ETA que había dentro de ella. Gracias a la labor que realizó a las órdenes de su jefe, Miguel Ángel Santamaría, se logró expulsar de este cuerpo a varios simpatizantes de Herri Batasuna y del sindicato LAB que trabajaban para la organización terrorista. Los chivatos nunca se lo perdonaron. Así lo contó el periodista José María Calleja en su libro "¡Arriba Euskadi!":

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Un abrazo, querida Caty. No lo olvidaremos nunca.

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