Y Abascal vio Lérida
Pero todas esas ventajas de nada sirven si los habitantes se acostumbran a lo que es un privilegio y deciden pegarse un tiro en el pie. Lérida, como Gerona, abrazó pronto el independentismo extremo y decidió sacudirse, como quien descarta un abrigo viejo, a toda su área de influencia de la vecina Aragón. En los peores años del Procés, los insultos o las pintadas de “aquí empieza la P… España” dejaron bien claro a los habitantes de Fraga, Binéfar o Monzón donde ir a comprar los zapatos. Daba igual que Zaragoza estuviera a hora y cuarto de distancia y Lérida a escasos veinte minutos. El viaje merecía la pena. A los que te insultan o te miran por encima del hombro, ni agua
IGNACIA DE PANO - VOZPÓPULI
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