VEINTIOCHO AÑOS DESPUÉS / 2 Detalles de maldad
Cuando empecé la investigación sobre el nacionalismo vasco para `La tribu caníbal´, me sorprendió la cantidad de información que no se conocía, que había sido marginada o directamente silenciada. Aquí, un ejemplo de muchos.
Miguel Ángel Blanco estuvo amordazado, maniatado y dentro de un maletero las 48 horas que duró el secuestro. Intenten imaginar su sufrimiento en ese lugar, sin poder moverse, con la certeza de que lo iban a matar, pues estaba a merced de la peor banda terrorista.
Cuando se cumple el plazo siniestro, lo sacan del maletero, lo hacen arrodillarse y Txapote, experto del tiro en la nuca, se sitúa tras él y le dispara dos disparos a bocajarro en la cabeza.
El calibre del arma es pequeño: una pistola Beretta de 22 milímetros (por cierto, que ETA no la incluyó en el teatrillo de entrega de armamento, como ninguna otra que tuviera relación con los atentados o con los asesinatos pendientes de aclarar). Y eso provoca que, aunque sus lesiones son irreversibles, le mantengan con vida hasta las cinco de la madrugada del día siguiente.
La autopsia revela que tenía las mejillas quemadas: se había pasado los dos días llorando.
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