Veinte años VioGén

15 - 10 - 2026 / JOSÉ MARÍA RUIZ SOROA - EL CORREO

Ese es el tiempo que llevamos en España desde la promulgación de la Ley orgánica 1/2004 de Violencia de Género y desde su desarrollo y aplicación por la Administración. Veinte años positivos, sí, pero también de lo que puede definirse echando mano de una terminología poco técnica, pero muy plástica, como la ‘comedura de coco’ con más éxito en nuestra sociedad actual. El dogma ideológico proclamado como principio axiomático por el texto legal de que toda violencia contra una mujer ejercida en el seno de una relación afectiva es siempre consecuencia necesaria de la persistencia de una estructura social patriarcal y machista («la mujer es víctima por ser mujer») ha sido rico en consecuencias prácticas de toda índole, que se han llegado a percibir por la opinión pública como naturales y convenientes, a pesar de que incurren en violaciones de muchos principios básicos de cualquier Estado de Derecho democrático liberal.

A su explicación, comentario y denuncia viene un incómodo libro de Juan Soto Ivars (‘Esto no existe: las denuncias falsas en violencia de género’) cuya lectura les recomiendo si quieren hacerse una opinión objetiva de la magnitud del fenómeno.

Hay algo que llama la atención en cuanto abordamos la cuestión VioGén: España es el único país europeo en que el fenómeno de la violencia que se produce dentro de una relación afectiva de pareja (mayormente contra la mujer) se conceptúa como ‘violencia de género’ y, además, se califica así de manera obligatoria, puesto que llamarla por los términos que usan las leyes de otros países europeos (violencia ‘doméstica’, ‘familiar’, ‘relacional’, ‘con vínculo familiar’ son los más usados) convierte al que lo utiliza de manera automática en un ‘negacionista’ merecedor del desprecio colectivo.

JOSÉ MARÍA RUIZ SOROA - EL CORREO (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)

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