VI Ciclo de Cine, Viernes 16: Cristina Cuesta
VI Ciclo de Cine para la Tolerancia, 16-11-2007
Cristina Cuesta: "El pueblo vasco deberá enfrentarse alguna vez a su propia responsabilidad frente a las víctimas"
La proyección de la película documental Corazones de hielo, producida por Story Board para la Fundación Víctimas del Terrorismo, dejóa los espectadores con el alma en vilo y más de una lágrima en los ojos. La cinta aprovecha con gran acierto fragmentos de la Antígona clásica y de las versiones de Jean Anouilh y de María Zambrano para ir introduciendo los testimonios de un grupo de víctimas que han tomado un protagonismo muy activo en la reclamación de "memoria, dignidad y justicia". Satisface con este recurso narrativo un cuádruple objetivo: dar voz a las víctimas, resaltar la enormidad de su dignidad, denunciar a quienes hicieron posible su sacrificio y encuadrar el problema en una dimensión universal al entroncarla con la tragedia.
Tras la presentación oficial del Ciclo y el recuerdo al Día Internacional de la Tolerancia y a las personas e instituciones que han hecho posible su realización, la Presidenta introdujo a Cristina Cuesta, muy conocida entre nosotros por su libro Contra el olvido y por sus actividades en diversas organizaciones cívicas, la última la Fundación Miguel ángel Blanco.
En su intervención, Cristina se propuso tres metas: justificar su participación en el documental, justificar la realización del mismo y compartir con la sala vivencias e impresiones acerca de la situación actual.
Hizo hincapié, en primer lugar, en la necesidad de seguir trabajando sobre la memoria del terrorismo y de las víctimas. No tanto como rememoración del dolor, cuanto en el terreno de su significado político. El objetivo sería no volver a aquella situación en que las víctimas tenían que trabajar en una trastienda llena de miedo, incomprensión y olvido. Señaló que, a diferencia de lo ocurrido con las víctimas del Holocausto, cuya recuperación se produjo cuando ya todo había terminado, las víctimas del terrorismo se enfrentan a la defensa de su dignidad en medio del conflicto mismo y de la tensión política que entraña.
Justificó luego el documental por la necesidad de seguir denunciando la complicidad institucional y social que ha hecho posible la victimación y que (dijo) obligará al pueblo vasco "a enfrentarse alguna vez a su propia responsabilidad". El documental constituye, además, un testimonio de cómo las víctimas (tal vez por ser casi en su totalidad mujeres) han querido cortar la espiral de la violencia. No han dejado de luchar por la justicia, la libertad y la democracia sin que haya podido vislumbrarse jamás el menor atisbo de venganza.
En el coloquio que siguió a continuación, aprovechó las preguntas del público para resaltar la importancia de la educación como el instrumento del que se ha valido el nacionalismo para plantar la semilla de la división y el odio. Hizo notar que las víctimas sólo están en política porque el terrorismo las ha empujado a ello. Manifestó su convicción de que lo trascendental para invertir la situación es un cambio de signo político en el gobierno vasco, por cuanto está convencida de que iría seguido de inmediato por un desplazamiento pendular de la opinión pública. Las personas somos acomodaticias y nos arrimamos siempre a lo instituido. La rebelión es y ha sido siempre una cuestión de minorías.
A la pregunta de por dónde se puede atacar al terrorismo para vencerle, comenzó respondiendo que la situación de las víctimas ha mejorado mucho en los últimos años, aunque en la actualidad se está experimentando una nueva "travesía del desierto" como consecuencia de la política socialista de diálogo. Las víctimas han cobrado voz, reconocimiento público y compensaciones, especialmente desde la muerte de Miguel ángel Blanco. Los nuevos proyectos de acción van dirigidos a dejar "testimonios duraderos", por un lado, y a difundir el problema por el exterior, donde la desinformación es profunda. En definitiva, un trabajo de hormigas por todo lo que tenga que ver con la memoria y el significado político de las víctimas.
Por último, interrogada sobre UpyD, eludió la respuesta directa porque (dijo) "son todos amigos míos". Sin embargo, se confesó escéptica acerca de sus posibilidades, por lo que expresó su temor de que la aventura pudiera redundar en una pérdida de fuerza de la oposición al socialismo. "Lo deseable" terminó " hubiera sido una lista en la que hubieran estado Rajoy y Rosa Díez".






